jueves, 12 de junio de 2014

Símbolos sagrados en la Ermita de Nuestra Señora de Elizmendi, Contrasta-Harana

En Contrasta, población del municipio de Harana, en la comarca de Montaña Alavesa, existe una joya del románico -Ermita de Nuestra Señora de Elizmendi-, que, además de reunir y reutilizar bastantes lápidas, con rica simbología, de una cercana necrópolis romana en la construcción de sus muros, esta misma simbología lapidaria, ha servido de inspiración para sus propios creadores y así han sido recreados en los modillones del ábside. La mayor parte de estos símbolos -ya sean de creación en tiempos de dominación y ocupación romanas, a través de las lápidas reutilizadas, o medieval, durante la construcción del edificio- son de clara inspiración prerromana. Destaca, sobre todo, la estrella de seis puntas, muy abundante en la zona, y denominada como flor de la vida o espantabrujas. Según se cuenta, nos encontramos ante un enclave de clara sacralidad, donde se adoró a la Gran Madre Tierra, a través de un templo autóctono que luego fue romanizado, para posteriormente continuar el culto sagrado, de este lugar, a través del cristianismo.
Extraemos unas líneas, como fuente, de un magnífico blog, donde su autor describe todo este tipo de elementos.


Josu Fernández Villaverde - lamagiadelaspiedras.blogspot

*Fuente: Románica: Enigmas del románico español - juancar347-romanica.blogspot.com

De tal manera, que no ha de extrañarnos encontrarnos con restos de numerosas lápidas de tal origen, sobre todo en la zona sur de la ermita, distribuídas en la cercanía del pórtico de acceso.
Lápidas, por otra parte, en la que aún se observan restos de inscripciones, así como alguna variedad de símbolos, que han motivado que algunos autores opinen que sirvieron de modelo para los motivos labrados en las grandes modillones del ábside. Consisten estos motivos, principalmente, en discos solares, estrellas de seis puntas -este tipo de estrellas es muy corriente, hasta el punto de que, denominadas flor de la vida o espantabrujas, cumplían una función protectora y solían colocarse tanto en iglesias, como en monasterios, como en casas particulares- y cruces inmersas en círculos. Una de tales cruces inmersas en un círculo y con otro círculo o agujero en medio, ofrece una idea de rotación, de rueda, de vida que no se detiene y gira, como esas antiguas espirales que inspiraron numerosos cultos a prácticamente todos los pueblos y civilizaciones de la Antigüedad y que ofrecen, siguiendo los patrones de razonamiento del gran Hermes Trismegisto, una visión de su Tabula Smeragdina, en lo referido a aquél famoso aserto que dice: como es arriba, así es abajo.

[...] Tal vez por ello, no ha de extrañarnos si en nuestro periplo aventurero nos tropezamos, casuísticamente, con símbolos ancestrales que, aunque su verdadero significado se haya perdido y actualmente se limiten al ámbito de la especulación, aún ofrecen un digno testimonio de lo arraigado de ciertos símbolos y mitos en lo que bien pudiéramos denominar, desde un punto de vista junguiano, el inconsciente colectivo. Un buen ejemplo de lo que digo, podríamos encontrarlos en los dinteles de algunas casas modernas, cercanas a la ermita, donde no debería sorprendernos encontrarnos con estrellas de cinco puntas, espirales y círculos concéntricos, como un recuerdo o una herencia, a los cultos de los antepasados.



Josu Fernández Villaverde - lamagiadelaspiedras.blogspot


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