martes, 26 de noviembre de 2013

La Bicha de Balazote, Balazote

Hoy le toca el protagonismo a una escultura de las más conocidas dentro del mundo íbero. En concreto nos acercamos a lo que fue tierra interior de los contestanos, fronteriza con otras etnias, a Balazote, en la comarca manchega de Campo de Montiel, para dedicar una breve ficha a la Bicha de Balazote, que aún no había asomado por este humilde lugar. Esta obra, que se cree funeraria, representa a un toro en reposo, con cabeza humana, en concreto, la representación de un hombre con bigote y barba. Fue hallada en un paraje conocido como Los Majuelos, donde está pendiente de excavar el poblado íbero al que pertenecería. Muy cerca también de Los Majuelos se ubican los restos de una villa romana.
El lado derecho de la pieza no está tallada, con lo que parece pudo estar adherida a un monumento -se especula también con un templo-, al modo, por ejemplo, de Pozo Moro.
Se cree pudo ser una representación de la fertilidad, pues su claro carácter orientalizante le podría emparejar con las estatuas griegas de toros androcéfalos que simbolizaban a los ríos como accidentes geográficos fertilizadores de los campos. En este sentido, tal y como dijo Antonio García y Bellido, podría ser la representación del dios griego Aqueloo, mitificación del río del mismo nombre. La pieza es parte de la colección del Museo Arqueológico Nacional.

Autor: Luis García - Wikipedia

*Fuente: artehistoria.jcyl.es

En cuanto al significado, parece indudable su pertenencia a un monumento funerario, con la disposición oportunamente ejemplificada en el monumento de Pozo Moro. Pudo tener, como los leones de éste, una función apotropáica, alejadora de peligros. Pero su apariencia pacífica, mansa como es fama de sus congéneres normales, remite más directamente a su prístino significado entre los griegos. A partir de una viejísima tradición, que vincula el toro a la fecundidad, los griegos crearon la figura del toro de cabeza humana como representación alegórica de los ríos, en especial del Aqueloo, el más importante de ellos, hijo de Tetis y del Océano. Se asociaba al toro, como símbolo de fecundidad, la idea del río y el agua que fertiliza los campos, todo ello humanizado, aproximado al hombre con la incorporación iconográfica de su cabeza, al servicio de la imagen de una especie de daimon favorable, expresión de la vida benéfica a los humanos. Con esta función de símbolo de vida aparece pintado el Aqueloo en tumbas etruscas, asociado, como en la de los Toros de Tarquinia, a actos sexuales que subrayan su simbología vital. Con este sentido debió, en fin, concebirse la Bicha de Balazote, como símbolo de la vida que se deseaba al muerto, materializada en una de las más hermosas y monumentales representaciones del Aqueloo.


Los Majuelos, paraje donde está enterrado el poblado ibérico de Balazote. lacerca.com

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