miércoles, 11 de noviembre de 2009

Ataecina en Santa Lucía del Trampal

En el término cacereño de Alcuéscar nos encontramos esta joya visigoda perdida, como tantos otros templos medievales, en mitad de mágicos y solitarios campos. En el lugar, de culto ancestral, se veneró a la diosa Ataecina, pues así queda testimoniado a través cuarenta altares de un primitivo templo pagano aparecidos en dicho paraje.

















Aras de granito, dedicadas a la diosa Ataecina, extraídos durante las últimas excavaciones en los alrededores de la ermita

En cuanto a la diosa Ataecina la conocemos varias denominaciones de acuerdos con los testimonios epigráficos: Adecina, Attegina, Adaecina, etc. Podemos relacionar su nombre con la raíz celta ate- , lo nuevo y -genos, nacido. De acuerdo con está derivación estaríamos ante un diosa "renacida" que se suele asociar en la epigrafía con representaciones caprinas seguramente su animal totémico. Recordemos la importancia del cabrón en los mitos Dionisiacos, incluso en la propia Afrodita, diosa de caracteres similares a Ataecina y que monta dicho animal, es más, aventuremos que los amores que la Afrodita helénica tiene por Ares, dios de la guerra, puede verse correspondido por una posible pareja divina entre Ataecina y Endóvelico si el mito llegó a Hispania.Las dos deidades tienen en el medio natural su lugar de culto, como numen locis o espíritus protectores del lugar, relacionándose con otros espíritus y divinidades ctónicas, tal y como cuenta Estrabón (III, 3,6). Estos santuarios son de dificil acceso, tal vez buscando el misticismo de lo oculto entre las ramas de profundos bosques, dando mayor énfasis al carácter sagrado de estas divinidades a las cuales sus fieles encontrarían en una suerte de peregrinaje iniciático.
(suetoniusvagisoletvm.blogspot.com)

















Gran parte de los materiales del antiguo templo pagano fueron reutilizados en la construcción de la ermita visigoda

Se han encontrado en el solar piezas arqueológicas de época prerromana y romana por lo que es fácil interpretar que Santa Lucía del Trampal se construyese, como era habitual en la arquitectura medieval, sobre un lugar de culto tradicional anterior y donde se reaprovechó material de acarreo como queda constancia en numerosas partes de sus muros.
El problema para interpretar los enigmas con que todavía nos desafía la iglesia de Santa Lucía es el escaso conocimiento que tenemos de la arquitectura visigoda. Han sido pocos y muy alterados los edificios de la época que se han conservado y, en todo caso, no son edificios urbanos sino más bien construcciones de tipo secundario que se han salvado por encontrarse en entornos rurales.

(www.arteguias.com)

Amigos de los lugares mágicos, os invito a visitar este poblamiento situado muy cerca de la Vía de la Plata en tierras extremeñas.
(Jugimo, celtiberia.net)

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