lunes, 16 de junio de 2014

Origen precristiano del Santuario del Castellar, Villarrubia de Santiago

A cinco kilómetros de Villarrubia de Santiago, en un cortado sobre el río Tajo, y en el límite norte de la comarca de La Mesa de Ocaña, que tanto hemos traído a este blog últimamente gracias al trabajo investigador de Antonio Martín Asperilla, se encuentra la Ermita o Santuario de la Virgen del Castellar. El propio topónimo Castellar nos pone sobre la pista de que este enclave ya pudo ser habitado en tiempos mucho más antiguos que en los que se dice se construyó la actual ermita -siglo XIX-; parte del propio material constructivo, que parece reutilizado, la propia Virgen del Castellar, de aspecto tardorrománico y la existencia de un yacimiento arqueológico de la Edad del Hierro que fue destrozado durante la construcción del hotel existente junto al santuario, nos indican que aquel lugar, hoy en día bastante solitario, pese a dicho hotel, fue bastante frecuentado desde tiempos bien lejanos. No obstante, bajo el actual altar de la ermita se dice existe una cueva que, a buen seguro, pudo ser un lugar de culto a antiguas divinidades en conexión con los antiguos cultos de la Madre Tierra y también eremitorio medieval, así, en estos parajes se encuentran de los pocos eremitorios conocidos en la comarca, además de la existencia de aguas medicinales que, en su momento, fueron recomendadas por el propio Ramón y Cajal; un elemento -aguas curativas- que, en muchas ocasiones, era motivo de sacralización. A todo esto hay que sumarle la propia simbología que reúne la Virgen del Catellar. Pero dejemos que Antonio nos cuente.

El Castellar visto desde el valle del río Tajo - pueblos-espana.org

*Fuente: Antonio Martín Asperilla en la presentación de su Guía Mágica La Mesa de Ocaña en Villarrubia de Santiago, 7 de junio de 2014

Se piensa que debajo del Santuario de El Castellar pudo haber un templo dedicado a una diosa antigua. La Virgen, la Madre de Dios, la Virgen cristiana, es claramente una identificación de la Gran Madre, que era desde tiempos prehistóricos una forma de llamar a la Tierra. La simbología que encierra la Virgen del Castellar enraiza mucho con las imágenes que tenemos de las antiguas diosas de épocas ancestrales. La imagen de las antiguas vírgenes sentadas,  viene de las representaciones de Isis y Horus, y la Virgen del Castellar, también es una virgen sedente. En la Edad Media hubo una vuelta, otra vez muy importante, al culto a la Gran Madre, a la Madre Tierra. Como no se podía hablar, abiertamente, de este culto, lo que hicieron fue extrapolar a la Gran Madre con la Virgen María y la dieron sus mismos atributos. Perséfone, como la Virgen del Castellar, también lleva una granada en la mano, como símbolo de poder. Perséfone era la reina del inframundo, la esposa de Hades, pero también era la diosa de la agricultura y sus cultos comenzaban y terminaban, como la Virgen del Castellar, al principio de la primavera y el final del verano.



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