domingo, 16 de abril de 2017

La Vieja Olma, Rascafría

Paseando ayer por la bella localidad serrana de Rascafría, en la Sierra de Guadarrama, población ribereña del río Lozoya, aquél que nace junto a la montaña tótem de estas sierras, la montaña de Peñalara, bien visible, además, desde Rascafría, nos encontramos con unas gradas circulares que rodeaban a un joven olmo. La forma de las gradas y la existencia del árbol en su interior, nos recordó a otros muchos ejemplos similares de árboles singulares en distintas localidades, de los cuales hemos ido trayendo bastantes ejemplos al blog. La grada, igualmente, nos puso sobre la pista, además de sobre la veneración que se tuvo que tener al ejemplar arbóreo que lo ocupó -y al nuevo que lo ocupa-, de que aquél era un lugar de reunión vecinal. Seguramente, bajo las ramas se reunían los vecinos para charlar, para resguardarse del sol en el corto verano serrano y, también, a buen seguro, para parlamentar sobre sus asuntos vecinales, lo que nos hace deducir, igualmente, que estamos ante un árbol de concejo, a pesar de que ninguna mención hemos encontrado al respecto.

La Nueva Olma - Foto: Iberia Mágica, 15/04/2017

Pudimos comprobar que las gradas seguían siendo utilizadas por los vecinos para sentarse a charlar, como se puede apreciar en la foto que hicimos ayer poco antes de anochecer y que traemos a la ficha, lo que nos hace ver que el lugar sigue produciendo cierto magnetismo entre los habitantes y visitantes del pueblo, lo cual nos alegra bastante. Lo que no nos gusta tanto es ser conscientes del gran desconocimiento que existe sobre cuestiones como el antiguo culto al árbol e, igualmente, sobre la gran ignorancia alrededor de una institución asamblearia tan democrática -la única democrática- como es el concejo abierto; actividad concejil que seguramente también, tal y como intuimos, se celebró alrededor de este antiguo árbol rascafriense. Y digo antiguo árbol rascafriense, porque, como ya imaginábamos al ver un joven ejemplar de olmo, contemplando el nombre de un negocio de la localidad, descubrimos que el lugar que ocupa el nuevo olmo, fue el de un viejo olmo, conocido en Rascafría, como La Vieja Olma, en lo que supone una bella costumbre de otorgar género femenino a estos ejemplares, que eran considerados como una madre para todos los vecinos y vecinas de los pueblos en los que se encontraban. En concreto, el olmo es un árbol muy extendido como árbol de concejo en el ámbito castellano y, casi siempre, otorgándosele género femenino. Hemos comprobado, a posteriori, que La Vieja Olma desapareció en el año 2000 por la grafiosis -debido a su enfermedad, no pudo soportar una primera gran nevada de ese año-, como tantos otros olmos que tristemente sucumbieron a esta enfermedad. Por lo visto, según una noticia de aquel entonces encontrada en la red, La Vieja Olma se sometió a un tratamiento de desecación para poder mantenerlo en un parque de la localidad; información con la que no contábamos ayer, con lo que procuraremos poder contemplar y rendir honores a La Vieja Olma en una próxima visita. Como ocurre en tantos otros casos, este símbolo de la población, ha acabado formando parte del escudo de Rascafría, como se puede observar más abajo.

Negocio hostelero en Rascafría con el nombre de La Vieja Olma - Foto: Iberia Mágica, 15/04/2017
La Vieja Olma, posiblemente, en los años cincuenta del pasado siglo - Foto: carlosdeiracheta.com

miércoles, 12 de abril de 2017

El hombre-ciervo románico de San Miguel, Fuentidueña

En el arte medieval son muchas las manifestaciones ancestrales que se encuentran en piedra en capiteles y canecillos de las iglesias románicas, además de en gárgolas y pórticos de catedrales y otros edificios góticos. Hoy traemos un curioso ejemplo existente en la iglesia de San Miguel de la población segoviana de Fuentidueña. Entre sus relieves destaca la figura de uno de los personajes más habituales en los carnavales rurales, aquellos que hunden sus raíces en antiguos cultos, que, como es el caso que hoy traemos, conectan incluso con el antiguo dios céltico Cernunnos. Así aparece un hombre disfrazado de ciervo, con todo el simbolismo que esta representación encierra. Gerardo Boto Varela nos habla de ello en un estudio que dedicó a algunas de las figuras de este templo segoviano.

Foto: arquivoltas.com

Fuente: "El disfraz de ciervo y otros testimonios del carnaval medieval en el alero de San Miguel de Fuentidueña" - Gerardo Boto Varela.

Hombres con cabeza o defensas de cérvidos se encuentran pintados en alojamientos rupestres prehistóricos -por ejemplo las cuevas magdalenienses de Bisón de la Pasiega (Santander) o Font-de-Gaume (Dordogne)-. No obstante, bajo esta morfología se presentó a los largo de toda la Antigüedad a la divinidad celta Cernunnos, el ciervo antropomórfico. En época galorromana la teriolatría de Cernunnos fue sincretizada con Mercurio, asociación que, en todo caso, no monopolizó las vinculaciones del dios celta dentro del recién importado panteón latino. Con la pervivencia de la fisonomía híbrida de hombre y animal se conservó también el componente esencial del culto a la divinidad: la renovación cíclica y estacional de las defensas del ciervo era una imagen patente de la fecundidad que se deseaba obtener en cada nuevo periodo anual. A partir del primitivo concepto de abundancia y regeneración que encarnaba el ciervo, el correlato divino de éste, Cernunnos, representaría también la fertilidad y, por extensión, la fecundiad humana. Atendiendo a algunos restos aislados, Blázquez consideraba que en la Hispania prerromana también se practicaron ciertos ritos mágicos en torno al ciervo antropomorfizado.
[...] A la luz de la dilatada vigencia de los elementos que participaban en las fiestas de calendas/carnaval, tal y como enfatizan los autores señalados, el canecillo de Fuentidueña supone un testimonio iconográfico excepcional. Nos encontramos ante la imagen de uno de los protagonistas del carnaval medieval. Considero que la presencia del mismo en una iglesia parroquial del valle del Duratón no restringe su validez a esta área. Es cierto que dentro del espectro románico peninsular resulta prácticamente inédito, al margen de casos como los de Pecharromán y Vega de Bur. Quizá futuras investigaciones puedan aportar nuevos registros a esta iconografía. 


sábado, 1 de abril de 2017

Tumba del "príncipe celta" de Peñahitero, Fitero

En 2005, en uno de los yacimientos arqueológicos del municipio navarro de Fitero, en la comarca de La Ribera, se halló lo que se vino a denominar, por el equipo de arqueólogos que trabajaba en el mismo, como tumba de "príncipe celta" o "tumba ritual celta". Como casi siempre ocurre en estos casos, conceptos como "sociedad jerarquizada", "jefe militar" y otras de similar significado, siempre suelen aflorar en estos casos, interpretaciones con las que no estamos muy de acuerdo en todos los supuestos, pues bien pudiera ser la "simple" heroización, cosa que también se afirma en el presente ejemplo como posibilidad, de una persona respetada por la comunidad humana a la que pertenecía. En ese sentido estamos más de acuerdo con la calificación de tumba ritual, pues es bastante poco lo que conocemos de la organización social de las etnias prerromanas, más allá de calificativos como sociedades guerreras o ganaderas. En contraposición a lo descrito, existen otras posturas, bastantes más minoritarias, que especulan con la posibilidad de que fueran sociedades mucho más horizontales de lo que nos hacen creer, y que tenían como costumbre la adoración de los árboles singulares, bajos los cuales parlamentaban, quizás, en lo que conocemos como asambleas. Quien sabe si pudieran haber sido la antesala de lo que más tarde, cuando los poderes estatales romano y visigodo desaparecieron, en zona no sometida al califato de Córdoba en un inicio, se conoció como concejo abierto, muchos de los cuales también se celebraban bajo árboles singulares, llegando su recuerdo hasta casi nuestros días, donde hasta no hace mucho aún pervivían. Pero esto, igualmente, podría ser aventurarse mucho, aunque es importante contar también con esta posibilidad y no, únicamente, con la contraria.
Entrando en el análisis de esta tumba ritual, diremos que aparecen una serie de elementos rituales típicos en las sociedades célticas, como son un cráneo con casco de guerrero -ejemplo de culto a la cabeza cortada-, el cual posiblemente se veneró y pudo pertenecer a un individuo heroizado; un habitáculo en forma de casa, con banco, además de restos animales tan simbólicos, como colmillos de jabalí o cuernos de ciervo y también varios niños enterrados, igualmente en la muralla, donde uno de ellos aparece igualmente junto a colmillos de jabalí y cuernos de ciervo.
Pero dejemos que sea Manuel Medrano, uno de los arqueólogos que fue partícipe del hallazgo, quien nos cuente. Transcribimos sus palabras en una entrevista realizada el pasado mes de enero en el programa radiofónico La Escóbula de la Brújula.

Restos de un niño en la muralla de Peñahitero (no hemos encontrado fotografía de la tumba del guerrero) - Foto: historiayarqueologia.wordpress.com


Fuente: Manuel Medrano (entrevista en el programa radiofónico La Escóbula de la Brújula - 20/01/2017)

En 2005, de forma bastante inesperada, nos encontramos este descubrimiento. Lo que estábamos allí viendo, era la fortaleza de un príncipe celta, algo muy centroeuropeo, que no es nada normal en la Península Ibérica, pues son gentes venidas del Danubio y, dentro de la muralla, que es muy ancha, en esa zona, concretamente, tiene siete metros de anchura, encontramos una tumba con carácter de santuario, porque es dedicada a un personaje ilustre del grupo o pueblo celta que vivía allí. 
Habíamos localizado en unas prospecciones previas, de todo el término municipal y el entorno, que nos encargó el Ayuntamiento de Fitero y el Gobierno de Navarra, varios yacimientos. Es una zona de frontera, que lo ha sido siempre, entre distintas entidades, incluso fue también la zona limítrofe de los reinos de Castilla, de Aragón y de Navarra, y, en esta zona, encontramos este yacimiento. Tiene un aspecto especial, no es un yacimiento que parezca de la Edad del Hierro normal, de los cuales hay muchos, pero a pesar de ello, tampoco esperábamos esto, que fuera algo tan distinto desde el punto de vista sociopolítico, correspondiendo a una estructura celta o protocelta. Pertenecía a lo que hoy llamaríamos un castillo de un señor que domina el territorio, con su familia, y que tiene una estructura social muy militar. 
Estas gentes empiezan a llegar desde Centroeuropa, porque hay un problema climático, en la Edad del Bronce Final, pero la tumba, en concreto, es del siglo VI a. C., es del momento álgido de la cultura celta aquí y en Centroeuropa también. Parece ser que las razones fueron porque hubo un buen periodo de clima que se manifestó en mejores cosechas, mejores resultados del ganado, etc, etc. En ese momento es cuando se realiza esta tumba, que es un homenaje a un personaje ilustre, al cual se entierra ahí su cabeza con su casco de hierro, que era lo más caro que había en la época, mucho más que las joyas y más que otras armas, además de reproducir una pequeña vivienda, incluso con un banco para sentarse, los orificios para dejar los vasos y una pequeña comida ritual, además de cerámicas depositadas, algunas de lujo, siendo esta vivienda en pequeño, la tumba de este personaje ilustre que, evidentemente, por textos que conocemos galeses que relatan la historia de un rey galés, sabemos que esto es un homenaje con el que se busca que esa persona proteja y potencia a su grupo humano, es decir, lo que hace es defender a esas personas que le han hecho este homenaje, porque fue un hombre ilustre y piensan que sus valores trascienden más allá de su muerte.  
A veces aparecen cabezas con un tratamiento especial, por ejemplo, en un yacimiento arqueológico que se llama La Hoya, en la localidad de Laguardia, en Álava, en la que hay una cabeza con un recipiente al lado, pero lo que no es normal es que se construya un monumento, a pesar de que tampoco es normal encontrar una cabeza con un recipiente al lado, como en Laguardia. Nosotros pudimos deshacer toda la madeja para encontrar que significaba esto, más que nada, gracias a ese texto galés que se llama "Branwen, hija de Llyr", que relata la historia de Bendigeidfran, un rey galés que va a luchar a Irlanda y que es malherido por una lanza -esto de las lanzas es algo muy céltico- y le dice a su gente: "cuando muera me cortáis la cabeza, la colocáis en la colina blanca Llyn Din -nombre celta de Londres- y que mire hacia el continente, mientras que mire hacia allí, ningún mal os llegará a la isla". Vimos esto, más otros textos que también hay, como uno del Ciclo del Ulster, en el que se habla también de una cabeza que lo que hace es despertar hechizados, animar a su gente cuando están sufriendo un ataque, es decir, ¿qué son esas cabezas?, son potenciadoras y atropotaicas, es decir, protectoras de su gente y son post mortem, además de un monumento reverencial. Es lo que se llamaba, por tanto, una heroización, que sería parecido a una santificación hoy en día. 
Los dientes de jabalí que aparecieron junto a la cabeza estarían relacionados con el simbolismo de este animal en relación al guerrero celta; es un animal tan bravo, que aparte de defender a su familia hasta el último momento, cuando está herido ataca y las cuernas de ciervo, que también aparecieron junto a la cabeza, son elementos de realeza, es decir, de gente distinguida dentro del estamento guerrero, porque el ciervo es el rey del bosque en el mundo celta.
En la misma muralla, en otro lugar, se encontraron dos enterramientos de niños, destacando uno de un niño de cuatro o cinco años que también tenía dientes de jabalí y cuernos de ciervo cerca. Esa muralla se convierte en un lugar donde se depositan restos de un príncipe, especialmente considerado, pero también de un niño que, evidentemente, también pertenecía a la familia dominante, porque también lleva los símbolos de guerrero y de principado. 



jueves, 23 de marzo de 2017

Ara romana del Barriu d'Abaju, Nuñomoral

Son ya tantas las entradas que hemos dedicado a evidencias o enclaves de Las Hurdes, que bien merecería un blog específico para este rincón ibérico; aunque será mejor dejar esa tarea a los grandes conocedores de esta comarca. Hoy queremos hacer mención de un ara romano hallado, hace años, en el conocido como Barrio de Abajo -Barriu d'Abaju en el dialecto asturleonés de la zona, hoy en día casi extinguido-, de la población de Nuñomoral, cabeza del concejo del mismo nombre y ribereño del río Hurdano. En este ara de pizarra, aparecido en la casa de un tal Alejo, existe una inscripción en alfabeto latino en la que se cita a la población vetona de Lancia Oppidana, de la cual no se conoce, a día de hoy, su ubicación, aunque se especula que pudo estar entre Sierra de Gata y el territorio portugués colindante con esta última comarca, vecina, a su vez, de la hurdana.

Foto: Hispania Epigraphica

Según le informó a Félix Barroso -el gran estudioso hurdano- Gregorio Martín Domínguez, antiguo sacristán de la iglesia parroquial de Nuñomoral, la primera iglesia de la población podría haber estado en el Barrio de Abajo, muy cerca, seguramente, de donde se halló la lápida o ara, con lo que se podría haber dado la circunstancia de que dicho templo cristiano, como ocurre en tantos casos, hubiera cristianizado, en su momento, un antiguo santuario pagano o precristiano; pero esto es ya meterse en cuestiones de difícil respuesta en este momento.


miércoles, 22 de marzo de 2017

El Ídolo de la Fertilidad, Almargen

En el municipio del Almargen, en la comarca malagueña del Guadalteba, se halló, hace décadas, un ídolo en mármol blanco que se ha venido a calificar como el Ídolo de la Fertilidad de Almargen, pues representa a un falo, con el glande en un extremo y en el otro lo que se ha interpretado como un rostro femenino, con un abultamiento en la parte central del ídolo que indicaría que ésta se encuentra embarazada. La pieza, de medio metro de longitud, está datada hace 5000 años, perteneciendo, por tanto, a la Edad del Bronce. Por su forma, como decimos, nos parece bastante acertado el calificativo que ha recibido, pues parece representar, efectivamente, la fertilidad. Una fertilidad o fecundidad que, seguramente, no sólo era empleada para promover, en su momento, o utilizar como objeto mágico buscando el embarazo de las mujeres o de los animales, sino, también, o sobre todo, la fertilidad de los campos. Así se intuye, por la forma en la que algunos de estos falos han sido hallados, que se hincaban en la tierra que se pretendía que fuera fértil o fecunda durante una cosecha determinada, hincando o deshincando el ídolo en distintas tierras y no quedando, por lo visto, de manera permanente en ninguna de ellas, hasta que, en algún momento, podrían haberse perdido o haber sido abandonados por distintos avatares de la Historia.

Foto: diariosur.es

Pero lo curioso de este objeto es que, tras milenios de olvido del mismo, al no conocerse su existencia, con su hallazgo, en el pasado siglo XX, ha recobrado la magia que se le pudo haber otorgado en su momento, y son miles las mujeres, de toda la región, de todo el país e incluso del extranjero que visitan el museo arqueológico de la localidad para tocar la pieza que, según la nueva tradición generada a partir de esta representación, da la fertilidad a las féminas que no son capaces, con anterioridad, de quedarse embarazadas. El museo de la localidad tiene otras atractivas piezas halladas en el municipio, muchas de ellas de época tartésica, pero son pocos los visitantes que se detienen en ellas, pues la mayoría, parejas que buscan tener descendencia, únicamente tienen como propósito tocar este ídolo que, según muchos, dicen producir el efecto deseado. Sea o no cierto, ¡que se lo pregunten al alcalde!, como se suele decir, pues, tras ser descubierta por un vecino de la localidad que la usó como tope para puertas de su vivienda, posteriormente se la entregó a un antiguo regidor, el cual la empleó de pisapapeles un tiempo, quedándose su mujer embarazada año tras año, según se cuenta, hecho que fue identificado con la permanencia del objeto en la casa, además de otros menesteres que también se darían, claro está. Posteriormente se puso en valor por un arqueólogo que la contempló y, a partir de ahí, pasó a formar parte del patrimonio del pueblo en el que se halló y en el que, como debe ser, permanece.
Para terminar, como curiosidad, y haciendo gala de la riqueza arqueológica del municipio, se puede observar, más abajo de estas líneas, que el escudo de la localidad representa, en su mitad derecha, una de las estelas funerarias conocidas como "de guerrero", que no es otra cosa que la representación de una de dicha tipología aparecida en Almargen.


lunes, 6 de marzo de 2017

Los Negritos de San Blas, Montehermoso

Gracias a Placentino, amigo del blog, a quien damos las gracias por toda la información que nos aporta, hemos conocido una interesante celebración invernal, como es la de Los Negritos de San Blas, ritual celebrado en honor a este santo que, junto a la Virgen de la Candelaria o a Santa Brígida, cristianiza los festejos de mitad de invierno o del antiguo Imbolc en el ámbito céltico, época, además, que dejamos atrás hace poco más de un mes. Nos encontramos, en concreto, en Montehermoso, una población de la comarca de Valle del Alagón en la que todos los 2 y 3 de febrero se celebra la fiesta de Los Negritos. Como ocurre con muchas de estas fiestas, se las suele buscar no muy lejanos orígenes a través de distintas leyendas que son las que se suelen encontrar circulando por la red en distintas informaciones, pero que, a nuestro modo de ver, están bastante lejos del que creemos es su verdadero génesis. Así podemos decir que encontramos similitudes entre este festejo y otros de este periodo estacional en el que aún nos encontramos, los cuales pasamos a relatar.

Los Negritos y el baile de las cintas (año 2008) - Foto: Wikipedia 

Como ocurre en la casi práctica totalidad de mascaradas invernales o, al menos, en un buen número de ellas, nos encontramos con personajes que representan a las tinieblas invernales o a la oscuridad que poco se va dejando atrás mientras los días siguen creciendo, que serían Los Negritos en el festejo que nos ocupa, y personajes con alegres colores que estarían representando el esplendor de la primavera que poco a poco se va acercando en esa cíclica y "eterna" lucha año tras año, que en este caso sería el personaje conocido como el Palotero. El rostro de este último, como el de Los Negritos, también se encuentra tiznado de corcho quemado, incluso los propios Negritos, entre su indumentaria, llevan pañuelos de colores, con lo que podríamos interpretar que se produce una simbiosis o reconciliación entre lo que representan unos y otro. La fiesta es mucho más rica en distintos matices -como las variadas danzas que se practican-, en los que no vamos a entrar en profundidad, pues, no es función de este blog hacer extensas fichas, y porque, además, lo que nos ha interesado mayormente ha sido identificar algunos de esos puntos comunes que pueden percibirse en estos festejos invernales.


lunes, 27 de febrero de 2017

Santos y curanderos de la Sierra Sur de Jaén

Hoy queremos recomendaros la magistral conferencia que nuestro amigo Felipe Perea Hernando impartió el pasado jueves en la Casa de Cantabria de Madrid sobre los curanderos de la comarca de la Sierra Sur de Jáen y a la que pudimos asistir un buen número de personas. Gracias al trabajo de Divulgadores del Misterio, ésta está, además, disponible en la famosa plataforma de vídeos de internet, vídeo que a continuación aportamos. Llama la atención la veneración que estas personas, con facultades curadoras o sanadoras, recibían en su propia comunidad humana, poniéndoles a la altura de los santos y vírgenes de la zona o, es más, incluso por encima de estos últimos y de los cultos oficiales, de ahí el tan acertado título de la conferencia al calificarles como santos, pues así era como se les conocía a muchos de ellos. Todo lo que nos fue contando Felipe me recordó a esos saberes ancestrales relacionados con el conocimiento de las plantas curativas y prácticas mágicas que se remontan a la Prehistoria y que en épocas posteriores, como en la Edad del Hierro, relacionamos con personajes como, por ejemplo, los druidas. Resulta sorprendente que en el propio siglo XX, donde la ruptura con ese vínculo ancestral fue poco a poco ya casi total, existieran personajes, convertidos en auténticos mitos vivientes, como son los curanderos conocidos como Santo Luisico, Santo Custodio o Santo Manuel, en una especie de tríada en la que se centró, principalmente, Felipe. Para finalizar, agradecer a Ana Olivera Poll sus palabras sobre nuestro humilde blog, Iberia Mágica, en la presentación de la conferencia, además también de las pronunciadas sobre el magnífico blog, Otra Iberia, del ponente Felipe Perea Hernando.

 

Marcada en rojo, en el mapa de Andalucía, la comarca jienense de la Sierra Sur de Jaén.

sábado, 25 de febrero de 2017

Carnaval Hurdano 2017, Azabal-Casar de Palomero

Hoy, junto con otros miles y miles de carnavales de todo pelaje, también se celebrará una vez más nuestro añorado Carnaval Hurdano o Jurdano, como es preceptivo transcribir en el dialecto asturleonés de la comarca. Félix Barroso Gutiérrez, el gran cronista y estudioso de estos valles en la actualidad, en un reciente artículo menciona a Don Tomás Gómez, quien fuera secretario de los ayuntamientos de Caminomorisco y Casar de Palomero a principios del pasado siglo XX, además de colaborador de la mítica revista "Las Hurdes" y del Primer Congreso Nacional de Hurdanófilos celebrado en Plasencia en 1909. En sus colaboraciones en las revistas para las que escribió dejó valiosas pinceladas de la esencia hurdana, como la siguiente, con la que ilustramos la presente ficha, sobre el tíu Morcillu, el personaje principal -o uno de los principales- del Carnaval Jurdano y que sintetiza como pocos el espíritu de este festejo.
Para finalizar diremos que hoy mismo le toca el turno a Azabal, una bella alquería ribereña del Río de Los Ángeles perteneciente al concejo de Casar de Palomero.

El Tíu Morcillu en Martilandrán, en el Carnaval de 2014, al que tuvimos el gusto de asistir y del que tan grato recuerdo guardamos. Vaya desde aquí una vez más nuestro homenaje a nuestro añorado Badul, vecino de Martilandrán y Rey del Carnaval Jurdano de aquel año, que nos dejó el pasado verano.

Fuente: Don Tomás Gómez

Mientras El Morcillu arde en la hoguera, todos, chicos y grandes, bailan al son del tamborilero en torno al fuego, lanzando grandes gritos y jijeos.  Parece como si entrasen en trance, a lo que les ayuda sin lugar a dudas el mucho vino, ponche y aguardiente que trasiegan, poniendo sobre los claroscuros de estos pueblos pizarrosos una estampa que parece remontarnos a antiquísimos y misteriosos ritos de época prehistórica.



viernes, 24 de febrero de 2017

El Monte Valonsadero y sus pinturas rupestres, Soria

A escasos 8 kilómetros de la capital soriana y dentro de su propio término municipal se encuentra otra de las totémicas montañas para los sorianos, el Monte Valonsadero. Junto a un magnífico robledal, con rebollos centenarios, además de sugerentes formaciones rocosas y alguna que otra alameda, su existencia no quedó postergada a la de un monte más, y de ello dejaron huella nuestros antepasados a través del grandioso arte de la pintura rupestre. Estas pinturas rupestres, descubiertas a la ciencia en 1951 por Teógenes Ortego, se hallan repartidas por 34 abrigos y cuevas existentes en el monte, lo que demuestra que la creación de las mismas no fue algo aleatorio y que, seguramente, venían a sacralizar la existencia de este monte soriano.

Pinturas rupestres - Foto: sorianitelaimaginas.com

Estas pinturas no son demasiado antiguas, pues se sitúan entre el Calcolítico y la Edad del Bronce, o lo que es lo mismo, más o menos entre el 3000 y 2000 a. C. Son dibujos esquemáticos, con distintos antropomorfos, zoomorfos, representaciones vegetales y algún soliforme. Hasta el momento, en esas 34 estaciones estudiadas, se han registrado 500 muestras pictóricas, lo que indica, como se apuntó anteriormente, el alto contenido simbólico que tuvo -y que tiene- este monte para los moradores de la zona. Un lugar de interés geológico dentro de este monte -así ha sido denominado, además, administrativamente- es el Pico Frentes, aunque hemos de decir que guarda otras curiosidades como la existencia de una antigua calzada romana que cruza por el monte, dos puentes, uno de los siglos XVI-XVII y otro del XVIII y, sobre todo, numerosas rocas de arenisca con caprichosas formas, de las que se dice que se extrajo la piedra para construir las iglesias románicas de Soria, incluida la piedra utilizada para los famosos Arcos de San Juan de Duero. Además de los restos de cantera, también hay que mencionar la existencia de una necrópolis medieval.
De esta forma, es recomendable, si se visita Soria, y nos queda tiempo tras contemplar las bellas muestras románicas, su delicioso paseo junto al Duero o Numancia en el vecino pueblo de Garray, el acercarse al Monte Valonsadero e imbuirse de su vivo aroma ancestral.

Estampa del Monte Valonsadero - Foto: turismosoria.es

jueves, 23 de febrero de 2017

Los Harramachos, Navalacruz

El pasado año, si no estamos equivocados -pudiera venir de unos pocos más atrás-, en las estribaciones de la Sierra de Gredos, en su vertiente septentrional abulense, se recuperó, afortunadamente, otra mascarada invernal que se encontraba prácticamente extinta. Hablamos de Los Harramachos de Navalacruz, unos personajes que se dividen en tres tipos principalmente: los que van cubiertos con hojas de roble, los que utilizan un saco de heno como disfraz y que según se dice es bastante similar a un personaje perteneciente al carnaval navarro llamado Ziripot y, por último, los que van cubiertos por pieles. Las fotografías que hemos podido observar de su reciente recuperación muestran la gran espectacularidad de esta mascarada invernal celebrada en Carnaval y que demuestra que todo este tipo de celebraciones más ancestrales, siempre nacidos en el ámbito rural, donde en el contacto con la Naturaleza es directo y real, son el origen de la celebración del carnaval, a pesar de lo cual se vienen celebrando muchas de estas mascaradas, no sólo en las fiestas carnavalescas que este fin de semana se celebrarán por todo el planeta en sus distintas formas, sino durante todo el inverno que poco a poco se acerca a su fin en el hemisferio norte terrestre, ganando poco a poco, como siempre remarcamos, la luz terreno a las tinieblas, que es en cierto modo lo que se viene a celebrar. Estos seres monstruosos dan sus últimos "coletazos" antes de desaparecer tras la llegada de la Primavera, para volver a asomar, tras el siguiente Solsticio de Invierno, en un buen número de lugares todavía, a pesar de todas las que se han perdido tristemente para siempre.

Foto: gredosdaniel.es

Dentro de este Carnaval de Navalacruz, además de los Harramachos, existen otros personajes como El Carátula, que va vestido con flecos de colores, indicando el colorido que está por venir con la Primavera y simbolizando, en cierto modo, en contraposición a los Harramachos, las fuerzas del bien o de la luz, frente a las del mal o las tinieblas que representan los propios Hamarrachos. Luego están los peleles, hechos de paja y trapos, que representan al hombre y a la mujer y, por último, la vaquilla, figura representada por un joven con una sábana blanca y unos cuernos. Todos estos personajes van pidiendo por las casas, en lo que constituye un elemento muy común en este tipo de festejos, ofreciéndoles los vecinos huevos, chorizo y otros productos.
Este fin de semana, quien quiera disfrutar de este curioso y primitivo carnaval, tiene una oportunidad en Navalacruz.

martes, 21 de febrero de 2017

El relieve de El Cerrón, Illescas

Va camino de siete años que visitamos en este blog un santuario en territorio carpetano, sobre el que se dice pudiera haber sido un templo privado, pues, junto al mismo, se distinguió lo que pudo ser un hogar. Hablamos del santuario o templo de El Cerrón, yacimiento arqueológico situado en el suroeste del municipio de Illescas, cabeza comarcal de La Sagra, que se encuentra junto al arroyo Dos Villas. En aquella entrada citamos la existencia de un relieve hallado, al que hoy queremos dedicar ficha propia, pues su enigmática escena bien lo merece. El relieve pertenecía a la segunda fase del templo, pues éste tuvo dos periodos diferenciados por un estrato de incendio o destrucción; la primera fase pertenecería al siglo IV a C. y la segunda, en la que se encuadra, como decimos, el relieve, a un siglo más tarde, o lo que es lo mismo, al III a C. El recinto, perteneciente a la segunda fase, se cerraba hacia el Oeste por un muro de adobe con zócalo de piedra al que se adosaba un banco corrido, que ha sido interpretado como un posible altar, situándose el relieve en la pared opuesta al mismo, es decir, en la pared Este. El relieve se encuentra en el Museo de Santa Cruz de Toledo y en el mismo se puede leer el siguiente texto:

El relieve representa, de forma tosca, un detalle de dos carros tirados por caballos y guiados por aurigas, separados por un personaje vestido con largo manto y la mano levantada en señal de saludo o despedida y en el extremo un grifo preside la escena. La escena de El Cerrón no resulta fácil de interpretar. Se ha sugerido que puede ser una procesión funeraria con el grifo como escolta de los difuntos o una "heroización" de dos personajes con la protección divinizada representada por el animal mítico.




Como ocurre con muchas de estas representaciones, resulta muy complicado conocer el verdadero significado de la escena, a pesar de lo cual sí podemos apreciar el orientalismo que impregnaba a muchos de estos objetos de zona carpetana, como también se puede observar en la Pátera de Titulcia. La representación, por ejemplo, del grifo es una prueba de ello. También entra en juego el simbolismo de los caballos, animal que fue sacralizado con la diosa celta Epona, divinidad que posteriormente, con la invasión romana, éstos también incluyeron en su propio panteón. Y, finalmente, la figura de ese extraño personaje con manto y mano levantada, que como bien se ha señalado, en el texto aportado, pudiera ser una especie de representación de despedida a los difuntos. Sea cual sea el significado conjunto del relieve, lo que sí está claro es que nos encontramos ante una fascinante escena, que bien merece que contemplemos, disfrutemos y reflexionemos alrededor de la misma.


jueves, 26 de enero de 2017

Danza de Las Italianas, Garganta la Olla

Traemos una danza, la Danza de Las Italianas, de Garganta la Olla, uno de los pueblos más visitados -su arquitectura popular y el entorno donde se encuentra bien lo merecen- de la comarca de La Vera, danza que se celebra los días primero de julio a las 12 de la mañana.
Las bailarinas, acompañadas por el maestro de danza y un tamborilero, recorren las calles del pueblo, anunciando el inicio de las “Fiestas de la Visitación de la Virgen a su prima Santa Isabel”. Algunos autores, como se dice en el vídeo que enlazamos más abajo, afirman que esta danza tiene procedencia gitana y la tradición popular, por otra parte, cree que fue importada en siglos pretéritos por soldados garganteños desde la mítica isla de Creta. Nosotros, sin ser, por supuesto, más entendidos que esos investigadores y mucho menos que la tradición oral de los paisanos de Garganta la Olla, creemos que sus orígenes pudieran ser mucho más lejanos, pues hemos encontrado similitudes con otras danzas de otros lugares ibéricos, ejecutadas en festejos antiquísimos. Nos vienen a la memoria, por ejemplo, la danzadoras de La Endiablada, en Almonacid del Marquesado, fiesta a la que nos hemos acercado en un par de ocasiones, haciéndonos eco de ello en este blog.
Dejamos que el documento audiovisual hable por sí solo y que cada persona saque sus propias conclusiones.




martes, 24 de enero de 2017

Luminaria de San Sebastián, Ramacastañas-Arenas de San Pedro

A pesar de que aún queden unos días para los festejos cristianizados en torno al antiguo Imbolc céltico o festejos de mitad de invierno, se puede decir que con las celebraciones de San Sebastián de la pasada semana, en numerosos pueblos y ciudades, se da inicio a este ciclo de rituales con raíces en tiempos ancestrales, como lo son, en realidad, todas las que se celebran en torno a las distintas estaciones del año, ya sea, con la configuración que hoy en día tenemos de ellas, que no siempre fue la misma, dándose estas celebraciones en los inicios de estación o a mitad de las mismas, como serían, en este último caso, las calificadas como cuatro celebraciones principales del antiguo pueblo o cultura celta, que tanta huella dejó en nuestra Península Ibérica y que ahora llega una de ellas, el mencionado Imbolc, que casi se puede decir que comienzan, como también se apuntó, con las celebraciones de San Antón y San Sebastián. Así, como casi siempre, se pueden contemplar distintos elementos rituales alrededor de estos festejos, uno de ellos, muy habitual, es el fuego.
 Así ocurre con la Luminaria de San Sebastián celebrada en Ramacastañas, pueblo perteneciente a Arenas de San Pedro, en la comarca del Valle del Tiétar o de Arenas de San Pedro, pues es conocida de una u otra forma. Gracias al gran investigador y folklorista Daniel Peces Ayuso, hemos conocido la existencia de esta celebración con el fuego purificador como protagonista; y decimos purificador porque ésa es la función que se le asigna en éste y en otros tantos festejos similares. Así queda, además, plasmado cuando se salta la luminaria diciendo: "tomillo salsero que salga lo malo y que entre lo bueno". La luz poco a poco, aunque aún sometida a las tinieblas, va ganando terreno y los malos espíritus se han de dejar atrás para dejar paso a lo que está por venir, a la primavera, a la explosión de vida que poco a poco se va acercando en esta rueda perenne que año tras año recorre las distintas estaciones. Que no se pierdan nunca los festejos de este tipo.
Ilustramos la ficha con una fotografía del propio Daniel Peces Ayuso y una especie de romance que hemos conocido por él que dice así:

 En Ramacastañas, tengo yo una flor, cuando le da el aire, me viene el olor. Me viene el olor, me viene y se va, que brota del tronco. de San Sebastián.....


Foto: Daniel Peces Ayuso, Luminaria de Ramacastañas de 2017.

Escudo de Arenas de San Pedro


lunes, 23 de enero de 2017

El Templo de Isis, Cartagena

En las excavaciones llevadas acabo en la campaña arqueológica de 2015 en el conocido como Barrio del Foro de El Molinete de Cartagena se descubrió el basamento del calificado como Templo de Isis. En los niveles tardorromanos en los que se halló, se han recuperado tres capillas, además de todo el entorno original del templo, en los que se incluyen grandes cisternas existentes en el subsuelo y que se entiende estuvieron vinculadas con los rituales realizados a la diosa egipcia Isis. Las construcciones del templo se estima que se iniciaron en la segunda mitad del siglo I d. C., manteniendo un uso religioso hasta bien avanzado el siglo III.
Su identificación con la diosa Isis se debe a los restos escultóricos encontrados y los paralelismos realizados con otros santuarios consagrados a la divinidad egipcia, cuyo culto estuvo bastante extendido en la Roma imperial. Hace escasos meses se inauguró, a través de una pasarela, la visita al propio templo, con lo que los componentes de Iberia Mágica deseamos poder realizar pronto una visita al templo de la diosa que fue denominada como  "Gran maga", "Gran diosa madre", "Reina de los dioses", "Fuerza fecundadora de la naturaleza" o "Diosa de la maternidad y del nacimiento", la que resucitó a su amado Osiris.

Templo de Isis en Cartagena - Foto: um.es

Fuente: laopiniondemurcia.es

El director de las excavaciones del Foro Romano, en el Molinete, José Miguel Noguera, ya avanzó hace más de un año que el descubrimiento del citado santuario puede suponer un antes y un después en la arqueología de la ciudad. Y es que, el templo hallado en el yacimiento está entero prácticamente, «lo que sitúa a Cartagena como la cuarta ciudad romana en el mundo con uno de estos complejos enteros tras Pompeya y Ostia, en Italia, y Baelo Claudia, en Cádiz. El grado de conservación del inmueble permitirá conocer los rituales que se hacían en él en época romana: cómo vivían, gracias a los múltiples materiales arquitectónicos, escultóricos, epigráficos y de bronce encontrados.


lunes, 2 de enero de 2017

El Hombre de las narices

Iniciamos el año, a modo del dios bifronte Jano, que simboliza el final y el principio, igual que lo acabamos, con otro personaje mitológico relacionado con el final de año, en este caso el conocido como Hombre de las narices. Hemos sabido de su existencia gracias a nuestro amigo Daniel Salmador, al que desde aquí agradecemos su divulgación a través de una publicación en una red social. Su tradición se mantiene en Cataluña, pero también se le puede encontrar en otros lugares como en La Rioja, Burgos, Álava, Navarra, Valencia, en el sur de Aragón e incluso en Mallorca. Al igual que La Dentona hurdana, sólo se le puede ver el día 31 de diciembre. Este personaje tiene tantas narices como días tiene el año, las cuales irá perdiendo según el transcurrir de los días, hasta que llega el último del año, en el que sólo le quedará una.

El Hombre de las narices - Foto: flickr.com

Según Joan Amades este personaje podría encontrar su origen en el conocido como árbol de las narices -en catalán l'arbre dels nassos-, lo que podría constituir, por tanto, una reminiscencia del ancestral culto al árbol. Este gran etnólogo también lo relaciona con el dios Jano, el cual hemos mencionado al inicio, y que da nombre al mes que recién iniciamos. Los niños lo imaginan con sus 365 narices, sin pensar que el día 31, único en el que se aparece, sólo contará con una. Los niños, ante las bromas de los adultos, suelen andar buscándolo por las calles, encontrándole en algunos pueblos en los que se realiza un pasacalles con un cabezudo que lo representa. Cuentan que en algunos pueblos se puede beber hasta la pila de agua bendita de la iglesia. Esperemos se le pueda seguir viendo durante muchos años los 31 de diciembre y no desaparezcan tradiciones tan bonitas como ésta.

 
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