viernes, 22 de septiembre de 2017

La luz equinoccial en iglesia de Santa Marta de Tera, Santa Marta de Tera-Camarzana de Tera

Acabamos de cruzar uno de los equinoccios, el de otoño, en nuestro hemisferio norte. Como ocurre en estos momentos que marcan el paso de una estación a otra, ya sean equinoccios o solsticios, el conocido como astro rey busca iluminar distintos elementos, en lo que no parece una mera casualidad y que demuestra una gran precisión a la hora dar vida a distintas creaciones. Muchos de los constructores de iglesias y templos, como lo hicieron antes los de dólmenes, crómlechs y menhires, situaban sus creaciones de forma que cualquiera de estos cuatro momentos clave en el año, el Sol pudiera iluminar un lugar concreto con una fuerte carga simbólica.
Así tenemos un ejemplo más en la iglesia románica de Santa Marta de Tera, población perteneciente al municipio zamorano de Camarzana de Tera, en la comarca de Benavente y Los Valles. Iniciemos la nueva estación en Iberia Mágica con esta llamativa conjunción entre luz solar y capitel.

Foto: historiadesdebenavente.blogspot.com

Fuente: historiadesdebenavente.blogspot.com

Cada equinoccio, un rayo solar ilumina el capitel del alma salvífica, situado en el presbiterio, en el lado de la Epístola. Se trata de un fenómeno similar al de otros templos, como el de San Juan de Ortega (Burgos), sin duda uno de los más conocidos.
En los últimos años muchos son los curiosos y estudiosos que se desplazan a Santa Marta para presenciar el fenómeno. Se ha podido presenciar hace unos días en el equinoccio de primavera. Pero volverá de nuevo en otoño. En primavera tiene lugar a las 9,00 h. de la mañana y en otoño a las 10,00 h., por aquello del cambio de hora.
De todos modos, no hay que esperar tanto para ver la iglesia, una joya en el Camino de Santiago por el valle del Tera desde Benavente hacia tierras de Sanabria y, desde aquí, por Orense, a Compostela.
La imagen del Santiago peregrino, con bordón y zurrón en banderola, con vieira prendida, nos indica el Camino de las Estrellas.



Escudo de Camarzana de Tera


jueves, 21 de septiembre de 2017

Antigua sacralidad alrededor del Monasterio de Valvanera, Anguiano

Nos acercamos a los pies del Monte de San Lorenzo, el cual ya visitamos en los inicios de este blog, hace más de ocho años. Estamos en la Sierra de la Demanda, en el término municipal de Anguiano, donde se celebra la famosa danza de los danzadores de zancos. Allí, como decimos, se encuentra el Monasterio de Valvanera, el cual tiene una leyenda, como tantas otras existentes en multitud de lugares, de aparición de una imagen de la Virgen, Nuestra Señora de Valvanera, según la cual se dice que un tal Nuño, que posteriormente fue santificado, la halló, junto a una fuente de agua que se decía milagrosa, que se encontraba a los pies de un roble. Encontramos ahí, claramente, dos elementos de culto ancestral, como son el árbol -más concretamente el roble, con la gran sacralidad que éstos tenían- y una fuente o manantial de agua. Este lugar fue el escogido para construir el citado monasterio. Como hemos dicho, nos hallamos a los pies del Monte de San Lorenzo, una antigua montaña sagrada para los antiguos moradores de aquellas sierras del Sistema Ibérico, con lo que detrás de este mito cristiano, a buen seguro, como siempre decimos, se esconden cultos mucho más antiguos. Ya sabemos que San Lorenzo, según muchos investigadores, supuso la cristianización del dios Lug.
Hemos de decir que existe una hipótesis etimológica, que dice que Valvanera derivaría de la expresión latina "Vallis Venaria", que podría significar "Valle de Venus", aunque otros autores lo traducen como "Valle de las Venas" de agua, por los manantiales existentes, como el mencionado.
Extraemos unas líneas de la Guía de la España Mágica, de Juan García Atienza, un libro tan importante, en su momento, para la creación de este blog, y del cual hacía tiempo que no traíamos alguna referencia a Iberia Mágica.

El Monasterio de Valvanera y la Montaña de San Lorenzo al fondo nevada - Foto: vinoturismorioja.com

Fuente: Guía de la España Mágica - Juan G. Atienza

El escudo de Valvanera no es menos significativo que el mito, en lo que a simbolismos se pueda referir. Una reproducción de ese escudo, que se encuentra en la sillería del coro de San Benito el Real de Valladolid, nos muestra un árbol en cuyo tronco surge una estrella de cinco puntas: el pentáculo de Salomón sustituye a la Virgen en la representación heráldica, lo que la encuadra en un marco de sabiduría tradicional que queda avalada, en el mismo escudo, con la figura de un león que parece guardar el árbol. No hay que olvidar que el valle entero guarda, más o menos escondidos entre robles y hayas, restos de antiguas explotaciones mineras, algunas de las cuales pudieron ser de época prerromana. Se impone la asociación de las explotaciones mineras con un determinado tipo de conocimiento superior, porque sucede en lugares muy distintos -en el Bierzo leonés, en la Andalucía tartesia-  siempre la reminiscencia de viejos cultos se une a las manifestaciones más o menos ocultistas y a la explotación de recursos minerales llevada a cabo en una antigüedad indeterminada. No hay que olvidar tampoco que los oficios mineros van a menudo unidos a ritos iniciáticos arcaicos y, sobre todo, a la marginación, voluntaria o involuntaria, de los que se dedicaban a estos oficios. Aquí, en torno al santuario, es perfectamente posible detectar también restos casi extinguidos de antiguas ferrerías que muy bien pudieron estar en funcionamiento, como las del Bierzo, en la misma época en la que los primeros ermitaños comenzaron a poblar el lugar en busca, por un lado, de la paz espiritual y, por otro, de conocimientos considerados como peligrosos en el ámbito social de un tiempo mal conocido y peor interpretado.



martes, 19 de septiembre de 2017

Cueva de Las Güixas, Villanúa

Seguimos por el Pirineo oscense y continuamos rastreando las huellas de las brujas. Así, en aragonés, güixas significa brujas y a la Cueva de Las Güixas, en el municipio de Villanúa, nos acercamos. Como siempre, un topónimo de este tipo nos pone sobre la pista de antiguos cultos, a pesar de que la leyendas que han llegado hasta nuestros días, hayan demonizado casi siempre este tipo de lugares, como ocurre con el que hoy nos ocupa. Más allá del contenido antropológico e histórico -existe incluso un dolmen en la parte superior de la cueva, lo que supone una pista más sobre su vinculación cultual- es una auténtica joya de la Naturaleza, con un buen conjunto de bellas estalactitas y estalagmitas. Además de morada de brujas, como apunta la leyenda, también lo fue de peregrinos y de carlistas. Por último decir que el texto que acompañamos con la entrada, del cual desconocemos el nombre de su autor, lo hemos hallado en una página de reserva de hoteles. Esto nos enseña la lección de que hasta en el lugar más insospechado, a veces se puede encontrar alguna que otra interesante información.

Hueco de la cueva conocido como La Chimenea. Éste se provocó por el colapso del techo de la cueva hace miles de años - Foto: christianpau.blogspot.com

Fuente: centraldereservas.com

En los alrededores de Villanúa abundan las grutas dejadas allí por el paso de la última era glaciar (hace la friolera de 25.000-30.000 millones de años). Desde entonces, el trabajo del agua, en paciente labor de gota a gota, ha ido excavando oquedades, de diferentes profundidades y dimensiones, en la roca. Una de ellas, localizada en el macizo de Collarada, a las afueras de la población oscense de Villanúa recibe el nombre de Cueva de las Güixas –o, si se prefiere, Brujas-. Con unos ochocientos metros de recorrido, y punteada de estalactitas y estalagmitas –en algunos casos, ambos tipos de formaciones se unen formando columnas- esta cueva debe su nombre a un agujero que ilumina una de las salas que la componen. Cuenta la leyenda que aquí, bajo esta chimenea, las brujas gustaban de hacer aquelarres e implorar al demonio. Se supone que éste era un espacio donde las malignas hallaban las condiciones perfectas para realizar sus ritos y ver a través de la chimenea, la luna y las estrellas, elementos ambos imprescindibles en sus ceremonias. Impresionante en su estructura, con techos que llegan a alcanzar los dieciséis metros de altura, y situada junto a un dolmen, lo que lleva a pensar que aquí se han venido realizando rituales mágicos desde tiempos del neolítico, la combinación de murciélagos, ecos nacidos a partir de las condiciones acústicas de la cavidad y, aquí y allá, figuras pétreas de curiosas formas despertarán, sin remedio, la curiosidad de los visitantes.


lunes, 18 de septiembre de 2017

La Corona de los Muertos, Val d'Echo

Nos acercamos al Pirineo aragonés, al municipio de Valle de Hecho, en castellano, Val d'Echo o Bal d'Echo, en aragonés; y lo hacemos a un lugar que, como otros tantos, hemos conocido gracias a nuestra amiga, la geógrafa, Ana Olivera Poll. En el bosque conocido como Selva de Oza, nos encontramos con la conocida como Corona de los Muertos o Círculo de las Brujas que, en apariencia, son un grupo de piedras clavadas haciendo un círculo, que nos recuerdan a lo que pudiera ser un pequeño crómlech. Esto es, como decimos, sólo en apariencia, pues según se dice estaríamos ante un poblado de unos 5000 años de antigüedad, es decir, uno de los más antiguos existentes en todo el Pirineo. La Corona de los Muertos sería, únicamente, el más vistoso, por llamarlo de alguna manera, del centenar de círculos existentes en este poblado, según se dice, que, posiblemente, corresponderían, por tanto, a estructuras habitacionales o edificaciones de otro tipo. A pesar de ello, según Ana Olivera, la Corona de los Muertos tiene una "alta energía telúrica en su centro", con lo que, quién sabe si no pudiéramos estar ante un antiguo lugar de celebración de cultos en lo que se refiere a este círculo en cuestión. Así, el otro nombre que recibe -Círculo de Brujas- podría ser una prueba de rituales en periodos medievales e, incluso, más cercanos, que a su vez pudieran ser herederos de otros mucho más antiguos, como así ocurre con tantos otros lugares que hacen referencia a brujas o brujos. Pero, con respecto a este particular, estamos entrando, evidentemente, en el campo de la mera especulación.

Foto: elcadodechorche.wordpress.com

Fuente: elcadodechorche.wordpress.com

Con este curioso nombre se conoce un yacimiento situado en la val d´Echo, uno de los valles más occidentales del Pirineo Aragonés. En el paraje conocido como Selva de Oza se encuentran los restos de más de un centenar de círculos de piedras que según los estudiosos podrían corresponder a un poblado de gran tamaño, cuyos orígenes se remontan hace 5.000 años. Si así fuera podríamos constatar que en este lugar estuvo uno de los primeros asentamientos del Pirineo. A pesar de la importancia del hallazgo las investigaciones han sido insuficientes. Una asignatura pendiente para la administración que nos permitiría conocer más detalles y seguro que despejar muchas dudas respecto a este enigmático rincón de Aragón.


sábado, 16 de septiembre de 2017

Cazoletas en Tenadas de Resellana, Salas de los Infantes

Ritxi Ostáriz, en la entrevista que me realizó esta semana para su programa de radio El Libro Rojo, y que hemos enlazado en la anterior entrada, al preguntarme por las cazoletas, mencionó unas de creación natural, según su estimación. Éstas se encuentran en un paraje, del pueblo de su madre, Salas de los Infantes, conocido como Tenadas de Resellana. Estamos en una población y en una comarca, la de Sierra de la Demanda, muy rica en mitología y leyendas y a la que nos acercamos hoy para dar fe de dichas cazoletas, de las que apenas se encuentra información y que, de ser cierta la intuición de Ritxi, quizás no fueran de interés para este blog, pues pudiera ser que no hubieran sido objeto de ninguna ritualidad. A pesar de ello, las traemos para intentar descubrir más sobre ellas y, de esa forma, no cerrar la puerta a otras posibles interpretaciones.

Vista aérea de Salas de los Infantes - Foto: sierradelademanda.com

Sean de factura humana o de creación natural, tanto unas como otras, se cree pudieron ser utilizadas igualmente en prácticas cultuales, así que nunca se sabe; es muy posible que las naturales fueran la inspiración de las que luego fueron realizadas por el ser humano. Ya se sabe que la Naturaleza es la mayor fuente inspiradora y a la que siempre deberíamos imitar. Según nos contó Ritxi, las cazoletas estaban unidas por canales que, por sí mismos, tampoco constituirían una prueba definitiva en cuanto a determinar una posible factura humana detrás de las mismas, pero, aún así, nos han recordado a otros muchos ejemplos de cazoletas unidas entre sí por distintos canalillos, pudiendo así conducir de unas a otras el agua de la lluvia o el líquido de que se tratara.
No hemos conseguido ninguna imagen de estas cazoletas, con lo que hemos ilustrado la entrada con una fotografía aérea de Sala de los Infantes.


Iberia Mágica en El Libro Rojo

Hace dos días tuve la suerte de vivir la bonita experiencia de participar en El Libro Rojo, un programa donde se habla de mitología, etnografía, antropología, folklore y, cómo no, de Historia. Junto con Ritxi Ostáriz, su director y presentador, hablamos de antiguos lugares de culto de la Península Ibérica y también de Iberia Mágica.
No sólo os recomiendo la entrevista, donde trajimos a colación lugares que ya han tenido su hueco en este blog, sino que igualmente oigáis, por supuesto, los anteriores 57 programas -y todos los que han de venir- de este magnífico podcast.

miércoles, 13 de septiembre de 2017

Estela romana y menhir junto a la Iglesia de San Julián, Fariza

Desde que comenzamos a acompañar las entradas del blog con el escudo de las localidades a las que nos vamos acercando, idea que nos dio Miguel E. Lozano, un amigo lector de esta humilde web, es bastante e interesante la información que éstos nos aportan; ése fue precisamente el fin u objetivo principal que nos apuntó Miguel a la hora de ilustrar las fichas de tal forma. Así el escudo de Fariza, población de la comarca zamorana de Sayago que ya hemos visitado en una ocasión anterior para hablar de un culto prerromano existente en la Ermita de Nuestra Señor del Castillo, nos pone sobre la pista de que en esta población podemos encontrar un menhir, además de una estela, que son las manifestaciones que hoy traemos. El menhir no es de gran tamaño y se encuentra a escasos metros de la iglesia parroquial, como se puede apreciar en una de las fotografías. Desconocemos si era un megalito aislado o formó parte, en el pasado, de un conjunto. Es posible que hubiera más y éstos hayan ido desapareciendo, pues la piedras habrían podido ser reutilizadas en la construcción de muros o edificios, como ha ocurrido en otros tantos lugares, aunque esto no es más que una mera especulación por nuestra parte. La estela es de naturaleza funeraria, de época romana, y se encuentra junto al muro de la iglesia. En ella hay un símbolo astral o solar de clara influencia indoeuropea, muy extendido entre la iconografía céltica y que pervivió en el periodo romano.

Menhir de Fariza - Foto: ayuntamiento.org

Fuente: Hispania Epigraphica - eda-bea.es

Estela de esquema bipartito con cabecera semicircular rebajada, que presenta una rueda con 12 radios dextrorsos y botón central, enmarcada en un círculo. Campo epigráfico rehundido, con esquinas dobladas. La pieza presenta ligeras fracturas en la cabecera. Onomástica indígena. Texto: Medu/genae / Arron/is f(iliae) / an(norum) XX (De Medugena, hija de Arrón, de 20 años).


Estela romana de Fariza - Foto: flickr.com

sábado, 9 de septiembre de 2017

Cueva de la Cascada del Chorro y Ermita de San Cornelio, Yebra de Basa

Volvemos a Yebra de Basa, municipio de la comarca aragonesa de Alto Gállego, lugar cargado de símbolos y sincretismos muy curiosos. Hoy traemos una de esas simbiosis que tanto nos gustan: un soberbio paraje sacralizado a través de la construcción de un templo; aunque sin el templo, al natural, como se practicaban los cultos con anterioridad a la llegada de los romanos, nos gustaría aún más. En concreto se conjugan, para ser exactos, tres elementos: una cueva, una bella cascada -la Cascada del Chorro- y una ermita -la Ermita de San Cornelio-. Como ocurre con tantos de estos lugares -esta semana con algunas de las entradas ha quedado más que evidente- es poca la información que se puede conseguir a distancia, sin una observación sobre el lugar -esperamos poder visitar algún día este interesante municipio-, pero queremos tratar de enlazar ciertos indicios concurrentes en este enclave.
En primer lugar, la construcción de un templo cristiano, en este caso, una ermita, en tan espectacular paraje, ya nos hace de por sí sospechar que pudiéramos estar ante un antiguo lugar de culto. La magnificencia del cortado donde se encuentra, con una bella cascada, la ermita y una cueva, nos recuerda a otros tantos lugares en los que se conjugan similares elementos. En segundo lugar, hemos de analizar la consagración de la ermita, por si nos pudiera dar alguna pista: San Cornelio. Lo primero que observamos es que nos encontramos ante un santo mártir, es decir, de los primigenios dentro del santoral católico, que son los que suelen sustituir a antiguas divinidades. En este caso no hemos encontrado nada en relación a dioses documentados en la Península Ibérica que pudieran haber sido suplantados por San Cornelio, pero sí la sustitución que este santo hizo de un tal Corneno en la Bretaña francesa. Así lo relató un clérigo francés, del pasado siglo XX, llamado Jean Mathieu-Rosay, de quien traemos sus palabras, pues bien pudieran servir de pista, haciendo un paralelismo, para seguir las huellas de alguna divinidad similar que hubiera podido ser adorada en el paraje al que, desde el blog, nos hemos acercado.
Una vez más, estaríamos ante un numerus apertus, y no clausus, que dirían los juristas. Son más incógnitas que respuestas las que vuelven a surgir.

Foto: excursionesporhuesca.es

Fuente: Jean Mathieu-Rosay

En Bretaña, los ganaderos paganos adoraban a un tal Corneno, que era un horrible ídolo con cuernos. Los misioneros de la región de Carnac no lograban alejarlos de esa superchería y que se convirtieran al cristianismo y basándose en el sabio principio de que nunca se termina de suprimir lo que no se reemplaza, eligieron de entre la relación de santos cristianos el nombre que tenía más posibilidades de sustituir a Corneno. Y el escogido fue Cornelio. No eran tiempos para que los bravos bretones se fijaran en cuestiones de ortografía...aunque quedaba el problema de los cuernos, que como es natural, no cabían en la figura de un Papa. La solución consistió en que, en lugar de ponerlos en su cabeza, se los pusieron en las manos y de este modo, los bretones aceptaron a San Cornelio y le confiaron sus ganados.


viernes, 8 de septiembre de 2017

Necrópolis de El Cabecico del Tesoro, Alberca de las Torres-Murcia

Gracias a la web Menuda es la Historia (menudaeslahistoria.com) hemos sabido que la Necrópolis de El Cabecico del Tesoro, en el famoso yacimiento arqueológico de El Verdolay, donde apareció una de las damas de la escultura íbera, es la necrópolis íbera más extensa de las conocidas hasta el momento. El poblado íbero al que pertenece tenemos entendido que está aún por excavar, por lo que hasta ahora es en esta necrópolis donde se han descubierto interesantes piezas, como la Dama de Verdolay, ya mencionada, una figura de arpista de terracota y un kalathos, que es una especie de recipiente típico de la cerámica ática y que fue una tipología bastante extendida entre la cultura íbera. Estas tres piezas, en concreto, se pueden contemplar en el Museo Arqueológico de Murcia.

Dama de El Verdolay, la cual se encuentra bastante deteriorada y de la que no se conserva la cabeza - Foto: Edu Botella.

Son 609 los enterramientos documentados, que van desde el siglo V a. C. hasta principios del siglo I a. C. Recordemos que los íberos, al igual que las étnicas de célticas, con la excepción de los guerros muertos en combate en el caso concreto de los celtíberos, incineraban a los difuntos en una pira funeraria. Después los restos eran llevados a la necrópolis, donde se abría una fosa de un metro de, más o menos, un metro de profundidad donde se enterraban los restos con el ajuar funerario. No lejos de la necrópolis se encuentra el Convento de Santa Catalina y la Ermita de San Antonio de Alberca de las Torres, pedanía del municipio de Murcia en el que nos encontramos. Encontramos, por tanto, un caso más de simbiosis entre edificios religiosos de este tipo y antiguos yacimientos arqueológicos, pues no sólo se han construido ermitas, iglesias y oratorios en antiguos lugares de culto, sino también, en muchos casos, cerca de antiguos poblamientos -si no en ellos- anteriores al cristianismo, que posteriormente no continuaron siendo habitados.


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jueves, 7 de septiembre de 2017

Peña del Altar, Sierra Sur de Jaén

Los sitios que vamos trayendo al blog, con reminiscencias, huellas, claras evidencias, y otras no tanto, de antiguos cultos, los descubrimos de distintas formas. Los descubrimientos más satisfactorios, evidentemente, son los que realiza uno mismo en sus andanzas por las distintas comarcas que uno puede visitar, las pocas veces que se puede uno escapar de su lugar de origen. Si no se es un viajero, viajante o trotamundos, como es mi caso, estos encuentros del tipo mencionado son menos numerosos, así que el resto de lugares que van cayendo poco a poco por este espacio virtual, se dividen entre hallazgos en referencias de libros o artículos especializados, webs, programas de radio, documentos audiovisuales o, lo que es tan satisfactorio como lo primero, a través del boca a boca cuando un amigo o conocido te advierte sobre la existencia de un lugar interesante, dentro de las temáticas de este blog. Dentro de este último caso tenemos claros ejemplos en bastantes de los comentarios que amigos del blog nos han ido dejando en las distintas entradas.
Pero del lugar de hoy tuve conocimiento de la manera más imprevista y no fue de otra forma que contemplando, por televisión, el pasado sábado, una etapa de La Vuelta ciclista a España; aunque quizás no lo sea tanto, pues viendo los lugares por los que transcurre esta carrera ciclista, siempre se pueden ver bonitas imágenes que, además, no pasan desapercibidas para el espectador, pues el comentarista Carlos de Andrés hace pequeñas explicaciones muy ilustrativas de distintos lugares y monumentos que van apareciendo en la carrera.

Peña del Altar - Foto: A. Rodríguez, elbarrigueta.blogspot.com

Así, el pasado sábado, la etapa acabó en la Sierra de la Pandera, en la comarca conocida como Sierra Sur de Jaén que, no hace mucho, visitamos para hablar de la gran tradición de curanderos existentes en aquel territorio montañoso. Es allí, como antecima de la Pandera, donde se encuentra la Peña del Altar, lugar en el que existe un refugio de montaña y que fue mencionado por el periodista ya citado. En la retransmisión no aportaron ninguna información que fuera más allá de nombrarla, como si ocurre en otros casos, en los que Carlos de Andrés realiza alguna descripción algo más detallada, tal y como he mencionado; pero, a pesar de ello, su nombre nos puso sobre la pista de creer que quizás nos encontráramos ante un lugar en el que pudiera existir algún altar o roca sacra de las tantas existentes en la antigua Iberia o quizás, con dicha denominación, únicamente se podría estar destacando el carácter sacro de esta montaña o, por último, simplemente ser denominada así por su forma, pudiendo ser que nada más hubiera, más allá del nombre. Nada hemos encontrado en este sentido, sólo alguna que otra web de senderismo donde se menciona la existencia del refugio ya citado. Por tanto, traemos esta Peña hoy aquí, como hemos hecho en otras ocasiones con otros lugares, para pedir la colaboración de cualquier lector que nos pueda aportar algún indicio de esa supuesta sacralidad que nos desveló su topónimo. Lo que sí podemos decir, es que no nos extraña que la gente de aquel lugar viva muy en consonancia con antiguas creencias, prácticamente hasta nuestros días, pues se nota el peso y la fuerza de la Naturaleza en aquellos parajes poco poblados.
Quede aquí nuestra humilde referencia a este lugar, esperando que algún día alguien nos pueda despejar la incógnita de saber si, verdaderamente, estamos ante un antiguo lugar sagrado o no.

Marcada en rojo, en el mapa de Andalucía, la comarca jienense de la Sierra Sur de Jaén.

miércoles, 6 de septiembre de 2017

La Sierra de Altamira, Guadalupe

Nos acercamos a la comarca de Las Villuercas, a la población de Guadalupe, donde existe el santuario mariano más conocido de Extremadura, cuyo culto fue llevado al otro lado del océano Atlántico, con la invasión y colonización acaecida en el continente americano, habiéndose convertido la Virgen de Guadalupe incluso en la patrona de un Estado como Méjico o México, según la grafía que se prefiera utilizar. Pero esto es bien conocido, lo que quizás no lo sea tanto, al menos para la gente no oriunda de aquellos pagos, es el saber que la población de Guadalupe se sitúa en la falda meridional de la Sierra de Altamira, una montaña que, según afirmó el propio Pío Baroja, fue un lugar de reunión de brujas, lo cual nos pone sobre la pista de que quizás nos encontremos ante lo que fue una antigua montaña sagrada, cuya evidencia cultual ha llegado hasta nuestros días a través del culto cristiano mencionado y la construcción de su famoso monasterio. Hemos de decir que la Vírgen de Guadalupe es una virgen negra y ya sabemos que son muchas las hipótesis que se han planteado ante estas vírgenes, no teniendo por qué ser, quizás, excluyentes unas y otras, según los casos; seguramente no existe una regla general aplicable a todos los casos. Nosotros planteamos, por si acaso tuviera algo que ver en el presente ejemplo, la que nos dice que estas vírgenes sustituían cultos de antiguas divinidades femeninas y, que si se excarva más atrás todavía en el tiempo, pudieran estar sustituyendo, a su vez, al antiguo culto a la Madre Tierra.
Volviendo a Pío Baroja, no hemos encontrado las líneas en las que el famoso literato realizó la afirmación apuntada, pero traemos a la ficha un pequeño extracto del diario El Correo, donde menciona la afición de Pío Baroja al mundo brujeril, pasión que también tuvo su sobrino, el antropólogo y folklorista, Julio Caro Baroja.
Como curiosidad final, ya que aportamos en la creación de las entradas los escudos de las localidades a las que nos acercamos en este espacio virtual, diremos que a la derecha del escudo de Guadalupe aparece una especie de sierra, que seguramente sea la propia representación de la Sierra de Altamira, con lo que sería un símbolo, igualmente, de esta población.

Guadalupe a los pies de la Sierra de Altamira - Foto: semanasantaymas.blogspot.com


Fuente: Baroja y las brujas, 29/12/2010 - elcorreo.com

Escéptico por temperamento, Pío Baroja mantuvo sin embargo una curiosa fascinación por el mundo de las brujas y en general de la fantasía, con sus mitos y leyendas. Una visita a su casa de Itzea, en la localidad navarra de Bera de Bidasoa, revela su interés por los procesos de la Inquisición en el siglo XVII, por medio de libros a veces originales guardados en su biblioteca, o a través de las máscaras y otros objetos que remiten a la hechicería, colocados como adornos en su habitación a pesar de su militante descreimiento. Algo parecido le sucedía a su sobrino, Julio Caro Baroja, un ilustrado a quien nada podía causar más rechazo que la superstición, y que no obstante la investigó a fondo en libros tan singulares como 'Las brujas y su mundo'.



lunes, 4 de septiembre de 2017

La Casa del Obispo o el Templo del Sueño, Cádiz

Volvemos a la que dicen es la más antigua ciudad del occidente europeo, o, más bien, habría que decir de la antigua oikouménē de los griegos, pues en dicha afirmación también se haría referencia a la costa norteafricana. Como es lógico, y como hemos comprobado en varias ocasiones en este espacio, son muchos los vestigios arqueológicos a nivel general y de interés, a nivel particular, para la temática de este blog, existentes en la antigua Gádeira. Hoy traemos la conocida como Casa del Obispo, en pleno centro de Cádiz, entre la antigua catedral y la nueva. La edificación de este lugar va desde una pequeña construcción fenicia del siglo VIII a. C., pasando por un monumento funerario, también fenicio, del siglo VI a. C., una primera monumentalización de época cartaginesa, un templo relacionado con el agua en la Roma republicana, para terminar, en época imperial, con un templo dedicado a Apolo, Esculapio e Higía.
Es precisamente este último momento, con el culto a las tres divinidades mencionadas, el que más nos ha interesado, pues se ha llegado a la conclusión de que hubo un tiempo, en este templo, en el que los enfermos bajaban a un espacio subterráneo para consultar a los dioses en sueños y buscar remedio a sus problemas de salud, de ahí que se le haya denominado, también, como el Templo del Sueño. Estamos, por tanto, ante un curioso caso de sacralización de espacio subterráneo y de lugar de oráculo que bien pudiera haber sido heredero de similares cultos en tiempos anteriores, aunque esto último no es más que una mera especulación.

Casa del Obispo, Cádiz - Foto: mialmacanina.blogspot.com

Fuente: Fátima Vila - lavozdigital.es

Hubo un tiempo en el que los enfermos consultaban en sueños a los dioses. En los que una sala oscura, subterránea, servía de puerta semiterrena a los pacientes que, durante la noche, se mezclaban entre brumas para encontrar la solución a sus dolencias. En la antigua Roma el asklepeion servía de sanatorio y lugar ritual para los males, de lugar de curación del cuerpo a través de los vericuetos del alma.
[...] Clasificado como un templo tetrástilo -de cuatro columnas- en fachada, el complejo hallazgo del asklepeion de Gades y la dificultad para ensamblar y cotejar todas las piezas del puzzle del yacimiento tiene que ver con el abandono de la ciudad en torno al siglo IV, tiempo en el que la gente se dedicó a expoliar los elementos valiosos utilizándolos como canteras para otras construcciones lo que impide contar con restos completos.
Consagrados a Apolo, Asklepeios e Higia -dioses de la curación, la medicina y de la salud, respectivamente- los Asklepeion era un conjunto arquitectónico sagrado formado por tres templos y altares en los que los enfermos, introducidos en la sala subterránea o incubatio durante la noche, recibían la revelación de los dioses para encontrar el remedio a sus dolencias.



viernes, 1 de septiembre de 2017

El origen mitológico del barrio de Triana, Sevilla

Cuando hablamos de Triana, hablamos de uno de los barrios más conocidos y nombrados de la ciudad de Sevilla, que, además, trasciende las 'fronteras' de la propia ciudad, de la provincia e incluso de Andalucía, pues es, seguramente, el barrio sevillano más conocido, a pesar de encontrarse fuera del centro urbano, en la otra margen del río Guadalquivir. Es tal su personalidad y singularidad como núcleo poblacional separado de la ciudad a la que pertenece, que tiene su propio origen mitológico, relacionado con el de Sevilla, pero diferenciado de éste. Así, si bien fue Hércules -o Heraclés- el fundador mitológico de la ciudad de Sevilla, Triana fue fundada por la diosa fenicia Astarté mientras huía, precisamente, del héroe heleno. La etimología de este topónimo maneja distintas hipótesis, como una que afirma que viene de "tri" (tres) y "ana" (río), pues en esta zona el río se dividía en tres brazos. Ya sabemos que el Anas, era el río Guadiana, pero Ana, a secas, también significaba en la lengua de los antiguos celtas peninsulares "río", a pesar de encontrarnos en tierra de antiguos tartessos, pueblo que no se suele encuadrar entre las etnias celtas o celtizadas; aunque ya sabemos que unas zonas y otras se influenciaban y, a veces, resulta, por ese motivo, complicado delimitar unos territorios de otros. La diosa Astarté seguramente vino a sustituir, en esta zona suroccidental, a alguna divinidad anterior, que pudo tener en la zona de Doñana, de El Rocío, su más importante núcleo de adoración y cuyo festejo ancestral fue después, seguramente, cristianizado a través de la celebración devocional que hoy en día conocemos. Todo este ritual pudo ser la cristianización de la "madre", de la Diosa Madre, de la Diosa Madre Tierra, y ya sabemos que en la mitología cristiana la madre de María, es decir, "la Madre de la Madre" fue Santa Ana, lo que añade una coincidencia más.
Pero volviendo a Triana, en su caso podemos construir una relación entre la parte de Sevilla, consagrada a una divinidad masculina, y la de Triana, a una divinidad femenina.

Triana - Foto: Spain Atractions.


Fuente: narradoresdelmisterio.net

Cuenta una leyenda sevillana, que Hércules se enamoró de Astarté. La diosa se escondió en un lado del río Guadalquivir, pero Hércules se equivocó y la buscó en el lado contrario. Entonces Hércules fundó Sevilla, y Astarte fundó Triana en su lado del río.
Diosa por excelencia de los pueblos tartésicos, representaba el culto a la Madre Tierra y  la fertilidad, progenitora de todos los seres vivos, era también la diosa de la fecundidad, el amor y la vida. Al extenderse con  el tiempo la costumbre de consagrarle a ella las armas de los enemigos vencidos en batalla y recibir extraños cultos sanguinarios de sus devotos, acabó convirtiéndose también en diosa de la guerra.  Se la solía representar desnuda o apenas cubierta con velos, de pie sobre un león. Sus símbolos eran el león, el caballo, la esfinge, la paloma, y una estrella dentro de un círculo que indica el planeta Venus. [...] Los motivos de la desaparición del pueblo de los Tartesos, ocurrida en el siglo VI a.C., siguen siendo una incógnita para los historiadores. Independientemente de cual fuera su causa, con la desaparición de esta cultura, despareció al mismo tiempo la influencia de Astarté sobre la costa mediterránea y las tierras andaluzas. Aun así, en la actualidad perviven las peregrinaciones a los lugares de culto de la diosa Astarté, donde en la época fenicia había algún templo en su honor, como  es el caso de la, mundialmente famosa, peregrinación a la ermita de la Virgen del Rocío en las marismas de Huelva.



miércoles, 30 de agosto de 2017

A Pedra de Xúpiter de Lámbrica, San Cibrao de Las-San Amaro

Tras acercarnos, el pasado año, al castro de San Cibrao de Las para hablar de una escultura que representa a una cabeza cortada, hoy volvemos para hacerlo de una piedra consagrada al dios Júpiter, pues así lo acredita una inscripción con dicho teónimo en la misma, y que se la conoce en gallego, por ese motivo, como A Pedra de Xúpiter. Ésta se encuentra junto a la muralla del castro, también conocido como A Cidade, y se piensa que pudo haber sido, igualmente, objeto de culto con anterioridad a la llegada de los romanos, aunque consagrada, evidentemente, a otra divinidad principal que habría sido sustituida tras la invasión romana.
Según se dice, esta piedra, junto con otra cercana, fue colocada a propósito en dicho lugar y orientada, junto a la segunda, hacia el equinoccio en la puesta de sol, pues, tanto en el Equinoccio de primavera, como en el de otoño, el Sol se pone justo entre las dos. La muralla, cuando estuviera completa, evitaría dicha contemplación, con lo que se piensa que pudieron ser colocadas con anterioridad a la existencia de la misma, de ahí que se especule con la posibilidad de que hubieran sido objeto de culto en época prerromana.

Foto: Arredor de Lámbrica


Fuente: Blog Arredor de Lámbrica (traducción del gallego)

Este valor que los nativos dieron a estas piedras es lo que fuerza al pueblo invasor a "romanizar" el lugar introduciendo el culto de Júpiter, uno de los miembros de la tríada romana (Júpiter, Xuno y Minerva) y, por lo tanto, uno de sus dioses más importantes.
Esta "táctica" también será practicada por el cristianismo cuando se propague a través de estas tierras. Por eso es tan frecuente encontrar capillas y cruceros en lugares relacionados con los cultos precristianos, especialmente castros, megalitos y colinas. Sin ir más lejos, a unos metros al norte de la roca de Júpiter se puede ver una cruz latina bien marcada grabada en una roca.

Fechas del equinoccio de primavera de 2009 -19/03/2009 - Foto: Arredor de Lámbrica


martes, 29 de agosto de 2017

La sacralidad de la concha en el culto jacobeo

Hoy realizamos dos entradas desgranando el simbolismo del Camino de Santiago gracias a la obra de Juan García Atienza, de quien volvemos a extraer una cita. En concreto, no podíamos dejar de traer el elemento más identificativo del culto jacobeo: la concha o vieira. La concha se encontró, como elemento ritual, en enterramientos del Paleolítico Superior y, muchos miles de años después, ha continuado teniendo un alto contenido simbólico, apareciendo en multitud de mitos, como en el de la diosa Venus, que nació de una concha y de quien se dice proviene el nombre de las propias vieiras.

Vieira - Foto: turismologiaencompostela.blogspot.com

Fuente: Los peregrinos del Camino de Santiago - Juan García Atienza.

Las conchas han formado parte, como elemento mágico o religioso, de la conciencia colectiva. Y esto ha sucedido desde los albores de la humanidad y en los más diversos puntos del planeta. Repasemos la cultura china, la de los mayas o la de los hindúes, y nos encontraremos con la concha como objeto esencialmente sacral, cargado con las más diversas significaciones (aparentes) y siempre formando parte de unas creencias que, al exteriorizarse en ritos y en símbolos, recurren a la imagen de la concha para dar sentido a una circunstancia abstracta, espiritual y, en cualquier caso,trascendente. Curiosamente, en medio de ese gran contexto universal, aparece en la India como complemento sagrado del Vajra, el rayo sagrado, formando parte de la identidad femenina y pasiva que dicho rayo (masculino) penetra y vitaliza. Será quizá pura coincidencia, pero no olvidemos que la venera, como elemento emblemático del culto jacobeo, aparece no solo como imagen simbólica de los órganos femeninos,sino también complementando la devoción al Apóstol Santiago, al que se conoce por Boanerges, el hijo del trueno, o tal vez del rayo que representa la potencia imparable del dios antropomorfo creado por el cristianismo para su feligresía, tan parecido en ocasiones, cuando es representado, a aquel Zeus de la paganidad, que siempre portaba en las manos el haz de centellas que le identificaba y configuraba su poder.

El culto al ciervo en el Camino de Santiago

Seguimos trayendo reminiscencias de antiguos cultos paganos en la peregrinación a Santiago de Compostela gracias a Juan García Atienza. Cuando nos habla del contenido simbólico del bordón, la calabaza y la esportilla, como utensilios que acompañaban -y acompañan todavía en muchos casos- al peregrino, nos dice sobre la última que, para ser considerada como tal, debía estar hecha de piel de ciervo, lo que enlaza con la fuerte carga simbólico-religiosa que siempre tuvo este animal desde tiempos bastante anteriores al cristianismo. Nos encontramos en tierras -todas las que ocupan el Camino Francés- que fueron ocupadas por distintas etnias celtas y bien conocida es la sacralización que tuvo el ciervo, para estas gentes, a través de la figura del dios Cernunnos.

Representación del dios Cernunnos en el caldero de Gundestrup - Foto: Wikipedia


Fuente: Los peregrinos del Camino de Santiago - Juan García Atienza.

Por su parte, la esportilla, llamada también pera, que era un saco o caja donde guardaba sus pertenencias más preciosas el peregrino, con lo que se convertía en el continente de su más íntima personalidad, la que debería conservar incólume a lo largo de todo el viaje, era un objeto intercambiable. Los peregrinos salían con ella de sus lugares de origen, pero en Compostela, justo frente a la puerta de la Azabachería, por la que se entraba en la catedral siempre que no fuera Año Santo, se vendían profusamente; y aquellos que las comercializaban tenían a gala proclamar su calidad especialísima, voceando estar hechas de piel de ciervo -pelle ceruine, según las nombran en el Calixtino- y no de vaca o de cerdo, lo que se habría tenido por una auténtica estafa.
Muchas de ellas, desde los primeros tiempos, llevaban la venera adherida o cosidaa la tapa. Y, en cualquier caso, no podemos aceptar esta circunstancia sin, al menos,consignar que también la figura del ciervo o del venado tenía en el mundo cristiano un valor decididamente simbólico, y que muchos santos altamente venerados, según su Leyenda Dorada, habían sentido la llamada de la santidad precisamente por ser cazadores y por haber presenciado en la figura de uno de estos astados la personificación de la figura de Dios. Tampoco es en modo alguno gratuito —y se da a menudo en las leyendas que circularon a lo largo del Camino— que la llamada de atención que delataba la presencia de una imagen escondida de Nuestra Señora se produjera por intermedio de un ciervo que atraía a pastores o cazadores al punto preciso donde se hallaba la cárcava o el tronco en cuyo interior se había guarecido la imagen. Pero tampoco puede dudarse ya del hecho de que la figura del ciervo procede de un ideario pagano, que su imagen es representación de lo lunar y de lo telúrico,como la del toro o la vaca y, en general, todos los mamíferos astados que merecieron convertirse en símbolos religiosos de un pasado muy anterior a la implantación del cristianismo. Con la diferencia de ser el ciervo el animal esencialmente libre y nunca domesticado, lo que le añadía un carácter más afín a los cánones de la religión más primitiva, que se mostraba acorde con la veneración visceral por la Naturaleza, identificada repetidamente con aquella Diosa Madre que la Iglesia trató inútilmente de defenestrar y que resurgiría gloriosa a lo largo del Camino Jacobeo, reimplantada por el pueblo y de la mano de los cistercienses de Bernardo de Claraval.

viernes, 25 de agosto de 2017

Parc de Can Mulà: árboles de junta y concejo, Mollet del Vallès

Gracias a un amigo he conocido la publicación de un libro sobre el comunal y el régimen de concejo abierto que existió en Cataluña. El libro, "El comú català", de David Algarra, recoge, por tanto, muchos ejemplos sobre esta realidad tan ocultada de verdadera democracia, donde los iguales decidían, de forma directa, sobre sus asuntos a la sombra, en muchos casos, de árboles emblemáticos para la comunidad humana que realizaba dicho ejercicio asambleario. Y es aquí a donde queremos llegar, atendiendo a la temática de este blog: al ancestral culto al árbol, que es uno de los tantos testimonios sacros o simbólicos que traemos, no sin dejar de mencionar, por supuesto, el contenido político -de verdadera política- que caracterizaba a la actividad concejil, una actividad, que como hemos dicho, se ejercitaba, en muchos casos, a la sombra de dichos ejemplares singulares, que se convertían en testigos de la palabra dada bajo sus ramas.

Junto al cartel de entrada al Parc de Can Mulà se ha plantado un árbol en el lugar en el que se encontraban los robles de concejo: Foto: molletvalles.cat

David Algarra habló, en una entrevista concedida al canal de youtube de Alícia Ninou, del actual Parque de Can Mulà, de Mollet del Vallès, población de la comarca del Vallés Oriental, junto a la Masía de Can Ros, donde, precisamente, se realizó la entrevista, y que fue el lugar en el que los pueblos de Mollet del Vallès, de Parets y de Gallecs celebraban sus asambleas. Estas reuniones, según el autor, se celebraban bajo unos robles que ya no existen, constituyendo una muestra más del fuerte contenido simbólico que siempre tuvo el roble, al igual que otras especies arbóreas fueron muy importantes en distintos lugares ibéricos, como el tejo en Asturias, el olmo (la olma, como se le solía llamar) en Castilla o el moral en la zona de influencia leonesa o asturleonesa, aunque no de forma exclusiva en dichos territorios, pues también podían ser elegidas otras especies distintas a las mencionadas.
El actual Ayuntamiento de Mollet del Vallès, para conmemorar dicho pasado concejil, ha sesionado en el Parc de Can Mulà en algunas ocasiones, aunque nada tienen que ver, evidentemente, dichas reuniones, herederas de lo que posteriormente, en contraposición a los concejos abiertos, fueron los concejos cerrados, donde la totalidad de los vecinos ya no participaba, pues tenían vedado dicho derecho natural, con las celebradas con anterioridad, cuando la palabra dada bajo el árbol entre iguales, era la ley.

*El propio David Algarra y Manel Jovani nos aclararon, en los comentarios a esta entrada, que los antiguos robles de concejo se encontraban junto a la Masía de Can Ros, a unos dos kilómetros del casco urbano de Mollet del Vallès, mientras que el Parque se encuentra dentro de la propia población.



jueves, 24 de agosto de 2017

El "bruixot" de las pinturas rupestres de la Sierra de Godall, Ulldecona

Hoy nos acercamos a Ulldecona, comarca de Montsiá, para traer al blog las pinturas rupestres levantinas más importantes, según se dice, de Cataluña, pues reúnen, en sus trece abrigos, el 70% del total de figuras de arte rupestre levantino de toda Cataluña. Las pinturas van desde el 6000 a. C., pasando por la Edad del Bronce, entre el segundo y el primer milenio a. C. De entre todo el conjunto destaca el Abrigo I Ermitas, por la gran cantidad de representaciones que conserva, habiéndose contabilizado unas 170 figuras. En él destaca una escena de caza, donde el ciervo es el animal más representado, junto a una serie de arqueros que los cazan.
Pero, de entre todas las figuras, como le hemos oído a Luis Silva en una de las presentaciones de su libro 50 lugares mágicos de Cataluña, destaca una figura antropomorfa, diferente al resto, que se ha interpretado como la representación de una especie de chamán o sacerdote del grupo humano creador de estas pinturas, que en la zona han venido a llamar como el "bruixot" o brujo.

Escena de caza. En la parte superior se puede observar al bruixot. Foto: Archivo del Ayuntamiento de Ulldecona

Fuente: Luis Silva -conferencia de presentación de su libro de "50 lugares mágicos de Cataluña".

Hay un personaje que tiene una cabeza diferente, es de mayor tamaño que el resto de figuras antropomorfas. ¿Se puso un cráneo de animal?, ¿es el chamán o sacerdote de la tribu, por decirlo de alguna manera?. Está en una posición elevada, controlando la escena de la caza. Tiene también como una cola y una especie de escoba, por eso le llaman el bruixot -brujo en castellano- y se puede apreciar la diferencia con el arquero que hay representado más abajo. No tenemos la información para saber qué se quería representar ahí, más allá de estas especulaciones. 


miércoles, 23 de agosto de 2017

Romería de Santa Marta de Ribarteme, Santa Marta de Ribarteme-As Neves

Continuamos en Galicia para hablar de una romería que no hace muchas fechas, el 29 de julio, se celebró en la parroquia de Santa Marta de Ribarteme, perteneciente al concello de As Neves, en la comarca del Condado. Desde que en 2013 National Geographic se interesó por este festejo, no hay año que los medios televisivos estatales no se hagan eco del festejo. El morbo de ver a personas vivas siendo transportadas por otras en ataúdes también ayuda, seguramente, a dicha explosión mediática, lo cual no es malo del todo, pero ya se sabe que poco se profundiza en el significado de estos festejos cuando se tocan tan de pasada y con tanto poco rigor, como suele ser la tónica habitual.
Nosotros traemos el festejo en cuestión por ser una muestra más de ese sincretismo tan rico que se da en la Península Ibérica en general, pero, mayormente, en Galicia en particular. No recuerdo ahora el autor que dijo -agradezco alguna ayuda por tu parte, lector- que si se querían encontrar muestras de antiguos cultos precristianos o paganos, se debía venir a la Península Ibérica, a cualquiera de los dos Estados en los que está dividido su territorio en la actualidad, pues en ellos, bajo el barniz de la festividad cristiana, se hallaban cultos mucho más antiguos. Desconocemos si esto es también algo bastante generalizado en otros territorios del mundo, aunque suponemos que sí, por algunos casos conocidos (un claro ejemplo lo encontramos en los muchos sincretismos existentes, por ejemplo, en festejos de países como Méjico), pero lo que es bien conocido, por nuestra parte, por ser oriundos de estas tierras, es la abundancia de estas muestras en la antigua Iberia, abundancia de rituales que han llegado hasta nuestros días, a pesar de los muchos que, a buen seguro, han desaparecido, lo que otorga a muchas de estas celebraciones y enclaves y lugares un mayor contenido antropológico del que pudiera apreciarse a primera vista.
En las anteriores entradas ya hemos hablado de las distintas peticiones y agradecimientos realizados a distintos santos o santas, en lo que supone, se puede decir, un politeísmo encubierto o, también se podría afirmar lo contrario, un politeísmo que, como no pudo ser del todo eliminado, se tuvo que tamizar por la jerarquía eclesiástica tirando de santoral cristiano. Una procesión de ataúdes, con vivos en su interior, claramente parece no casar con los cánones católicos, lo que ya nos hace sospechar que estamos ante un festejo que seguramente no era muy del gusto del posterior orden imperante, pero que, ante la gran devoción que se procesaba en este lugar, no se pudo eliminar. No es más que una suposición por nuestra parte, pero es algo que ha regido en muchos otros festejos "extraños" de este tipo. Dejemos que el maestro Juan García Atienza, en pocas palabras, nos explique el sentido de esta celebración.

Foto: easyvoyage.co.uk

Fuente: Los peregrinos del Camino de Santiago. Juan García Atienza.

Si el primer motivo de encomendarse a un determinado santo y de acudir a su santuario es la petición de una gracia o de un favor, el segundo consiste en acudir a ese santuario para expresarle el agradecimiento por lo que ya se ha obtenido de él. Significativamente, Galicia abunda también en estas manifestaciones. Y de muchos son conocidas las romerías a lugares sagrados como Santa Marta de Ribarteme, donde acuden todos los años numerosos feligreses que presuntamente fueron librados de la muerte por la santa, cargados con los féretros que les habrían servido de última vestidura si no se hubiera producido el milagro en el que creen a pies juntillas.


martes, 22 de agosto de 2017

Antiguos rituales de San Campio, Outes

Ya somos conocedores de que si se quieren rastrear antiguos rituales de claro tinte pagano, Galicia es uno de los mejores lugares -seguramente el que más- para encontrarlos. Hoy traemos un nuevo ejemplo, en el concejo de Outes, en la comarca de Noya, donde existen unos curiosos rituales de curación y de liberación de embrujamientos alrededor de la figura de San Campio. Éstos se realizan en torno a la iglesia de San Ourente de Entís y la Capilla de Rial todos los 29 de septiembre, arrastrando a muchos devotos de toda Galicia.

Romería de San Campio - Foto: galiciahoxe.com

Fuente: Nandi Monteaguado - dondeviajamos.com

A este santo se le invoca para toda clase de enfermedades. Según haya sido la enfermedad en la que el Santo intercedió así son los exvotos que se le ofrecen. Por este motivo cientos de figuras de cera representando manos, pies, cabezas, pechos…son depositados en su altar.
En tiempos pasados se recurría a este santo para librarse de los hechizos de las posesiones diabólicas. La tradición asegura que para expulsar al diablo los hechizados deben dar 7 vueltas alrededor de los dos cruceros de la ermita cantando la siguiente oración: “Bota a demo, bota mal cativo que San Campio Bendito che axude. Bota a demo, bota o mal cativo e bica o Santo (Echa al demonio, echa el mal pequeño, que San Campio bendito te ayude. Echa al demonio, echa el mal pequeño y besa el santo).
Para continuar con el rito se obligaba a ir a la cercana ermita de la Virgen de Rial donde hay otro crucero, dar otras sietes vueltas y beber 7 sorbos de agua de su fuente para volver de nuevo a la iglesia parroquial. Una vez allí se beberá un sorbo de aceite de la lámpara que alumbra al santo. Nuevamente se repite el proceso para finalizar besando al santo.
Así, cada año para seguir con la tradición miles de romeros se dan cita para venerar al Santo y siguiendo la tradición cumplen los rituales dirigiéndose primero a la Capilla del Rial para “purificarse” antes de presentarse ante la imagen del santo en San Ourente.


 
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