martes, 13 de octubre de 2009

Amboto, la morada de Mari

Una vez más nos encontramos con una atrocidad cometida en nombre del catolicismo, el "ajusticiamiento" en la hoguera de un grupo de personas que simplemente eran herederas de un culto ancestral, en este caso en el monte de Amboto, la morada de Mari, una diosa que formaba parte del panteón mitológico vasco.
Dicho esto, hay que añadir que nos encontramos en un lugar de soberbio paisaje. Uno de los que, afortunadamente, tanto abundan en esta Península.

















Amboto (Anboto en euskera) es un monte de Vizcaya, País Vasco (España), de 1.331 msnm. Es uno de los montes más relevantes del País Vasco, no solo por su importancia geográfica, sino también por su importancia cultural. En él la mitología vasca fija la morada principal de la dama de Anboto, Mari, convirtiéndolo en un monte cuasi sagrado. Es la mayor altitud de la Sierra de Amboto o montes del Duranguesado, conocidos también como "La pequeña Suiza", que forman parte del Parque Natural de Urkiola. Es una inmensa mole de caliza arrecifal muy compacta y de color gris claro, que contiene restos de corales coloniales masivos y grandes conchas de rudicos y ostreicos. Amboto ha estado siempre envuelto en la magia y en la mitología. No en vano, en una cueva cercana a su cumbre, en la pared rocosa y acantilada de su parte este, nos cuenta la leyenda que tiene su morada principal Mari, la Dama de Amboto, y dicen que se le suele ver en la boca de la cueva, los días de buen tiempo, peinando su bonita cabellera rubia con un peine de oro, al sol. No es raro tampoco el verla pasar algunas noches como una gran bola de fuego sobre el cielo de Amboto, hacia otros lugares del País Vasco donde posee morada o al cercano Oiz. Dependiendo de donde se encuentre, habrá buen o mal tiempo.a más de 1.000 m de altitud se abre la boca de la cueva Marriurrika Kobiea, en la que la mitología ha ubicado la morada principal de Mari. Una boca amplia en altura, que mediante un pequeño pasillo nos conduce a una sala bien iluminada por una ventana que se abre, directamente, al acantilado.

















Representación de la diosa Mari

Una muestra de la influencia mitológica de esta montaña nos la da el texto del Arcediano don Pedro Fernández de Villegas, que escribió sobre 1510 lo siguiente:

... y en las montañas y provincias de Vizcaya, de otros que llaman de la sierra de Amboto que tenían diabólicos errores.../ En los cuales tratos también se entremeten, y mucho, unas falsas mujeres hechiceras que llamamos brujas y sorguiñas, las cuales hacen hechizos y maldades, tienen sus pláticas y tratos con los demonios.../. En los procesos que se hicieron contra aquellos de la sierra de Amboto, se dice y confiesa por muchas personas haber visto al diablo y hablándole, a veces en figura de cabrón, otras veces en figura de mulo grande y hermoso.../ y dicen éstas que se reconciliaron y confesaron su error, que si algunas veces aparecía el diablo en figura de hombre, siempre traía alguna señal que demostraba su maldad, como un cuerno en la cabeza o en la frente, o algunos dientes de fuera que se salían fuera de la boca, o cosa semejante.


La influencia de estas creencias en los procesos inquisitoriales practicados en Durango en 1500 por herejía, en los que fueron condenadas a la hoguera diez mujeres, conocidas como las durangas, y un hombre (y quemados los huesos de otras seis fallecidas) fueron relevantes.
(Wikipedia)

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