martes, 18 de enero de 2011

La Cueva de la Pileta, Benaoján

Dentro del Parque Natural Sierra de Grazalema y del municipio de Benaoján se encuentra la Cueva de la Pileta, un lugar que fue habitado en distintos momentos y que además fue santuario desde el Paleolítico Superior hasta los tiempos del Neolítico. De este último periodo destacan enterramientos, restos de cerámicas y, sobre todo, pinturas rupestres esquemáticas, constituyendo -según se dice en la fuente que traemos- el testimonio más importante de este arte, dentro de este periodo, en todo Europa. Pero destacan sobremanera las manifestaciones rupestres del Paleolítico que se remontan, incluso, a los 30.000 años atrás. Son representaciones naturalistas, sobre todo de animales, donde destaca una figura en forma de pez -figura poco común en el arte rupestre paleolítico- conocido como el Gran Pez, pues su extensión es de 1,5 m y que se cree representa a una platija, por la forma y porque aparecen sus dos ojos en el lado derecho del pez, rasgo característico de muchas especies de esta familia.
El significado de estas representaciones, como ocurre con las manifestaciones de nuestros lejanos antepasados, es un enigma; aunque la interpretación más extendida es la que nos dice que constituyen una vinculación mágica con los animales representados que son, además, los que suponen el sustento del grupo humano que los que creó, lo cual, en este caso, nos daría la información de que sus creadores practicarían el arte de la pesca.
















Vista de la Sierra de Grazalema desde la Cueva de la Pileta

Durante el Paleolítico Superior, entre el 30.000 y el 10.000 antes del presente, la cueva se convierte además de en un lugar de hábitat, en punto de reunión y santuario de numerosos grupos de cazadores-recolectores procedentes de la Bahía de Algeciras y Banda Atlántica de la actual provincia de Cádiz, lugares donde pasaban el invierno dedicándose al marisqueo, la pesca y a la caza de grandes mamíferos. Las manifestaciones rupestres muestran diversos animales representativos de la fauna de la zona como; cabras, toros, caballos, cérvidos, lobos, felinos, rinocerontes, y peces, amén de antropomorfos, manos y signos abstractos como las tortugas pintadas en amarillo y negro.
Con la llegada del Neolítico, en la cavidad se registran numerosos restos de cerámicas y de necrópolis, amén de útiles de piedra pulimentada y sílex, huesos trabajados, adornos de piedras etc. Las pinturas dejan de ser naturalistas y se convierten en esquemáticas, especialmente las figuras humanas y animales así como los signos abstractos. La calidad, y el número de de representaciones hace de esta cueva sea el santuario postpaleolítico más importante de Europa.

(prehistour.org)

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