sábado, 14 de abril de 2018

El Crómlech de Orgambide

Leyendo sobre dólmenes, menhires, crómlechs y megalitos en general, en nuestra Península Ibérica, he conocido de un crómlech de los más bonitos que haya visto nunca, al menos en fotografía, pues aún no tuve la suerte de poder visitarlo, pero, si las circunstancias acompañan, espero hacerlo algún día. Hablo del Crómlech de Orgambide, en pleno Pirineo, entre Navarra y la frontera con Francia, en una zona en la que los megalitos abundan. Pero la ubicación exacta no he sido capaz, todavía, de localizarla, pues desconozco, incluso, identificar en qué municipio se encuentra, con lo que pido colaboración a cualquier lector que nos pueda dar luz sobre el asunto. El paraje, rodeado de montañas, tiene todo el aspecto de ser muy sugerente, como no podía ser de otra manera, pues ya sabemos que los enclaves en los que se situaban los megalitos no se elegían sin la existencia de una conexión telúrica o paisajística que reuniera ciertos condicionantes, como sería el caso.

El orificio y los grabados astrales en el Crómlech de Orgambide - Foto: pinterest.es


En un calvero, de un bosque, se halla este crómlech, del que he podido contar unos veintisiete menhires, de entre los que destaca uno de mayor tamaño, situado en la parte central del círculo del crómlech, con un orificio en su mitad superior y un par de grabados, que parecen representar símbolos astrales o, habría que decir, más bien solares, con lo que entendemos que podríamos estar ante lo que fue un santuario astronómico, pues en momentos determinados del día y del año, además, los rayos del Sol se introducen por este orificio, como se puede comprobar en la siguiente foto que aportamos.

Los rayos del Sol introduciéndose por el orificio del menhir en el Crómlech de Orgambide - Foto: pinterest.es

El Picu Castiellu y la Cueva de La Mora, Soberrón-Llanes

Gracias a un amigo del blog, Xabel Ron, hemos conocido la existencia de un nuevo ejemplo de lugar de "moras", que no son otra cosa, como tantas veces hemos comentado por estos lares, que antiguas divinidades que nada tienen que ver con personas -en este caso del género femenino- de origen magrebí, sino más bien con las xanas, las anjanas, las mouras o las encantadas o encantás; incluso hay quien dice que la diosa Mari, de la mitología vasca, como también comentamos en más de una ocasión, pudiera ser una divinidad similar o con un origen común a todas ellas.
Suelen habitar lagos, fuentes o cuevas, como es el caso de hoy, pues nos acercamos a una montaña, el Picu Castiellu (todo lo que lleve la palabra castillo, castillejo, castilviejo, castro, etc, suele esconder vestigios antiguos, antiguos cultos o antiguos antiguos mitos, como es el caso) en el que existe una cueva, que es la Cueva de La Mora, donde reside la divinidad a la que hacemos mención. En palabras del propio Xabel Ron, al que volvemos a agradecer el que nos haya dado a conocer este enclave, son señoras del tiempo atmosférico, receptoras de ofrendas, benefactoras a veces, pero vengativas en otros casos. Así se dice en Soberrón, población cercana al Picu Castiellu y a la Cueva de La Mora, en el concejo de Llanes, en relación a su poder atmosférico, que esta mora es panadera y cuando enciende el horno para hacer pan o torta, es cuando sale la niebla o se forman las nubes. 
Como fuente, traemos un pequeño fragmento de un texto de Cristobo de Milio Carrín, que siendo sencillo de entender para un castellanohablante, hemos preferido mantener, sin traducir, de la original lengua asturleonesa.

El Picu Castiellu - Foto: llanestotal.com

Fuente: Cristobo de Milio Carrín

En Picu Castiellu ta la Cueva la Mora, na que vive una Mora encantada que puede bendecite, si-y lleves "regalos" (ofrendes) o maldecite, y matate el ganáu.
La mora ye panadera, ya cuando prende el fornu, pa facer torta, ye cuando sal la niebla o les nubes. 


viernes, 13 de abril de 2018

La Capela do Senhor da Pedra, Miramar-Vila Nova de Gaia

Nos acercamos de nuevo a Portugal, a la freguesia de Miramar, en el concejo de Vila Nova de Gaia, siendo esta última una ciudad de gran población, la que se encuentra en el margen izquierdo de la desembocadura del Duero en el océano, justo en la orilla opuesta a la famosa ciudad de Oporto. En Miramar encontramos una curiosa capilla cristiana -La Capela do Senhor da Pedra- construida sobre una formación rocosa junto a la orilla del océano, en mitad de una playa, que llama en gran medida la atención, ya sea a persona conocedora de estos curiosos sincretismos que tanto nos gustan en este blog, o para cualquier otra, ajena a estas temáticas, por lo inusual de su localización. Rápidamente uno se percata de que si se ha elegido ese lugar, como enclave para construir un templo, tan expuesto a los vientos marinos, a las subidas y bajadas de las mareas, tan poco protegida..., es porque esa roca debe esconder algún secreto; secreto que ha sido desvelado por el texto, en lengua portuguesa, recogido en unos azulejos a la entrada, en los que se dice que este templo se construyó sobre lo que fue un antiguo altar pagano. Es algo totalmente excepcional, para nosotros, el encontrar una referencia a ese pasado sacro, anterior a la religión vigente, en un propio templo cristiano; tanto que nunca habíamos conocido un ejemplo igual, en dicho sentido, ni conocemos, tampoco, ningún otro a día de hoy.
Sobre las huellas existentes del pasado, es muy poca la información que hemos encontrado, más allá de la mención de un posible petroglifo en forma de herraje de caballo existente en el interior del templo (no sabemos a qué tipo de herraje se refiere) sobre el que se han generado distintas leyendas dentro de la mitología cristiana y que, según la fuente que aportamos, en la actualidad se siguen celebrando distintos cultos de tinte pagano, no sabemos si fruto de lo conocido como neopaganismo, o que hunden sus raíces en un lejano folklore, lo que lo haría mucho más interesante, evidentemente. Lo que sí conocemos es la existencia de una especie de romería al lugar celebrada todos los años, que podría provenir, como siempre decimos ante ejemplos similares, de la continuación de otras congregaciones y peregrinaciones al lugar mucho más antiguas.

La Capela do Senhor da Pedra rodeada de agua con marea alta - Foto: sobreportugal.com

Fuente: Andre Santiago

El interior de la capilla contiene tres altares además de un objeto único cuyos orígenes no se han podido establecer y una roca en forma de herraje de equino. Nadie se ha percatado de cómo pudo formarse esa marca, aunque se narran muchas historias explicando sus orígenes. Por ejemplo, algunos afirman que el burro de la Virgen María  dejó su huella sobre la roca, mientras que otros cuentan que fue el caballo de Sebastián I (rey portugués del siglo XVI) quien dejó su pisada en un día de niebla.
A pesar de la conversión del enclave a la fe cristiana, numerosas ceremonias secretas relacionadas con cultos paganos aún se producen allí durante las noches de luna llena. Se dice que se pueden encontrar con frecuencia velas derretidas olvidadas por quienes los practican sobre las piedras y arena al costado de la capilla.
Una celebración  menos secreta es el peregrinaje anual y el festival -con duración de tres días- para conmemorar el pasado ancestral del lugar. Este festival proviene de una tradición muy antigua y se celebra en mayo o junio durante el domingo de la Trinidad: primer domingo de Pentecostés del Calendario Litúrgico de la Cristiandad Occidental)  y dura hasta el siguiente martes. El último día se celebra una procesión desde el centro de la ciudad hasta la capilla protagonizada por mujeres que mantienen su identidad en secreto.

El mosaico de azulejos donde se dice que la capilla se encuentra sobre un antiguo altar pagano - Foto: ancient-origins.es
El municipio de vila Nova de Gaia marcado en rojo, sobre territorio portugués

sábado, 7 de abril de 2018

La Quema del Judas 2018, Tielmes

La pasada semana visitamos Tielmes virtualmente en este blog para hablar del Risco de Los Mártires, pero también nos acercamos presencialmente, dos días después, el pasado domingo, para conocer el festejo de La Quema del Judas, al que habíamos dedicado ficha, a la distancia, en octubre de 2015, a la que nos remitimos en cuanto a la explicación de los detalles de este ritual: http://iberiamagica.blogspot.com.es/2015/10/la-quema-del-judas-tielmes.html.
Únicamente, a modo de recordatorio, diremos que pese al barniz cristiano que existe alrededor de esta celebración, estamos claramente ante un festejo ancestral de origen pagano, de celebración de la primavera, de culto al árbol y de ritualidad alrededor del fuego, ese elemento simbólico que, igualmente, hace acto de aparición en tantas otras celebraciones de orígenes remotos, como la que nos ocupa. Fue emocionante poder vivir en in situ, por primera vez, este festejo, donde gran parte del pueblo, no sólo los mozos encargados de la confección del judas (los juderos), sino muchos otros vecinos de mayor edad se implicaron en el izado del Judas, terminando el festejo con la quema del mismo para dejar atrás lo malo y esperar lo bueno que ha de venir, en un cambio de ciclo, como es esta estación primaveral que acaba de comenzar. El mensaje de este año, que acompañó al judas, fue No al maltrato infantil, con la elección de un personaje relacionado con dicho mensaje que hizo de cabeza del judas. Acompañamos la ficha de un extenso montaje videográfico en el que pude registrar gran parte del festejo, además de unas cuantas fotografías que tomé del mismo.

 











Fotos: Iberia Mágica


Escudo de la localidad, donde se puede observar, en su mitad izquierda, La Quema del Judas.

viernes, 6 de abril de 2018

El solsticio invernal, el fuego y la madera sagrada

Hemos cruzado, hace más de dos semanas, la frontera en la que la noche y el día se equiparan. Desde ese momento, aún cercano, la luz ha tomado la delantera a la oscuridad, en esa eterna lucha de vaivenes, con lo que los cencerros y las mascaradas de meses pasados consiguieron su objetivo, y, así, poco a poco, hasta el próximo Solsticio, seguirá aumentando su ventaja. Pero ahora no nos acercamos al próximo Solsticio, sino al invernal que quedó atrás; y lo hacemos para dejar constancia de una serie de curiosos rituales que conocimos de la lectura del famoso libro de Fernando Sánchez Dragó, "Gargoris y Habidis", del que hemos extraído más de una anotación tiempo atrás, cosa que hoy también hacemos. 
El fuego, como elemento ritual que trata de dar siempre fuerza al Sol en sus ciclos estacionales, la madera o leña, como materia prima perteneciente al sagrado árbol y el periodo del Solsticio de Invierno, con la "muerte" de un sol y el "nacimiento" de otro, dan como resultado un ciclo de magia que impregna elementos como la propia madera, combustible del fuego sagrado y ritual -y del débil Sol invernal- que enriquecieron el rico acervo cultural y antropológico ibérico -y de otros tantos lugares del mundo-, siendo las siguientes líneas un claro ejemplo de ello.

La tronca de Navidad, típica de Aragón - Foto: plus.google.com

Fuente: Gargoris y Habidis. Fernando Sánchez Dragó.

En otra página de este libro llamé a las fiestas navideñas "olla podrida en la que se cocieron los partos de todos los héroes solares". Una fauna que entre nosotros, con la venia del padre Hércules, distó mucho de escasear. Y así, San Martín Dumiense, obispo de Braga en una centuria remota y bárbara cuyo ordinal ahora no recuerdo, menciona la inextirpable costumbre de quemar troncos por nochebuena, tildándola ni más ni menos que de abyecta paganía. ¿Exageraciones de prelado?. No lo creo. El tiempo se encargó de justificarlas, pues colea hoy el hermoso y nefando rito precisamente donde entonces coleaba. O sea: por doquier.
En las demarcaciones lucenses de Becerreá y Cervantes -sobra especificar el día- los campesinos no han renunciado por completo a la querencia de encender una bauza de feroz volumen, cuyo destino consistirá en crepitar con lumbre nueva cada amanecer, si es posible, de cuantos traiga el año. Y ese cepo tiene (o adquiere) virtudes mágicas: el paterfamilias conserva cuidadosamente sus últimas astillas y carbones para quemarlos o requemarlos con unción en caso de pedrisco, catástrofe y necesidad.
En Asturias, como en toda Galicia, acaso muchos sigan creyendo que la extinción del fuego en el llar acarrea malaventuranzas.
En Cantabria circula aún la especie de que "si se apaga el travesero / habrá enfermos en enero". La voz en cursiva vale por trashoguero o nochebueno, palabra esta última que sola se trasluce.
En Aragón arde el tronco de navidad hasta el día de inocentes y luego se desparraman sus cenizas por las zanjas de la sementera. Tampoco es costumbre que necesite de apostillas.
En Cataluña, o en algunos villorios catalanes, no ha mucho que los vecinos socarraban lentamente la madera del nochebueno hasta sonar la epifanía y después guardaban el muñón en cualquier sótano para que sirviera de tácito amuleto a los habitantes de la casa. Y aún más: a los doce meses, ese mismo tizón, otra vez en ascuas, transmitía su fuego rancio a la nueva tronca, convirtiéndose así en testigo y garante de la legitimidad navideña.
Quedan por las aldeas castellanas, levantinas y andaluzas no pocos vestigios de un trajín muy similar. 

sábado, 31 de marzo de 2018

¿Antiguos cultos en el Santuario de Castrotierra?. Castrotierra de la Valduerna-Riego de la Vega

Hoy queremos despedir el mes trayendo un ejemplo más de unión entre un antiguo poblamiento, ya desaparecido hace bastantes siglos, y una ermita o santuario cristiano como vigilante, indicador o recordatorio de que ahí existió un castro. A priori, en esta tipología de sobreposición histórica, no se da la continuación de cultos en un mismo enclave a lo largo de los siglos y milenios, a pesar de que en la actualidad exista un templo cristiano, pues no sabemos nada sobre la sacralidad del lugar con anterioridad, más allá de conocer que el presente templo se sitúa sobre un ámbito poblacional ya desaparecido y perteneciente a periodos históricos lejanos, con lo que, desde ese punto de vista, no tiene un aparente interés en cuanto al intento de localización de enclaves en los que se dio una sobreposición de cultos, ejemplos, estos últimos, de los que hemos dado buena cuenta, por aquí, con un buen número de casos a lo largo de los años de existencia de este blog. Todo esto, evidentemente, a primera vista, pues quizás, si se intenta ver un poco más allá, se acaben descubriendo algunos ejemplos en los que, además del poblamiento anterior, el santuario y el culto actuales quizás sí pudieran estar ocultando o indicando -según se quiera ver-, cultos anteriores. El ejemplo que hoy traemos podría ser uno de ellos.
Como se puede comprobar en el título de la ficha, hoy nos acercamos al Santuario de la Virgen de Castrotierra, en la población de Castrotierra de la Valduerna, pedanía del municipio de Riego de la Vega, en la comarca leonesa de Tierra de La Bañeza. Este santuario, construido sobre lo que fue un castro astur -nos encontramos no lejos de Astorga, la antigua Asturica capital de los astures-, celebra una romería, cada siete años (o cuando las adversidades como las sequías, como cuenta la leyenda cristiana, u otras hagan necesaria, en opinión de los fieles, de la intervención de la Virgen de Castrotierra) muy curiosa y una de las más importantes dentro del territorio leonés; una romería que hace sacar la Virgen desde el santuario para llevarla precisamente a la ciudad de Astorga, donde permanecerá, en su catedral, durante nueve días, tras los cuales será devuelta al Santuario de Castrotierra.
Según se dice, la primera noticia que se tiene de esta romería se remonta a 1557, o lo que es lo mismo, a fechas no muy lejanas. Quizás sea cierto que no vaya más allá esta romería del siglo XVI como apuntan las fuentes históricas (aunque la tradición oral remonta el suceso de la sequía que provocó la primera peregrinación al siglo V d. C.), pero también es muy posible que únicamente lo sea en su forma actual, puesto que el ritual de acercamiento a la antigua capital astur y población vertebradora de la comarca de La Maragatería y otras vecinas, como en la que nos encontramos, el antiguo enclave en el que el santuario se encuentra y la aglutinación, en el ritual, de distintos pueblos de la comarca, quizás no sean otra cosa que la forma actual de antiguos cultos o uniones tribales, incluso de trascendencia política, que pudieran ir mucho más allá en el tiempo.
Pero, como siempre decimos en estos casos nada claros, no son más que meras especulaciones del que esto escribe.

Santuario de Castrotierra - Foto: vivaleon.com

Fuente: La Virgen de Castrotierra: su historia, santuario y romería. Laureano Rubio Pérez.

Al Norte del pueblo de Valdornés de Castrotierra se alza un cerro pelado, de unos 900 m. de altura, que recibe el nombre de "Cuesta del Castro". A pesar de carecer de documentación histórica, podemos afirmar que en dicha cuesta se asentó un castro celta, aprovechado siglos más tarde por los romanos como refugio de la vía, que bordeándolo, se dirigía de Astúrica a Brácara y cruzaba el río Ornia (Duerna) a la altura de Villamontán.
Es obvio pensar que los romanos, que en el siglo II llegan a Valdornia, posterior Valduerna, en busca de metales preciosos, escojan las fortificaciones de este estratégico castro para vigilar las vías que canalizaban el oro hacia el campamento de Villalís desde donde sería enviado a la ciudad de Astúrica por la vía anteriormente citada.
Durante la Edad Media sigue teniendo vigencia este castro, sobre todo, ante las invasiones árabes que llegaron a la Valduerna. A lo largo de todas las obras y excavaciones realizadas en él se han hallado multitud de tumbas con distintos caracteres y formas, lo que demuestra su pertenencia a distintas épocas. Es significativo que hasta el año 1859 el cementerio de Castrotierra se encontraba dentro de la cerca del santuario.
[...] Hasta el siglo XVI de nuestra era carecemos de documentación histórica acerca del origen de la peregrinación de la Virgen de Castrotierra a la catedral de Astorga. Por su parte, la tradición nos remonta a pleno siglo V d. C. Sucede que, ante una gran sequía que afectó a la región durante siete años, los campesinos acuden a Sto. Toribio para pedir consejo. El Santo les manda buscar la imagen de la Virgen de Castrotierra, y una vez hallada, conducirla en procesión a la "catedral" de Astorga donde debían ofrecerle un novenario.

Escudo de Riego de la Vega, donde aparece lo que creemos es el Santuario de Castrotierra y los pendones que se portan, de las distintas poblaciones de la comarca, en la peregrinación o romería a Astorga.

viernes, 30 de marzo de 2018

Thermeda, los Santos Niños y el Risco de Los Mártires, Tielmes

A dos días de una de las celebraciones más importantes, no sólo de Tielmes, pueblo ribereño del Tajuña, sino quizás de toda la provincia madrileña a nivel folklórico y antropológico, como es La Quema del Judas, de la que, además, hablamos por aquí hace unos años, volvemos a esta población de la conocida como Alcarria madrileña o Alcarria de Alcalá para hablar de una leyenda local de cierto interés, no sólo desde un punto de vista antropológico, sino también histórico. Así es de creencia en el municipio, y así se recoge en la web del Ayuntamiento de este pueblo, tal y como aportamos en la segunda parte de esta ficha, que el topónimo de Tielmes deriva de la antigua Thermeda de los romanos, nombre de una de las ciudades carpetanas recogidas por Ptolomeo en su famosa lista. Hoy en día la comunidad científica identifica la Thermeda ptolomaica con la actual población alcarreña de Trillo, pero para los temblecos o tielmenses, pues ambos gentilicios son válidos, su población sigue siendo la antigua Thermeda, como los niños Justo y Pastor, mártires del cristianismo, que según muchos investigadores, como ya apuntamos por aquí en más de una ocasión, dicen ser la cristianización de Cástor y Pólux, nacieron en su pueblo y se refugiaron, antes de ser descubiertos, en el Risco de Los Mártires, a cuyos pies se construyó, mucho después, la actual Ermita de los Santos Niños de Tielmes, la cual se halla a dos kilómetros del pueblo, en la otra orilla del río Tajuña. Da igual que la oficialidad diga que fueron oriundos de la antigua Complutum -actual Alcalá de Henares-, pues para los habitantes de este pueblo tajuñero, si se me permite la expresión, los consideran paisanos suyos, como ocurre en tantos otros lugares con otros tantos personajes, ya sean históricos o mitológicos, como es el caso, o con distintos acontecimientos históricos. Para no ir muy lejos, ahí tenemos igualmente el ejemplo del muy cercano Risco de las Cuevas del vecino pueblo de Perales de Tajuña, en el que se creía se situaba la antigua Caraca y el famoso acontecimiento de Sertorio y los caracitanos, algo que ha sido descartado por la oficialidad de la ciencia, pero que en el lugar se sigue igualmente creyendo.

El Risco de Los Mártires - Foto: José Carlos Canalda

Fuente: tielmes.es

El nombre de Tielmes se cree que es una derivación del término Thermeda de origen romano, el cual se utilizó para denominar el lugar donde, según relata la tradición, nacieron y vivieron los hijos de San Vidal, Justo y Pastor, quienes fueron ajusticiados por los romanos en tiempos del pretor Daciano y del emperador Diocleciano en el siglo IV. Estos hermanos, contando con unos 6 y 9 años de edad, respectivamente, fueron decapitados por no renunciar a su fe cristiana contraviniendo el edicto promulgado en el año 303 por el emperador Maximiano. La fecha del ajusticiamiento es la del 6 de agosto del año 306, día que constituye, a partir de entonces, la festividad mayor de la población de Tielmes, que tiene como patronos mayores a los denominados por su martirio como Santos Niños Justo y Pastor.
Su principal lugar de culto, si dejamos a un lado la Iglesia Parroquial, es el Risco de los Mártires, lugar en el que según cuenta la tradición, pudieron refugiarse del acoso de las autoridades romanas, al pie del cual, se erigió una ermita (construida en la segunda mitad del siglo XVIII) para su advocación.

Ermita de los Santos Niños Justo y Pastor de Tielmes - Foto: José Carlos Canalda



 
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