martes, 23 de mayo de 2017

El Olmo del Milagro, Illescas

Queremos traer otro árbol centenario emblemático de la Península Ibérica. En Illescas, población sagreña que hemos visitado en más de una ocasión en este blog, existe el conocido como el Olmo del Milagro, con cerca de medio milenio en su tronco. Hemos reparado en él al conocer que se están tomando esquejes del mismo para tener posibles sustitutos cuando desaparezca, a pesar de lo cual, no tiene mala salud a día de hoy. Alrededor del mismo únicamente hemos conocido una leyenda o historia milagrera, que es de la que toma el nombre el olmo y que no vamos a reproducir aquí, pues se puede encontrar en más de una web, pero sí hemos querido traerlo para mostrar, de nuevo, como una población siente veneración ante un árbol; manifestación ancestral, como siempre expresamos, que, por suerte, no se ha perdido en todos los casos.

Foto: illescasaldia.com

El Olmo del Milagro se encuentra en la Plaza Infantones de Illescas, que no es la plaza más importante de la población, pues ésta se puede decir que es la cercana Plaza Mayor, donde se encuentra la iglesia parroquial, con su famosa torre mudejar, por lo tanto no se da, en este caso, esa combinación entre árbol, templo y plaza principal, como suele ocurrir con muchos árboles de concejo, que en bastantes casos señalan la existencia de un lugar de culto anteriormente al templo y anteriormente al árbol presente, pues casi siempre suelen sustituir a otros anteriores. Así, no tenemos elementos suficientes como para afirmar que estamos ante otro caso similar de árbol sacro, a la par que concejil, pero sí que, con su gran resistencia al paso de los siglos, ha acabado convirtiéndose en todo un tótem para la población.
Para terminar contaremos la anécdota, sin base histórica, que nos dice que dio sombra incluso a Miguel de Cervantes cuando visitaba o pasaba por Illescas, algo no demasiado descabellado de imaginar, pues se sabe que el famoso literato vivió unos años en la cercana población de Esquivias, cuando se casó con una mujer natural de este pueblo.


lunes, 22 de mayo de 2017

La Moracantana, Montánchez

Muchas leyendas medievales, incluso del periodo romántico, tan cercano a nosotros si lo comparamos con lejanos siglos, se componen de elementos continuistas con cultos mucho más antiguos. Hoy traemos el caso de la Moracanta, la que tan bien nos describió hace casi dos años Israel J. Espino en su magnífico blog Extremadura Secreta, que tanto nos gusta, y que encierra esa conexión ancestral que hace eterna a una leyenda. La leyenda en sí, no se compone de nada demasiado peculiar que no se dé en otras muchas encuadradas en el periodo conocido como Reconquista. Así, cuando un ejército cristiano sitiaba el castillo de la población extremeña de Montánchez, junto a la sierra a la que da nombre o de la que lo toma -yo diría más bien lo segundo por su prefijo mont-, una enorme serpiente les guió, introduciéndose por un pasadizo o túnel hasta el interior del castillo, con lo que de esa forma pudieron tomarlo.
Y digo que no se compone de nada peculiar, en cuanto a la aparición, como tal, de un elemento externo que les ayuda o guía hasta la victoria, pero sí resultaría atípica en cuanto al ser o entidad ajeno que toma partido por ellos. En muchas ocasiones es la Virgen la que se les aparece o un extraño pastor, que luego desaparece, un ángel, etc, pero en pocas ocasiones un ser monstruoso que, como en este caso, podríamos enlazar con la simbología que encierra la serpiente desde los tiempos prehistóricos e, incluso, nos podría recordar a la cuélebre asturiana, personaje mitológico al que hemos dedicado más de una ficha últimamente.
Luego, si seguimos adentrándonos en la historia, descubriremos que una princesa mora era la que se metamorfoseaba en el enorme ofidio, tomando únicamente la forma de mujer durante la noche de San Juan, algo que la encuadra dentro de esas otras leyendas de "encantás", "moras", etc. Por mora o moro de entrada se piensa en la ascendencia norteafricana o que profesa la religión islámica del personaje en cuestión, pero ya se sabe que podría hacer, igualmente, referencia a muy antiguas divinidades -las mouras gallegas o portuguesas-, no sólo preislámicas, sino incluso prerromanas, que podrían haber sido el origen de las mencionadas y famosas "encantás".
En el caso de la Moracantana estaríamos ante un curioso caso de sincretismo, que abarcaría muy distintos elementos e, incluso, épocas, a pesar de que la historia se enmarque en un contexto histórico muy concreto.

Castillo de Montánchez - Foto: norbacaesarina.blogspot.com

Fuente: Israel J. Espino - Extremadura Secreta

Cuenta la leyenda recogida por el historiador Jose María  Domínguez Moreno que estando un sábado acampados junto a la fuente del Trampal, una enorme serpiente con la cabeza cubierta por una mata de pelo atravesó por medio de las mesnadas cristianas, sembrando el pánico entre los caballos.
Los caballeros siguieron su rastro entre espesos y altos matorrales,  y no tardaron en dar con su guarida. Era ésta un amplio túnel que comunicaba directamente con el castillo, y fue por este pasadizo por el que penetraría un grupo de los más aguerridos cristianos para tomar la fortificación.
Sorprendentemente no encontraron rastro ni nunca supieron de la fabulosa culebra peluda que los había guiado hacia la victoria, pero cuenta la leyenda que se trataba de una núbil princesa mora que, cual Melusina, cada domingo tomaba forma de serpiente, aunque conservando su cabeza humana, y por el recóndito pasadizo bajaba hasta la fuente del Trampal a peinarse los dorados cabellos.
Al considerarla culpable de la derrota, su padre, el caíd, maldijo a la princesa mora y la arrojó al aljibe, que desde aquel fatídico día vive transformada en serpiente bajo las galerías  del castillo.
Sólo durante la noche de San Juan recobra su forma de mujer y se la ve pasear sobre las almenas portando en una mano una vela encendida y en la otra un libro, en el que escribe maldiciendo o bendiciendo los campos de toda la comarca.


sábado, 13 de mayo de 2017

La Santa Cabeza de San Gregorio y un antiguo templo romano, Sorlada

En la merindad navarra de Estella, se encuentra el municipio de Sorlada, cuya población encuentra su origen en la antigua Suruslata. Allí, bajo la advocación a un santo cristiano del siglo XI, San Gregorio Ostiense, se esconde otro culto a una cabeza, el de la conocida como La Santa Cabeza. Ésta, al igual que la de San Guillén, de la que hablamos hace tres días, se encuentra en un relicario de plata y es exhibida, igualmente, en aras de la búsqueda de protección para los campos, en concreto para alejar las plagas. También es utilizada para bendecir el agua, pues en su parte superior tiene un orificio por el que se introduce el agua que, tras pasar por los restos óseos, es recogida por otro en su parte inferior. San Gregorio Ostiense, conocido con dicho apelativo por haber sido obispo de Ostia, vivió, como dijimos, en el siglo XI, y, por tanto, lejos ya de los tiempos en los que se practicaban cultos precristianos, pero, como vemos, muchos de ellos han sobrevivido -y sobreviven- con el transcurso de los siglos, como esta reminiscencia del culto a las cabezas cortadas, en este caso como elemento mágico-protector.

Relicario de San Gregorio Ostiense - Foto: es.paperblog.com

Para finalizar, diremos que, según una fuente manejada, en concreto un artículo de Javier Hermoso de Mendoza, un gran cronista de la comarca de Estella, la cual visitamos hoy en el blog, la basílica que tiene dedicada este santo se encuentra sobre un cerro al sur de Sorlada, en el que afirma pudo existir un antiguo templo romano, además de ser el posible asentamiento de la antigua Suruslata: "asentado sobre un probable templo romano vinculado a la población de Suruslata (nombre del que procede Sorlada), estaba situado -como hoy lo está la basílica- junto al pequeño desfiladero (el Congosto) que comunica el valle de la Berrueza con las tierras llanas de la Ribera.". De ser cierta la hipótesis del antiguo templo romano, estaríamos ante otro caso de sobreposición de cultos en un mismo enclave, generando la hipótesis, si se nos permite la licencia, de que, quizás, el romano pudiera haber sido construido, a su vez, sobre uno prerromano. Pero sobre esto último nada podemos acreditar, más allá de esta mera especulación.

Sorlada abajo y al fondo, sobre el cerro, la basílica de San Gregorio Ostiense - Foto: estella.info


viernes, 12 de mayo de 2017

Las Mayas y las Cruces de Mayo en Cartagena

Rebasamos, hace casi dos semanas, la mitad de la estación primaveral, el antiguo Beltane o inicio también, tal y como se le conoce, del verano pastoral. Es el mes de los populares mayos -grandes troncos y árboles cortados y clavados en las plazas de muchos pueblos-, de las cruces de mayo y, también, de las mayas. Hoy queremos traer el recuerdo de Las Mayas de Cartagena, las cuales, desaparecieron del festejo, bajo prohibición, en el siglo XVIII, ocupando su lugar, desde entonces, de una manera intermitente, como se apunta con el texto que aportamos más abajo, distintas cruces de mayo.
Hay que recordar, como se dijo en este blog hace tiempo con la cruz de mayo de mayor tamaño de la Península Ibérica, la de Noez, población de la comarca de los Montes de Toledo, que, si bien el nombre nos hace recordar al símbolo de la religión triunfante en el siglo IV d. C. y que sigue hasta nuestros días, no son, en muchos casos, simples cruces vegetales, sino que abundan las que reúnen figuras en forma de círculos con cruciformes, que nos hacen recordar a los antiguos símbolos astrales, que desde la misma Prehistoria son objeto de culto. No se da así en el caso que nos ocupa, pues la cruz de mayo cartagenera es fiel a la representación cristiana, pero, se sitúa en un antiguo altar, que era el lugar que ocupaban las mayas, hoy en día ya no celebradas, como dijimos, en Cartagena. Estas mayas, como ocurre en el resto de lugares donde se siguen celebrando, eran elegidas entre jóvenes de los distintos barrios, siendo como una especie viva de representación de la divinidad femenina, incluso, podemos decir, una idealización de la fertilidad de la Madre Tierra, si queremos llegar más lejos, que llega, en el mes en el que nos encontramos, a su máxima expresión de floración y fecundidad de los campos y de la Naturaleza en general.

Foto: cayuela-cartagena.blogspot.com

Fuente: José Monerri Murcia, cronista de Cartagena fallecido en 2013.

Como tradición popular y festiva rebasa lo religioso. Y se puede datar en la primera mitad del siglo XIV. Se celebraba con especial relieve en el barrio de Pescadores y, más tarde, en el Rincón de la Soledad. También se celebró en el interior del templo de la Caridad y en algunos colegios.
Federico Casal recordaba que era el 3 de mayo en el Barrio de Pescadores. Asistían las Mayas ataviadas de lujosos corpiños y sayas. La moza más rica o guapa del barrio era elegida presidenta y ocupaba el trono. En la habitación donde se ponía la Cruz se cantaba, se bailaba y se bebía. La fiesta degeneró por las interferencias de Baco y el exceso de las Mayas. Y fueron prohibidas en 1769. Nueve años después, Carlos III advirtió de severas penas.
Desparecidas las Mayas, decayó la fiesta y quedó reducida a una simple Cruz, aunque en domicilios particulares se celebraba con bailes y bebidas. Ya en 1795 Juan Llavador, que vivía en la calle de Nuestro Padre Jesús Nazareno, hizo en la rinconada un altar con la imagen de la Soledad y los atributos de la Pasión. Dijo misa todos los domingos hasta que en 1820 la suprimieron los revolucionarios de Riego. Eso sí, respetaron el altar.
La calle tomó el nombre de la Soledad. Después, se recuperó la fiesta, y aunque el altar y la imagen de la Virgen fueron destruidos en 1936, volvió con un cuadro de la Virgen pintado por Portela. Y ya en los años de 1950, algunas agrupaciones de las cofradías comenzaron a montar cruces en plan de verbena. En 1975, los marrajos formalizaron el festejo en el callejón de Bretau. Le siguieron los californios, a impulsos de Balbino de la Cerra. La montaron en el túnel de la calle del Caballero. Desde entonces, se han consolidado y han proporcionado un singular colorido a Cartagena.


miércoles, 10 de mayo de 2017

La Cabeza de San Guillén, Obanos

En la ficha de hoy traemos una reminiscencia más, de las muchas existentes, en relación al antiguo culto a cabezas cortadas, como elementos mágico-protectores, incluso purificadores, utilizadas para sacralizar objetos, lugares o personas, o bendecir el agua y el vino, como en el caso que nos ocupa. Hablamos de la Cabeza de San Guillén, la cual recibe culto en la población navarra de Obanos, en la merindad de Pamplona. Este cráneo-reliquia se encuentra depositado en un relicario de plata, a través del cual se pasa el vino y el agua, siendo de manufactura reciente, pues anteriormente a los años sesenta del pasado siglo, se deslizaba directamente por el cráneo que se dice pertenecía a San Guillén.
La ermita en la que reposa la cabeza se sitúa sobre un punto elevado del municipio, con lo que estaría, igualmente, sacralizando este cerro. La historia del santo y de su hermana, Santa Felicia, se encuadra en la Edad Media, en los inicios de la cristianización del Camino de Santiago, con lo que lejana o ajena conexión pareciera tener con los cultos ancestrales a los que nos hemos referido, a pesar de lo cual, ya se sabe, que si se escarba, se suele llegar siempre mucho más atrás. Así, y siendo conscientes de que estamos hablando en términos mitológicos, si otorgáramos cierta verosimilitud a la historia, que un suceso o unos personajes pertenezcan a un momento histórico concreto, no desvirtúa, a mi modo de ver, que pueda ser continuista o se reflejen en él ciertos rituales que pudieran venir de mucho más atrás, como es el culto a las cabezas y que, desde ese punto de vista, puedan tener mayor interés para el curioso, que quedarse, únicamente, en la leyenda o versión oficial. Ello sin entrar en otras hipótesis, como la sustitución o cristianización de la cabeza de un personaje mucho más antiguo por la de otro, ya fueran reales o ficticios, que también podría ser una cuestión a valorar.

Foto: enciclopedianavarra.com

Fuente: Mª Amor Beguiristain

La leyenda de Guillermo, indisolublemente unida a la de su hermana santa Felicia, cuyo cuerpo incorrupto se venera en Labiano, compone la trama del “Misterio de Obanos” que se escenifica parcial o totalmente cada año, en el marco del peregrinaje a Santiago de Compostela. De linaje principesco, y procedentes de Aquitania, ambos hermanos protagonizaron uno de tantos dramas en torno al Camino de Santiago. A la vocación de Felicia de vivir en un lugar oculto, lejos de palacios, se opondrá su hermano Guillén, quien en un arrebato la mata. Arrepentido peregrinará a Compostela y de regreso se queda en la ermita de Ntra. Sra. de Arnotegui como penitente, muriendo en olor de santidad.
En el imaginario local, san Guillermo o san Guillén tiene gran importancia. La ermita en que se alojaba llega a denominarse indistintamente Arnotegui o San Guillermo. Una coplillas aluden al final del santo: San Guillermo, murió mártir, quemadito en una hoguera, en el término de Obanos que se llama Caratea. Otra dice así: San Guillermo está en un alto, y Saría en una cuesta, si san Guillermo se cae, a Saría le revienta. San Guillermo tiene influencia benéfica para el pueblo frente a las tormentas. Si venía un nublau del rincón de Puente (La Reina), según Martín Zaratiegui, y pasaba sobre san Guillermo, las nubes se partían en dos y no afectaba al pueblo. Una de las manifestaciones de religión popular más llamativa es, sin duda, la fiesta que hoy comentamos.


martes, 9 de mayo de 2017

La cuélebre de Santa María de Celón, Celón-Allande

En nuestra penúltima ficha hicimos mención a una xana que se convertía en cuélebre. Hoy volvemos a Asturias, en concreto a Celón -Zalón en asturiano-, en el concejo de Allande, para hablar de otra leyenda y representación en torno a una cuélebre. En concreto hablamos de un relieve en la iglesia de Santa María, donde una cuélebre -algunos hablan de que pudiera ser un dragón- es atravesada por la lanza de un peregrino. Según cuenta la leyenda, la cuélebre pasaba al interior del templo por un agujero que había y devoraba los restos de los difuntos enterrados en la iglesia, hasta que un día el mencionado peregrino le dio muerte. Ésta se dice es la escena que recoge el mencionado relieve.

Relieve del peregrino dando muerte a la cuélebre - Foto: lavidanoimitaalarte.blogspot.com

Fuente: lavidanoimitaalarte.blogspot.com

Destaca fuertemente la presencia en el muro exterior del ábside de una curiosa escultura en la que un hombre está atravesando con su lanza a una figura que unos identifican con un dragón y otros con un cuélebre, es decir, con la serpiente emplumada de la mitología asturiana cuya función principal era la de cuidar tesoros (ayalgues, en asturiano). La mitología lo describe como un animal  con ojos que son ascuas incandescentes, tiene el cuerpo recubierto de escamas y tiene alas de murciélago y su único punto débil era la garganta. Incluso se conserva un agujero en el muro por el que se dice que entraba y salía el cuélebre. En este caso la tradición oral dice que el hombre representa a un peregrino al que el pueblo pidió que diera muerte al cuélebre, y la rosca que aparece a sus pies sería la recompensa recibida por conseguir tan compleja hazaña.


Agujero por el que se dice que entraba y salía la cuélebre de la iglesia - Foto: lavidanoimitaalarte.blogspot.com


sábado, 6 de mayo de 2017

Pervivencias paganas en Yebra de Basa

Hace menos de un año, estuvimos visitando en este blog la población de Yebra de Basa, en la comarca de Alto Gállego, en el pirineo oscense, para hablar de un sincretismo muy curioso entre una antigua piedra con cazoletas y un pequeño oratorio consagrado a Santa Orosia, a cuya cabeza se rinde culto, hecho que nos hace recordar viejas costumbres de adoración de cráneos; hablamos de la Piedra del Martirio y de la Ermita de As Arrodillas. Pero hoy volvemos para hacer un breve resumen, con las líneas que traemos del arqueólogo Manuel Medrano Marqués, sobre la ancestralidad que envuelve al municipio y a gran parte de la comarca de Serrablo, como es también conocida, algo que enlaza con el propio topónimo, que Manuel Medrano tan bien analiza, a pesar de que resulte bastante complicado identificar su verdadero origen. Importante destacar, como ocurre en tantos otros lugares, la existencia de ermitas y lugares de culto de este territorio en puntos elevados, lo que nos remonta a los antiguos cultos a la montaña.

Yebra de Basa - Foto: alberguesyrefugiosdearagon.com


Fuente: Manuel Medrano Marqués, serrablo.org

En repetidas ocasiones se ha mencionado la pervivencia de elementos de culto pagano en el entorno de Yebra de Basa, a lo que quizá hay que sumar el propio origen de su nombre. Se vincula el topónimo Yebra con el pueblo de los Eburones, grupo céltico que llegaría a la península ibérica a partir de principios de I milenio a.C. y del que podría derivar su nombre. Menéndez Pidal ya propuso la evolución fonética Ebura > Ebora > Yebra en un trabajo publicado en 1945. Delamarre indica que el significado de eburos es tejo (el árbol). Así pues, el topónimo Yebra deriva de forma prácticamente segura de Ebura, aunque este término puede no hacer referencia, necesariamente, al pueblo de los eburones. La palabra eburg aparece en el cuerpo de un dolium (tinaja) hallado en la ciudad celtibérica de Contrebia Belaisca (Botorrita, Zaragoza) y, posiblemente, en otro dolium del mismo yacimiento, grabada en ambos casos en la pasta fresca. En general, la casuística conocida indica que en origen puede tratarse de un etnónimo, un topónimo, hacer referencia al árbol del tejo o, también (quizá es lo más probable en Contrebia), puede ser un antropónimo. En todo caso, aquí estamos en presencia de un topónimo con un más que probable origen céltico, pero no es posible afirmar que esté en relación, en concreto, con el pueblo de los Eburones. Las peculiaridades del ambiente en que se inserta Yebra han sido comentadas en diversas ocasiones. Enrique Satué ya señala que en la religiosidad popular del Serrablo se encuentran elementos paganos imbricados con los cristianos, así como la estrecha vinculación de los santos patronos de la montaña con su lugar de culto en puntos elevados.


viernes, 5 de mayo de 2017

La xana-cuélebre de la Braña de Leiriella, Leiriella-Valdés

Hoy traemos la historia de una xana o, lo que es lo mismo, una 'encantá' en lugares más meridionales; una anjana en Cantabria; una moura en Galicia o Portugal; o mora en otros muchos lugares; e incluso lo que sería una especie de diosa Mari en la mitología vasca. Pero estamos en Asturias, en su parte occidental, en tierra de vaqueiros de alzada, de ahí que su denominación sea la de xana. Pero, a pesar de que tiene muchas similitudes con otras de sus "divinidades hermanas" ibéricas, como su habitual aparición en las fechas de San Juan o del Solsticio estival, en este caso nos encontramos ante una curiosa simbiosis entre la xana y otra figura mitológica muy importante en el folklore asturiano, como es la cuélebre, pues la xana, al aparecerse en las fechas sanjuaneras al osado que a ella se acerque, se metamorfosea en una gran serpiente que se enrosca en el desafortunado o afortunado, según sea el desenlace del encuentro, pues puede acabar bien o no tan bien para el susodicho.
Decir que, más allá de la parte superficial de esta historia, que a continuación recogemos, extrayendo unas líneas de Gargoris y Habidis, se esconde un claro mensaje simbólico que va mucho más allá de la riqueza material.

Vistas hacia la braña de Leiriella, lugar frecuentado por la xana-cuélebre. Al fondo el Mar Cantábrico y Luarca - Foto: alobouzo.blogspot.com

Fuente: Gargoris y Habidis: una historia mágica de España. Fernando Sánchez Dragó.

Y escuché cerca de Luarca, en la braña de Leiriella, la increíble y estupenda historia exhumada, durante su único paréntesis de sinceridad, por un detestable charlatán de pista circense, el vaqueiro más redomado y menos espontáneo de cuantos aquel viaje me deparó. Gusta de peinarse -dijo- sobre una peña situada no lejos de aquí cierta xana famosa por su hermosura y generosidad. Los hombres pueden y deben acercarse a ella mañanitas de San Juan para decirle: toma de mi pobreza, dame tu riqueza. Entonces el hada se transforma en bicha y empieza a enroscarse lentamente en el cuerpo de su interlocutor, anillándolo de pies a cabeza. Si el cuitado aguanta y no se descompone ni siquiera al percibir el aliento del animal en sus pestañas, éste recula sin apresurarse, regresa a la roca, se instala nuevamente en su apariencia de espíritu femenino, llena el cesto del vaqueiro con objetos sutiles o invisibles y le conmina a llevarlo hasta su casa sin bajar la vista. Desenlace más que evidente: se descubre oro a raudales en el cuévano de quien supo obedecer.

sábado, 29 de abril de 2017

La vieja olma de Requijada, Requijada-Santiuste de Pedraza

Continuamos con reminiscencias al culto arbóreo. Hoy traemos un nuevo olmo emblemático, llamados olmas en la tradición castellana. En este caso no es un olmo vivo, ya sabemos que la grafiosis hizo gran merma en estos árboles, sino el recuerdo de uno que existió junto a la ermita románica de Nuestra Señora de la Vega, a un kilómetro del pueblo al que pertenece, Requijada, en el municipio de Santiuste de Pedraza, en la comarca segoviana de Pedraza. El paraje es muy especial, con una amplia panorámica de las vertientes septentrionales de la Sierra de Guadarrama y de la Ayllón, en el Sistema Central. El carácter simbólico que tuvo este olmo, hace intuir que seguramente fue el sucesor de otros muchos que sobre este lugar existieron mucho antes de la existencia del templo cristiano, que, a buen seguro, supuso la cristianización de un antiguo lugar de culto y de reunión.

Foto: carlosdeiracheta.com

Fuente: Carlos de Iracheta, carlosdeiracheta.com

Había una unión intensa entre las olmas y los templos sagrados. Muy cerca de Pedraza , en la Requijada, en el término de Santiuste de Pedraza, perdura el tronco muerto de una gran olma al lado de la ermita románica porticada de Nuestra Señora de la Vega.  La olma está plantada a una cierta distancia de la ermita,  quizás para evitar lo que sucedió en la Iglesia de San Juan (*se refiere a la iglesia románica de San Juan de Pedraza, donde las raíces de la conocida como Olma de Pedraza, levantaron las losas de este templo por su cercanía). Es posible que esta tradición se sustentara en ritos sagrados muy antiguos alrededor de los árboles, de forma similar a lo que acontecía con los viejos tejos. Los olmos  eran árboles sagrados en la tradición celta.



Parte de la panorámica del Sistema Central desde la ermita y la olma - Foto de febrero de 2009


viernes, 28 de abril de 2017

Las pinturas rupestres de Cueva Chiquita o de Álvarez, Cañamero

Encajonada en un desfiladero del río Ruecas, cerca de su nacimiento, en el municipio de Cañamero -comarca de Las Villuercas- y poco más abajo de la presa que retiene las aguas del embalse de Cancho del Fresno, se encuentra la Cueva Chiquita o de Álvarez. En ella encontramos unas pinturas rupestres de arte esquemático datadas en el Calcolítico o Edad del Cobre, unos 1500 años a. C. El lugar, aunque aún no visitado por las personas que componemos Iberia Mágica, podemos decir que, por lo que nos ha contado nuestro amigo Enrique, autor de las fotografías que proporcionamos, y lo que hemos podido comprobar en el vídeo que aportamos, disponible en la red, tiene un gran magnetismo, a pesar de la ruptura con el paisaje que supone la existencia de la cercana presa del mencionado embalse. Los símbolos que se pueden apreciar -antropomorfos, ancoriformes, cruciformes, puntos, además de rayas y algún zoomorfo- y el enclave en sí, un abrigo que no debió ser utilizado como habitación, además de la majestuosidad mencionada del paisaje, nos hacen sospechar que, como ocurre en tantas de estas muestras, nos encontramos ante lo que pudo ser un antiguo santuario prehistórico.

Ancoriforme en Cueva Chiquita - Foto: Enrique Beato Martínez - 15/04/2017

El mismísimo abate Henri Breuil las estudió en 1916, quien las mencionó en su libro "Pintura esquemática hispánica", registrando más de cien signos y figuras en la cueva. Entre las representaciones antropomórficas de Cueva Chiquita, normalmente una destaca sobre los demás, lo que nos hace creer que quizás fueran figuras de chamanes o de personajes dignificados, respetados o divinizados por la comunidad humana a la que pertenecían; pero, claro, eso es mucho aventurar, cuando se trata de creaciones tan lejanas en el tiempo.
Como ocurre en otros muchos casos y dentro de distintos estilos y contextos temporales, se suelen aprovechar las rayas y formas naturales de la roca a la hora de realizar sus representaciones. El estado de las pinturas no es muy homogéneo, con lo que algunas de estas figuras cuesta identificarlas, pero otras sí que son rápidamente apreciables.
Por último finalizaremos diciendo que, tras el nombre de la Chiquita, existe una leyenda que, seguramente, no hunda sus raíces muchos siglos atrás, según la cual un pastor crió a una cría de serpiente, a la que puso por nombre Chiquita. Ésta creció, siendo inseparable del pastor, al que adoraba y siempre se alegraba cuando lo veía volver, pues le daba a tomar leche de sus cabras. Un día el pastor tuvo que ir a luchar a la guerra, pues fue reclutado por las tropas del gerifalte de turno y cuando volvió, tras varios años, la gente del pueblo le dijo que su serpiente se había convertido en un monstruoso dragón que iba devorando todas las personas y animales que se iba encontrando a su paso, siendo finalmente él igualmente devorado por la misma, pues la serpiente convertida en dragón no le reconoció a su llegada.
Detrás de estas fábulas siempre se esconden curiosas interpretaciones y enseñanzas, pero no nos aventuraremos por esos caminos en esta breve ficha.

Antropomorfos - Foto: Enrique Beato Martínez - 15/04/2017

 


miércoles, 26 de abril de 2017

La ruta megalítica de Laguardia

Junto a la conocida como Sierra Cantabria, en la comarca de la Rioja Alavesa, se encuentra la capital comarcal, Laguardia. En este municipio vasco existe una importante ruta dolménica, de la que ya dejamos alguna pincelada tiempo atrás. En concreto hablamos, en su momento, del Dolmen de la Casa de la Bruja, también conocido como Dolmen La Chabola de la Hechicera. Hoy queremos citar unos cuantos más, pues nos encontramos en lo que tuvo que ser un importante territorio en tiempos del Neolítico, algo de lo que ha dejado huella un buen número de dólmenes. En concreto podemos nombrar el del Sotillo, San Martín, Alto de la Huesera, El Encinal, Los Llanos, Layaza, El Montecillo o el ya citado de La Chabola de la Hechicera.

Dolmen de San Martín - Foto: opakua.com

En algunos de ellos se encontraron cuchillos, hachas, puntas de flecha o cerámicas. En el de San Martín existe una curiosa simbiosis, pues tiene adosada una reciente choza de piedra, que se conocen en la zona como guardaviñas; en el Dolmen Alto de la Huesera, descubierto en 1948, se halló una estela antropomorfa; el de La Chabola de la Hechicera es uno de los de mayor tamaño e importancia de toda Euskadi y en su interior se llegaron a encontrar restos de hasta 39 personas, además de puntas de flecha de sílex, collares, restos cerámicos e incluso un ídolo en hueso; al de El Encinal le rodea gran arboleda, además de numerosos viñedos, con diversos restos humanos hallados; y por último citaremos el de Los Llanos, dolmen que fue utilizado durante al menos 1000 años, encontrándose en el mismo distintos objetos de cobre, hachas, cristales de roca y puntas de flecha en abundancia. Sorprende el gran número de dólmenes existentes alrededor de esta Sierra de la que dicen, por su topónimo, pudiera ser un indicio del gran territorio que debieron ocupar, antes de su exterminio por Roma, los antiguos cántabros, los cuales, por el oriente, podrían haberse extendido hasta esta zona entre Euskadi y La Rioja.
En Laguardia hemos de recordar que existe el conocido yacimiento llamado Poblado de la Hoya, de la Edad del Hierro, del cual ya dimos cuenta, en su momento, en esta web.

Dolmen de El Encinal - Foto: riojaalavesablog.wordpress.com

domingo, 16 de abril de 2017

La Vieja Olma, Rascafría

Paseando ayer por la bella localidad serrana de Rascafría, en la Sierra de Guadarrama, población ribereña del río Lozoya, aquél que nace junto a la montaña tótem de estas sierras, la montaña de Peñalara, bien visible, además, desde Rascafría, nos encontramos con unas gradas circulares que rodeaban a un joven olmo. La forma de las gradas y la existencia del árbol en su interior, nos recordó a otros muchos ejemplos similares de árboles singulares en distintas localidades, de los cuales hemos ido trayendo bastantes ejemplos al blog. La grada, igualmente, nos puso sobre la pista, además de sobre la veneración que se tuvo que tener al ejemplar arbóreo que lo ocupó -y al nuevo que lo ocupa-, de que aquél era un lugar de reunión vecinal. Seguramente, bajo las ramas se reunían los vecinos para charlar, para resguardarse del sol en el corto verano serrano y, también, a buen seguro, para parlamentar sobre sus asuntos vecinales, lo que nos hace deducir, igualmente, que estamos ante un árbol de concejo, a pesar de que ninguna mención hemos encontrado al respecto.

La Nueva Olma - Foto: Iberia Mágica, 15/04/2017

Pudimos comprobar que las gradas seguían siendo utilizadas por los vecinos para sentarse a charlar, como se puede apreciar en la foto que hicimos ayer poco antes de anochecer y que traemos a la ficha, lo que nos hace ver que el lugar sigue produciendo cierto magnetismo entre los habitantes y visitantes del pueblo, lo cual nos alegra bastante. Lo que no nos gusta tanto es ser conscientes del gran desconocimiento que existe sobre cuestiones como el antiguo culto al árbol e, igualmente, sobre la gran ignorancia alrededor de una institución asamblearia tan democrática -la única democrática- como es el concejo abierto; actividad concejil que seguramente también, tal y como intuimos, se celebró alrededor de este antiguo árbol rascafriense. Y digo antiguo árbol rascafriense, porque, como ya imaginábamos al ver un joven ejemplar de olmo, contemplando el nombre de un negocio de la localidad, descubrimos que el lugar que ocupa el nuevo olmo, fue el de un viejo olmo, conocido en Rascafría, como La Vieja Olma, en lo que supone una bella costumbre de otorgar género femenino a estos ejemplares, que eran considerados como una madre para todos los vecinos y vecinas de los pueblos en los que se encontraban. En concreto, el olmo es un árbol muy extendido como árbol de concejo en el ámbito castellano y, casi siempre, otorgándosele género femenino. Hemos comprobado, a posteriori, que La Vieja Olma desapareció en el año 2000 por la grafiosis -debido a su enfermedad, no pudo soportar una primera gran nevada de ese año-, como tantos otros olmos que tristemente sucumbieron a esta enfermedad. Por lo visto, según una noticia de aquel entonces encontrada en la red, La Vieja Olma se sometió a un tratamiento de desecación para poder mantenerlo en un parque de la localidad; información con la que no contábamos ayer, con lo que procuraremos poder contemplar y rendir honores a La Vieja Olma en una próxima visita. Como ocurre en tantos otros casos, este símbolo de la población, ha acabado formando parte del escudo de Rascafría, como se puede observar más abajo.

Negocio hostelero en Rascafría con el nombre de La Vieja Olma - Foto: Iberia Mágica, 15/04/2017
La Vieja Olma, posiblemente, en los años cincuenta del pasado siglo - Foto: carlosdeiracheta.com

miércoles, 12 de abril de 2017

El hombre-ciervo románico de San Miguel, Fuentidueña

En el arte medieval son muchas las manifestaciones ancestrales que se encuentran en piedra en capiteles y canecillos de las iglesias románicas, además de en gárgolas y pórticos de catedrales y otros edificios góticos. Hoy traemos un curioso ejemplo existente en la iglesia de San Miguel de la población segoviana de Fuentidueña. Entre sus relieves destaca la figura de uno de los personajes más habituales en los carnavales rurales, aquellos que hunden sus raíces en antiguos cultos, que, como es el caso que hoy traemos, conectan incluso con el antiguo dios céltico Cernunnos. Así aparece un hombre disfrazado de ciervo, con todo el simbolismo que esta representación encierra. Gerardo Boto Varela nos habla de ello en un estudio que dedicó a algunas de las figuras de este templo segoviano.

Foto: arquivoltas.com

Fuente: "El disfraz de ciervo y otros testimonios del carnaval medieval en el alero de San Miguel de Fuentidueña" - Gerardo Boto Varela.

Hombres con cabeza o defensas de cérvidos se encuentran pintados en alojamientos rupestres prehistóricos -por ejemplo las cuevas magdalenienses de Bisón de la Pasiega (Santander) o Font-de-Gaume (Dordogne)-. No obstante, bajo esta morfología se presentó a los largo de toda la Antigüedad a la divinidad celta Cernunnos, el ciervo antropomórfico. En época galorromana la teriolatría de Cernunnos fue sincretizada con Mercurio, asociación que, en todo caso, no monopolizó las vinculaciones del dios celta dentro del recién importado panteón latino. Con la pervivencia de la fisonomía híbrida de hombre y animal se conservó también el componente esencial del culto a la divinidad: la renovación cíclica y estacional de las defensas del ciervo era una imagen patente de la fecundidad que se deseaba obtener en cada nuevo periodo anual. A partir del primitivo concepto de abundancia y regeneración que encarnaba el ciervo, el correlato divino de éste, Cernunnos, representaría también la fertilidad y, por extensión, la fecundiad humana. Atendiendo a algunos restos aislados, Blázquez consideraba que en la Hispania prerromana también se practicaron ciertos ritos mágicos en torno al ciervo antropomorfizado.
[...] A la luz de la dilatada vigencia de los elementos que participaban en las fiestas de calendas/carnaval, tal y como enfatizan los autores señalados, el canecillo de Fuentidueña supone un testimonio iconográfico excepcional. Nos encontramos ante la imagen de uno de los protagonistas del carnaval medieval. Considero que la presencia del mismo en una iglesia parroquial del valle del Duratón no restringe su validez a esta área. Es cierto que dentro del espectro románico peninsular resulta prácticamente inédito, al margen de casos como los de Pecharromán y Vega de Bur. Quizá futuras investigaciones puedan aportar nuevos registros a esta iconografía. 


sábado, 1 de abril de 2017

Tumba del "príncipe celta" de Peñahitero, Fitero

En 2005, en uno de los yacimientos arqueológicos del municipio navarro de Fitero, en la comarca de La Ribera, se halló lo que se vino a denominar, por el equipo de arqueólogos que trabajaba en el mismo, como tumba de "príncipe celta" o "tumba ritual celta". Como casi siempre ocurre en estos casos, conceptos como "sociedad jerarquizada", "jefe militar" y otras de similar significado, siempre suelen aflorar en estos casos, interpretaciones con las que no estamos muy de acuerdo en todos los supuestos, pues bien pudiera ser la "simple" heroización, cosa que también se afirma en el presente ejemplo como posibilidad, de una persona respetada por la comunidad humana a la que pertenecía. En ese sentido estamos más de acuerdo con la calificación de tumba ritual, pues es bastante poco lo que conocemos de la organización social de las etnias prerromanas, más allá de calificativos como sociedades guerreras o ganaderas. En contraposición a lo descrito, existen otras posturas, bastantes más minoritarias, que especulan con la posibilidad de que fueran sociedades mucho más horizontales de lo que nos hacen creer, y que tenían como costumbre la adoración de los árboles singulares, bajos los cuales parlamentaban, quizás, en lo que conocemos como asambleas. Quien sabe si pudieran haber sido la antesala de lo que más tarde, cuando los poderes estatales romano y visigodo desaparecieron, en zona no sometida al califato de Córdoba en un inicio, se conoció como concejo abierto, muchos de los cuales también se celebraban bajo árboles singulares, llegando su recuerdo hasta casi nuestros días, donde hasta no hace mucho aún pervivían. Pero esto, igualmente, podría ser aventurarse mucho, aunque es importante contar también con esta posibilidad y no, únicamente, con la contraria.
Entrando en el análisis de esta tumba ritual, diremos que aparecen una serie de elementos rituales típicos en las sociedades célticas, como son un cráneo con casco de guerrero -ejemplo de culto a la cabeza cortada-, el cual posiblemente se veneró y pudo pertenecer a un individuo heroizado; un habitáculo en forma de casa, con banco, además de restos animales tan simbólicos, como colmillos de jabalí o cuernos de ciervo y también varios niños enterrados, igualmente en la muralla, donde uno de ellos aparece igualmente junto a colmillos de jabalí y cuernos de ciervo.
Pero dejemos que sea Manuel Medrano, uno de los arqueólogos que fue partícipe del hallazgo, quien nos cuente. Transcribimos sus palabras en una entrevista realizada el pasado mes de enero en el programa radiofónico La Escóbula de la Brújula.

Restos de un niño en la muralla de Peñahitero (no hemos encontrado fotografía de la tumba del guerrero) - Foto: historiayarqueologia.wordpress.com


Fuente: Manuel Medrano (entrevista en el programa radiofónico La Escóbula de la Brújula - 20/01/2017)

En 2005, de forma bastante inesperada, nos encontramos este descubrimiento. Lo que estábamos allí viendo, era la fortaleza de un príncipe celta, algo muy centroeuropeo, que no es nada normal en la Península Ibérica, pues son gentes venidas del Danubio y, dentro de la muralla, que es muy ancha, en esa zona, concretamente, tiene siete metros de anchura, encontramos una tumba con carácter de santuario, porque es dedicada a un personaje ilustre del grupo o pueblo celta que vivía allí. 
Habíamos localizado en unas prospecciones previas, de todo el término municipal y el entorno, que nos encargó el Ayuntamiento de Fitero y el Gobierno de Navarra, varios yacimientos. Es una zona de frontera, que lo ha sido siempre, entre distintas entidades, incluso fue también la zona limítrofe de los reinos de Castilla, de Aragón y de Navarra, y, en esta zona, encontramos este yacimiento. Tiene un aspecto especial, no es un yacimiento que parezca de la Edad del Hierro normal, de los cuales hay muchos, pero a pesar de ello, tampoco esperábamos esto, que fuera algo tan distinto desde el punto de vista sociopolítico, correspondiendo a una estructura celta o protocelta. Pertenecía a lo que hoy llamaríamos un castillo de un señor que domina el territorio, con su familia, y que tiene una estructura social muy militar. 
Estas gentes empiezan a llegar desde Centroeuropa, porque hay un problema climático, en la Edad del Bronce Final, pero la tumba, en concreto, es del siglo VI a. C., es del momento álgido de la cultura celta aquí y en Centroeuropa también. Parece ser que las razones fueron porque hubo un buen periodo de clima que se manifestó en mejores cosechas, mejores resultados del ganado, etc, etc. En ese momento es cuando se realiza esta tumba, que es un homenaje a un personaje ilustre, al cual se entierra ahí su cabeza con su casco de hierro, que era lo más caro que había en la época, mucho más que las joyas y más que otras armas, además de reproducir una pequeña vivienda, incluso con un banco para sentarse, los orificios para dejar los vasos y una pequeña comida ritual, además de cerámicas depositadas, algunas de lujo, siendo esta vivienda en pequeño, la tumba de este personaje ilustre que, evidentemente, por textos que conocemos galeses que relatan la historia de un rey galés, sabemos que esto es un homenaje con el que se busca que esa persona proteja y potencia a su grupo humano, es decir, lo que hace es defender a esas personas que le han hecho este homenaje, porque fue un hombre ilustre y piensan que sus valores trascienden más allá de su muerte.  
A veces aparecen cabezas con un tratamiento especial, por ejemplo, en un yacimiento arqueológico que se llama La Hoya, en la localidad de Laguardia, en Álava, en la que hay una cabeza con un recipiente al lado, pero lo que no es normal es que se construya un monumento, a pesar de que tampoco es normal encontrar una cabeza con un recipiente al lado, como en Laguardia. Nosotros pudimos deshacer toda la madeja para encontrar que significaba esto, más que nada, gracias a ese texto galés que se llama "Branwen, hija de Llyr", que relata la historia de Bendigeidfran, un rey galés que va a luchar a Irlanda y que es malherido por una lanza -esto de las lanzas es algo muy céltico- y le dice a su gente: "cuando muera me cortáis la cabeza, la colocáis en la colina blanca Llyn Din -nombre celta de Londres- y que mire hacia el continente, mientras que mire hacia allí, ningún mal os llegará a la isla". Vimos esto, más otros textos que también hay, como uno del Ciclo del Ulster, en el que se habla también de una cabeza que lo que hace es despertar hechizados, animar a su gente cuando están sufriendo un ataque, es decir, ¿qué son esas cabezas?, son potenciadoras y atropotaicas, es decir, protectoras de su gente y son post mortem, además de un monumento reverencial. Es lo que se llamaba, por tanto, una heroización, que sería parecido a una santificación hoy en día. 
Los dientes de jabalí que aparecieron junto a la cabeza estarían relacionados con el simbolismo de este animal en relación al guerrero celta; es un animal tan bravo, que aparte de defender a su familia hasta el último momento, cuando está herido ataca y las cuernas de ciervo, que también aparecieron junto a la cabeza, son elementos de realeza, es decir, de gente distinguida dentro del estamento guerrero, porque el ciervo es el rey del bosque en el mundo celta.
En la misma muralla, en otro lugar, se encontraron dos enterramientos de niños, destacando uno de un niño de cuatro o cinco años que también tenía dientes de jabalí y cuernos de ciervo cerca. Esa muralla se convierte en un lugar donde se depositan restos de un príncipe, especialmente considerado, pero también de un niño que, evidentemente, también pertenecía a la familia dominante, porque también lleva los símbolos de guerrero y de principado. 



jueves, 23 de marzo de 2017

Ara romana del Barriu d'Abaju, Nuñomoral

Son ya tantas las entradas que hemos dedicado a evidencias o enclaves de Las Hurdes, que bien merecería un blog específico para este rincón ibérico; aunque será mejor dejar esa tarea a los grandes conocedores de esta comarca. Hoy queremos hacer mención de un ara romano hallado, hace años, en el conocido como Barrio de Abajo -Barriu d'Abaju en el dialecto asturleonés de la zona, hoy en día casi extinguido-, de la población de Nuñomoral, cabeza del concejo del mismo nombre y ribereño del río Hurdano. En este ara de pizarra, aparecido en la casa de un tal Alejo, existe una inscripción en alfabeto latino en la que se cita a la población vetona de Lancia Oppidana, de la cual no se conoce, a día de hoy, su ubicación, aunque se especula que pudo estar entre Sierra de Gata y el territorio portugués colindante con esta última comarca, vecina, a su vez, de la hurdana.

Foto: Hispania Epigraphica

Según le informó a Félix Barroso -el gran estudioso hurdano- Gregorio Martín Domínguez, antiguo sacristán de la iglesia parroquial de Nuñomoral, la primera iglesia de la población podría haber estado en el Barrio de Abajo, muy cerca, seguramente, de donde se halló la lápida o ara, con lo que se podría haber dado la circunstancia de que dicho templo cristiano, como ocurre en tantos casos, hubiera cristianizado, en su momento, un antiguo santuario pagano o precristiano; pero esto es ya meterse en cuestiones de difícil respuesta en este momento.


miércoles, 22 de marzo de 2017

El Ídolo de la Fertilidad, Almargen

En el municipio del Almargen, en la comarca malagueña del Guadalteba, se halló, hace décadas, un ídolo en mármol blanco que se ha venido a calificar como el Ídolo de la Fertilidad de Almargen, pues representa a un falo, con el glande en un extremo y en el otro lo que se ha interpretado como un rostro femenino, con un abultamiento en la parte central del ídolo que indicaría que ésta se encuentra embarazada. La pieza, de medio metro de longitud, está datada hace 5000 años, perteneciendo, por tanto, a la Edad del Bronce. Por su forma, como decimos, nos parece bastante acertado el calificativo que ha recibido, pues parece representar, efectivamente, la fertilidad. Una fertilidad o fecundidad que, seguramente, no sólo era empleada para promover, en su momento, o utilizar como objeto mágico buscando el embarazo de las mujeres o de los animales, sino, también, o sobre todo, la fertilidad de los campos. Así se intuye, por la forma en la que algunos de estos falos han sido hallados, que se hincaban en la tierra que se pretendía que fuera fértil o fecunda durante una cosecha determinada, hincando o deshincando el ídolo en distintas tierras y no quedando, por lo visto, de manera permanente en ninguna de ellas, hasta que, en algún momento, podrían haberse perdido o haber sido abandonados por distintos avatares de la Historia.

Foto: diariosur.es

Pero lo curioso de este objeto es que, tras milenios de olvido del mismo, al no conocerse su existencia, con su hallazgo, en el pasado siglo XX, ha recobrado la magia que se le pudo haber otorgado en su momento, y son miles las mujeres, de toda la región, de todo el país e incluso del extranjero que visitan el museo arqueológico de la localidad para tocar la pieza que, según la nueva tradición generada a partir de esta representación, da la fertilidad a las féminas que no son capaces, con anterioridad, de quedarse embarazadas. El museo de la localidad tiene otras atractivas piezas halladas en el municipio, muchas de ellas de época tartésica, pero son pocos los visitantes que se detienen en ellas, pues la mayoría, parejas que buscan tener descendencia, únicamente tienen como propósito tocar este ídolo que, según muchos, dicen producir el efecto deseado. Sea o no cierto, ¡que se lo pregunten al alcalde!, como se suele decir, pues, tras ser descubierta por un vecino de la localidad que la usó como tope para puertas de su vivienda, posteriormente se la entregó a un antiguo regidor, el cual la empleó de pisapapeles un tiempo, quedándose su mujer embarazada año tras año, según se cuenta, hecho que fue identificado con la permanencia del objeto en la casa, además de otros menesteres que también se darían, claro está. Posteriormente se puso en valor por un arqueólogo que la contempló y, a partir de ahí, pasó a formar parte del patrimonio del pueblo en el que se halló y en el que, como debe ser, permanece.
Para terminar, como curiosidad, y haciendo gala de la riqueza arqueológica del municipio, se puede observar, más abajo de estas líneas, que el escudo de la localidad representa, en su mitad derecha, una de las estelas funerarias conocidas como "de guerrero", que no es otra cosa que la representación de una de dicha tipología aparecida en Almargen.


lunes, 6 de marzo de 2017

Los Negritos de San Blas, Montehermoso

Gracias a Placentino, amigo del blog, a quien damos las gracias por toda la información que nos aporta, hemos conocido una interesante celebración invernal, como es la de Los Negritos de San Blas, ritual celebrado en honor a este santo que, junto a la Virgen de la Candelaria o a Santa Brígida, cristianiza los festejos de mitad de invierno o del antiguo Imbolc en el ámbito céltico, época, además, que dejamos atrás hace poco más de un mes. Nos encontramos, en concreto, en Montehermoso, una población de la comarca de Valle del Alagón en la que todos los 2 y 3 de febrero se celebra la fiesta de Los Negritos. Como ocurre con muchas de estas fiestas, se las suele buscar no muy lejanos orígenes a través de distintas leyendas que son las que se suelen encontrar circulando por la red en distintas informaciones, pero que, a nuestro modo de ver, están bastante lejos del que creemos es su verdadero génesis. Así podemos decir que encontramos similitudes entre este festejo y otros de este periodo estacional en el que aún nos encontramos, los cuales pasamos a relatar.

Los Negritos y el baile de las cintas (año 2008) - Foto: Wikipedia 

Como ocurre en la casi práctica totalidad de mascaradas invernales o, al menos, en un buen número de ellas, nos encontramos con personajes que representan a las tinieblas invernales o a la oscuridad que poco se va dejando atrás mientras los días siguen creciendo, que serían Los Negritos en el festejo que nos ocupa, y personajes con alegres colores que estarían representando el esplendor de la primavera que poco a poco se va acercando en esa cíclica y "eterna" lucha año tras año, que en este caso sería el personaje conocido como el Palotero. El rostro de este último, como el de Los Negritos, también se encuentra tiznado de corcho quemado, incluso los propios Negritos, entre su indumentaria, llevan pañuelos de colores, con lo que podríamos interpretar que se produce una simbiosis o reconciliación entre lo que representan unos y otro. La fiesta es mucho más rica en distintos matices -como las variadas danzas que se practican-, en los que no vamos a entrar en profundidad, pues, no es función de este blog hacer extensas fichas, y porque, además, lo que nos ha interesado mayormente ha sido identificar algunos de esos puntos comunes que pueden percibirse en estos festejos invernales.


 
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