viernes, 21 de julio de 2017

La Cueva de Gibraltar y ¿el templo de Hércules?, Gibraltar

Seguimos extrayendo notas de los libros que estamos leyendo. Continuando con la lectura de La Biblia en España, de George Borrow, en su parte final, cuando, antes de cruzar el Estrecho camino de Tánger pasa unos días en Gibraltar, nos habla de su visita a una cueva situada en el Peñón, la cual según su información toma el hombre de la propia "roca" y de la propia población, por lo que la nombra como Cueva de Gibraltar. En relación a la mención que hace de la misma como lugar en el que se dice hubo un templo dedicado a Hércules, opinión que él no comparte, nos ha venido el recuerdo de la conocida como Cueva Gorham, lugar que se dice fue habitado por los últimos neandertales, y que trajimos al blog hace ya unos años. En la Cueva Gorham, además, mucho más tarde, los fenicios tuvieron un templo, según pudimos averiguar en la realización de la ficha que le dedicamos. Suponemos que no puede estar hablando de la misma, pues Borrow la visitó en la década de los años treinta del siglo XIX, mientras que la Cueva Gorham fue descubierta, más tarde, por un capitán británico -A. Gorham-, de quien tomó su nombre, en 1907.
Hemos tratado de encontrar información sobre la Cueva a la que se refirió el autor George Borrow, pero nada hemos encontrado, con lo que pedimos -y agradecemos- la colaboración de cualquier persona que nos pudiera dar alguna información en los comentarios de esta ficha sobre la cueva a la que se hace mención en las siguientes líneas.

El Peñón de Gibraltar, con África al fondo - Foto: lonelyplanet.com

Fuente: La Biblia en España - George Borrow

Existen muchas cuevas naturales, tan viejas como la misma tierra donde habitamos, que sin embargo demuestran indicios de que el hombre las ha variado en parte y que más o menos han sido modificadas por su poder. No así la cueva de Gibraltar, porque, a juzgar por su apariencia, no existe el más ligero motivo para suponer que sirvió nunca para otra cosa que para guarida de aves nocturnas, reptiles y animales de presa. Algunos han asegurado que en tiempos paganos fue utilizada como templo del dios Hércules, quien según la antigua tradición levantó la extraña masa de rocas denominada Gibraltar y la montaña que hay enfrente, en las costas africanas, como columnas que anunciarían a todas las épocas futuras que él había estado allí y no había avanzado más. Baste con observar que en el interior de la cueva no existe nada que pudiera confirmar esta opinión, ni siquiera una plataforma donde hubiera estado un altar, sólo un angosto paso que conduce hasta la cumbre de la montaña.



miércoles, 19 de julio de 2017

Cerro de la Encantada, Granátula de Calatrava

Volvemos a Granátula de Calatrava, en la comarca manchega de Campo de Calatrava. La otra vez que hablamos de esta población en el blog fue allá por 2009, es decir, en los orígenes de Iberia Mágica, para traer la ermita-yacimiento arqueológico de Nuestra Señora de Oreto y Zuqueca; curioso nombre, que nos trae reminiscencias, en lo que a Oreto se refiere, de los antiguos oretanos.
Hoy nos acercamos para hablar de un lugar que ya de por sí, por su nombre, y como comprobamos en el blog muy a menudo, nos sugiere distintas posibilidades: o que pudiera esconder alguna leyenda/s; o que pudiera tener huellas de un pasado lejano, incluso cultual; o, por otra parte, ambas cosas a la vez, como ocurre en nuestro ejemplo de hoy. De este modo, hemos de decir que nos encontramos ante un importante yacimiento de la Edad del Bronce, con restos de enterramientos rituales, además de no ser sólo necrópolis, sino poblado fortificado y, como decimos, el topónimo nos pone sobre la pista de una nueva leyenda sobre una encantada, en la que confluyen elementos comunes a otras "encantadas", pero con alguna que otra particularidad. Así se dice que en este lugar habita una "bicha", que en la noche de San Juan (elemento recurrente) sale de su cueva y se transforma, según la ocasión, en una hermosa joven o en una anciana. La cueva que se señala como hábitat de esta "bicha" encantada es un antiguo aljibe que se encuentra en el propio Cerro de la Encantada.

Foto: ciudad-real.es

Fuente: turismocastillalamancha.es

La Motilla de La Encantada se encuentra en un cerro a casi 800 metros de altura, una posición estratégica sobre el valle del río Jabalón y los pasos naturales con la Sierra de Alcaraz y los que conducían a Sierra Morena, a través del Valle de Alcudia.
En él existe un templo de carácter funerario de la Edad del Bronce y fue hábitat, necrópolis y construccion defensiva, formada por una importante muralla con bastiones. Ofrece la particularidad, en relación con las demás motillas, de su situación topográfica y presentar enterramientos rituales y ajuares muy variados. Entre el abundante material arqueológico que ha aportado pueden citarse diversos recipientes cerámicos, hachas pulimentadas, brazaletes de arquero y colgantes, botones, puntas de flechas y puñales de bronce. A este poblado de altura se le ha relacionado con una economía de carácter ganadero y pastoril, también con vinculación a la minería y al comercio.




martes, 18 de julio de 2017

Una botarga desaparecida, Tortuero

En estos días, en los que el astro rey es bastante inclemente en algunos lugares del hemisferio norte, como en el que me encuentro, pudiera ser un ejercicio refrescante -aunque resultará complicado que haga de bálsamo- el acercarse a momentos del año en los que lo normal es que haga frío. De este modo, hoy, en plena canícula, queremos dejar constancia de un festejo invernal, de claro tinte ancestral, tristemente desaparecido hace años, pero que, como ha ocurrido con otros, un grupo de vecinos está tratando de recuperar. Hablo de La Botarga de Tortuero, población de la comarca de Sierra Norte de Guadalajara, un territorio, muy rico en tradiciones y paisajes, al que nos hemos acercado en más de una ocasión en el blog. Hemos sabido de esta botarga, gracias a uno de los artículos de la última publicación de la famosa Revista de Folklore -la nº 424-, del cual el blog Libros de Guadalajara hace una buena síntesis que os facilitamos a continuación. Decir, que tristemente, no existe material gráfico sobre este personaje invernal, con lo que ilustramos la ficha con una foto que hicimos a Tortuero hace ya casi una década, día en el que recuerdo mantuvimos una muy agradable conversación con un señor, ya jubilado, que nos dijo que fue cartero del pueblo durante muchos años. Desde aquí le mandamos un saludo, si es que se encuentra todavía en el mundo de los vivos y le llega esto a sus oídos, lo cual nos agradaría.

Foto: noviembre 2007

Fuente: librosdeguadalajara.blogspot.com

En esta ocasión, López de los Mozos aporta unas noticias que merecen ser recogidas en publicación escrita, acerca de la existencia de una fiesta de botargas en el pueblo de Tortuero, de nuestra provincia. Trabaja con notas propias, proporcionadas por una informante (Guillerma Moreno) del pueblo, y con los datos que dejó en sus archivos anotados Sinforiano García Sanz. Suma ambas informaciones y las compara. De ellas resulta la noticia de la existencia de la costumbre del “botarga” en Tortuero. que salía bien en la Fiesta de Reyes (6 de enero), bien en San Blas (3 de febrero), bien en San Antón. En esos casos, un hombre, siempre el mismo, del pueblo, se revestía con un traje multicolor, hecho con retazos de una colcha, y sin máscara ni pinturas, pero con un gorro coloreado y cónico sobre la cabeza, andaba por las calles del pueblo enseñando una reliquia y recogiendo regalos (comidas varias) para luego con ello comprar cera para el monumento al Santísimo en la Semana Santa.
Lástima que no existan fotografías del personaje, aunque con las descripciones de García Sanz, y el análisis final y prolijo de López de los Mozos se puede reconstruir, mentalmente, esta figura, ancestral y vibrante, del folclore serrano.


martes, 11 de julio de 2017

La Atlántida, Tartessós y Adolf Schulten

Oyendo un interesante audio en un podcast de ivoox.com sobre el tema de la Atlántida, comentaban una hipótesis que identifica la ubicación de aquella mítica -real para muchos- antigua civilización que se remontaría unos 9000. u 8000 años a. C. y que según comentan los atlantólogos, desaparecería por el deshielo producido al finalizar la última glaciación, lo que provocaría el "diluvio universal" al que hacen referencia tantas y tan, a priori, distintas culturas.
Pues bien, esa ubicación no es otra que la del marco geográfico al que nos dedicamos en este blog, es decir, la Península Ibérica. De ese modo, yendo de información en información hemos encontrado esta curiosa identificación que el famoso Adolf Schulten hizo entre la mítica Atlántida y la antigua Tartessos. Él creía que Platón lo que hizo fue crear una ficción sobre un lejano origen de Tartessos, pues halló muchas similitudes entre las descripciones que las fuentes clásicas dieron sobre Tartessos y las que Platón relató sobre la Atlántida.
Evidentemente hay muchos milenios entre una civilización, que está contrastada, como sería la tartésica y otra que se conoce a través de Platón, que está por descubrir cualquier indicio físico de la misma, que sería la Atlántida, con lo que no parece muy probable dicha conexión, al menos de forma directa, lo cual no ha evitado que nos hayan resultado de gran interés las similitudes descritas por Adolf Schulten y que hemos extraído de la web del historiador Xavier Bartlett Carceller.  

Ilustración que recrea la capital de la Atlántida, según la descripción de Platón - Foto: licenciahistorica.blogspot.com


Fuente: Xavier Bartlett Carceller, laotracaradelpasado.blogspot.com


  • La Atlántida se situaría más allá de las columnas de Hércules (Gibraltar) y se extendería por lo menos hasta Gades, coincidiendo con la ubicación aproximada de Tartessos.
  • La capital de la Atlántida se situaba en una isla formada por un triple anillo de agua; esto es, no estaba directamente en la costa. A su vez, Tartessos estaría en una isla situada en la desembocadura del río Betis (Guadalquivir). En otras palabras, ambas ciudades se situarían en un canal o estuario que las comunicaría con el mar abierto. Las naves más grandes arribarían a la ciudad navegando por dicho estuario, del mismo modo que los barcos actuales remontan el Guadalquivir. Además, la distancia dada desde el principio del estuario hasta la ciudad, unos 50 estadios (poco más de 9 kilómetros) sería sorprendentemente coincidente en ambos casos.
  • El foso alrededor de la capital atlante descrito por Platón sería en realidad un río, con su típica desembocadura fluvial, lo que se relaciona con la desembocadura del Guadalquivir. Schulten aporta nuevamente la semejanza de las medidas: el ancho del foso era de un estadio (185 metros) mientras que el ancho medio del río andaluz se calcula en unos 200 metros.
  • La descripción de la llanura atlante se parece mucho al territorio atribuido a Tartessos. Schulten recurre aquí a las dimensiones aportadas por Platón y a la descripción de que la llanura “estaba totalmente rodeada de montañas”.  Para el arqueólogo alemán, estaba claro que se estaba hablando de una buena parte de la Andalucía occidental, si bien aquí estaba especulando con el espacio ocupado realmente por el imperio tartessio. En su visión, todo cuadraba: “Los 3.000 estadios de la longitud del terreno coinciden respecto a la longitud (Este-Oeste) del imperio tartessio que se extendía desde el Guadiana hasta el Cabo Palos (costa oriental) [...] Los 2.000 estadios de anchura (Norte-Sur) medidos en el centro contando desde el mar, es decir, hacia el interior, coinciden para la latitud del imperio tartesio, midiendo desde el estrecho hacia el norte hasta el Guadiana.” Además, la llanura atlante estaría cruzada por multitud de canales, a la vez conectados por otros canales transversales, lo cual él relaciona con lo que el autor clásico Estrabón dijo acerca del valle del Betis, surcado por una red de canales, que deberían estar ya presentes en los tiempos de Tartessos.
  • La gran riqueza de la Atlántida también está reflejada en la riqueza y prosperidad de Tartessos. Según los antiguos relatos, Tartessos era sin duda la ciudad más rica de Occidente, en gran medida gracias a la extracción y comercialización de metales. Así, las fuentes nos hablan de abundancia de plata, oro, hierro, cobre... Todo ello vendría a coincidir con lo que Platón dijo sobre la Atlántida, cuyos mayores recursos serían precisamente los metales. En este sentido, Schulten cree que el metal llamado oricalco, considerado en la Atlántida tan valioso como el oro, sería en realidad el bronce, aleación muy usada en Tartessos. Por otro lado, la Atlántida también tendría otros recursos naturales, como frutos de la tierra, árboles (bosques) y animales. A este respecto, Schulten considera que esto es equiparable con el paisaje y la riqueza natural del valle del Betis, tomando como fuente a Estrabón. En particular, cita los toros sagrados de Poseidón y los compara con los toros del rey tartesio Geronte; todo ello tendría su explicación en el contexto mediterráneo, pues el culto taurino procedería de Creta y se habría extendido a Occidente. 
  • Como secuela de lo anterior, Schulten aprecia que la cultura atlante tiene marcadas influencias del mediterráneo oriental (costumbres, monumentos, arte, objetos, etc.), en particular de Creta, y estas mismas influencias se pueden observar en la cultura tartessia.
  • Para Schulten, no hay duda de que el imperio de la Atlántida, de carácter marítimo, se corresponde con el imperio de Tartessos, cuya influencia llegó hasta Asia e incluso hasta Gran Bretaña. Así, Platón decía que la Atlántida traficaba “con otras islas del Océano y desde éstas con el continente de enfrente”. El arqueólogo alemán interpreta que tales islas debían ser las Casitérides, islas estanníferas próximas a Gran Bretaña.
  • Según Platón, los atlantes tenían una gran columna de oricalco en la que habían grabado sus antiguas leyes, dictadas por Poseidón. Schulten retoma de nuevo a Estrabón y saca a relucir que los tartessios también tenían antiguas leyes escritas en forma métrica con una antigüedad de 6.000 años.
  • La Atlántida estaba regida por reyes, y siempre por el hijo mayor, exactamente igual que en el caso de Tartessos.
  • La Atlántida tenía una fortaleza o castillo real, lo que coincidiría con un cierto Arx Gerontis de los tartessios. Se trataría de una fortaleza situada en la desembocadura del Betis, según Avieno.
  • La Atlántida se hundió de forma repentina tras un terremoto. Schulten ve aquí el fin fulminante de Tartessos, destruida tras la invasión cartaginesa.


domingo, 9 de julio de 2017

El Monte Javalón y su fama brujeril, Jabaloyas

En la comarca aragonesa de Sierra de Albarracín, tierras serranas de la antigua Celtiberia, en concreto en el municipio de Jabaloyas, encontramos un ejemplo de antigua montaña sagrada o sacralizada. La tradición contemporánea, que seguramente hunda sus raíces unos cuantos siglos atrás, quizás algo más reciente al periodo medieval, que siempre, en muchos casos, sin fundamento, se suele demonizar por la visión imperante en la actualidad, muy alejada del verdadero entendimiento de la cosmovisión de las gentes de la ruralidad de aquellos tiempos, identifica al Monte Javalón, nuestro protagonista de hoy, con las brujas o el culto brujeril. Según se dice nos encontraríamos ante una montaña hueca llena de brujas y seres mágicos.

Monte Javalón visto desde Jabaloyas - Foto: mapio.net

A nosotros un indicio de ese tipo, automáticamente -luego hay que investigar y descartar si es preciso-, nos genera la sospecha de pensar que podríamos encontrarnos ante un antiguo lugar de culto o sagrado. Una vez supimos de la naturaleza otorgada a este monte por la leyenda, descubrimos, además, que existe una ermita consagrada a San Cristóbal sobre su cima, lo cual hace sumar un indicio más al punto de partida inicial, pues es bien sabido que muchos antiguos lugares de culto fueron posteriormente cristianizados con templos u oratorios pertenecientes a la nueva religión, como sería el caso de esta montaña. Parece extraño que sobre un monte, en cierto modo maldito, pues los lugares considerados "de brujas" solían ser anatemizados, exista una ermita o templo cristiano; se me dirá que sería una manera de ocultar aquellos cultos considerados demoníacos, pero hemos de decir que lo normal no es eso, sino que, si se construye un templo cristiano, suele ser para ocultar cualquier sospecha de culto anterior y no para, evidentemente, demonizar el lugar, pues sobre este paraje hay, muy posiblemente, un continuismo cultual, a través de otra religión, con lo que no sería lo más indicado demonizarlo.
Sobre huellas arqueológicas en este monte, nada hemos averiguado, pero sí hemos tirado un poco de hagiografía para descubrir qué se esconde detrás de la figura de un santo como San Cristóbal, a quien está consagrada la ermita, y hemos visto que, en cierto modo, algunas de sus representaciones le asemejan a algunas divinidades anteriores al cristianismo. Así la Iglesia ortodoxa representa a San Cristóbal con cabeza de perro, lo que puede asemejarle a divinidades como Anubis, de la mitología egipcia, el cual se representa con cabeza de perro salvaje, según algunos, o como chacal, según otros, pudiendo extrapolarse dicha representación cinocéfala, en el lugar que nos ocupa, quién sabe si por sustitución, a antiguas divinidades relacionadas con el lobo, como pariente que es del perro; pero quizás sea esto mucho aventurar. Lo que sí es cierto es que el lobo fue un animal totémico, junto a otros, para muchas antiguas culturas, incluida la celtíbera, moradora hace más de dos milenios de estos pagos.

A la izquierda, sobre el Monte Javalón, el muro de la Ermita de San Cristóbal. Abajo, a los pies del monte, el pueblo de Jabaloyas - Foto: nogueradealbarracin.wordpress.com

sábado, 8 de julio de 2017

La capilla de Santa Eulalia ("Hornito") y el Templo de Marte, Mérida

Volvemos a Mérida después unos años sin dedicar ninguna ficha a esta antigua ciudad de origen prerromano, como demostró la historiadora Alicia M. Canto, a pesar de que la postura más mayoritaria, dentro de la historiografía, la describa como una fundación ex novo romana. Hoy nos acercamos a la Basílica de Santa Eulalia, la mártir cristiana patrona de Mérida, pues esconde un curioso detalle en su famosa capilla u oratorio conocido como el "Hornito", que no es otra cosa que la reutilización de elementos arquitectónicos de un antiguo templo dedicado al dios Marte. Desconocemos si la ubicación originaria del templo romano se encontraba en dicho lugar, pero entendemos que así pudiera ser, por lo que, de ser cierta dicha conjetura, estaríamos ante un ejemplo más de sobreposición de cultos.

"El Hornito" - Foto: Wikipedia

Fuente: Wikipedia

En el atrio de la Basílica se conserva el famoso “Hornito”, el hito popular más destacado de la ciudad por su relación con el culto a la Mártir Eulalia. Según la tradición se levanta sobre el lugar en el que sufriera martirio la joven emeritense. En realidad, se trata de una capilla votiva erigida para que los peregrinos pudieran orar ante la santa a cualquier hora del día sin necesidad de acceder al interior del recinto basilical. Se destacan los restos reutilizados de un templo romano dedicado al dios Marte donde puede apreciarse la inscripción: MARTI SACRVM VETTILIA PACVLI (consagrado a Marte por Vettilia, esposa de Páculo).


viernes, 7 de julio de 2017

Barranc de L'Encantà, Planes

Seguimos tras las huellas de la mitología ibérica. En este caso nos acercamos al Barranc de L´Encantà, en Planes, población de la comarca de Condado de Cocentaina, un lugar que hemos conocido, a la distancia, como otros muchos, gracias a Miguel E. Lozano. Este paraje se incluye en una popular ruta local de senderismo, pues los paisajes de esta población serrana, al igual que los del resto de la comarca, son muy atractivos. Planes de la Baronía, que es como también se le conoce, se asienta junto a un cerro de forma cónica, perteneciente a la Sierra del Cantalar, formando una espectacular simbiosis, pero es la belleza del propio Barranco de La Encantada lo que, presumiblemente, más sobrecoge en este municipio, siendo un lugar propio de una fabula de ensueño, con lo que no es de extrañar que reúna, a su alrededor, distintas leyendas con tesoros y doncellas moras en su haber, que ya se sabe que son muy recurrentes en este tipo de historias.

Barranc de L'Encantà - Foto: porahinoes.es

Nos encontramos en un lugar con mucha agua, donde abundan los cerezos, que son los que hacen de antesala, justo antes de llegar al Barranc de L'Encantà, un lugar con una bella cascada conocida como Gorg del Salt, que, como es lógico, incitó la imaginación de todas las gentes que durante siglos se maravillaron ante su contemplación. La leyenda nos habla de una dama que los moros, antes de ser expulsados, secuestraron y sometieron a encantamiento para que fuera quien custodiara un tesoro que escondieron en una cueva del barranco.
Evidentemente esto, como en muchos otros ejemplos que hemos ido trayendo al blog, conecta con leyendas que retrotraen, únicamente, a la Edad Media, pero que nosotros creemos que lleva -hay ejemplos, además, para así creerlo- a tiempos más lejanos. Es bien conocido que ha existido, en muchos lugares ibéricos, la costumbre de calificar parajes o enclaves en los que se intuye o se aprecian las huellas de antiguos moradores o de antiguos cultos, como "de tiempo de moros", a pesar de que pudieran ser más lejanos en el tiempo, ya fueran de época romana, prerromana e, incluso, prehistórica. Evidentemente abrimos, igualmente, la puerta a la especulación con este lugar, pues por "encantada", en multitud de ocasiones, ya sabemos que se está haciendo referencia a antiguas divinidades y cultos. En este caso nada se dice sobre su aparición en la noche de San Juan o en el Solsticio estival, como suele ser común, sino que se aparecerá sólo una noche cada cien años (no sabemos cuál), para volver a ocultarse hasta que pasen otros cien años, en un eterno encantamiento.



jueves, 6 de julio de 2017

Finisterre: el fin de la tierra, el fin del camino - Finisterre

Volvemos a Fisterra, aunque sea a través de una breve cita, pues siempre es una buena excusa regresar a uno de los enclaves más sagrados de esta nuestra Península Ibérica. Continuando con la lectura de La Biblia en España, obra a la que no hace mucho hicimos referencia por la descripción que recoge del Sistema Central, me han llamado la atención las palabras que recojo, abajo de esta ficha, de George Borrow. En ellas, el autor inglés, sintetiza, quizás sin pretenderlo -al menos en su verdadera visión ancestral, debido a su papel como difusor de biblias protestantes, motivo que le trajo a la Península, y su pertenencia a la Sociedad Bíblica-, el verdadero significado del Camino de Santiago, que, como ya sabemos, no finaliza verdaderamente, en su origen, en la ciudad de Santiago de Compostela, sino en el Cabo de Finisterre, lugar al que se llegaba para regresar, tras la muerte metafórica, como una nueva persona.
Por tanto, nos queda la incógnita por resolver en cuanto a la certeza de saber si George Borrow conocía, ciertamente, el verdadero significado de llegar a un lugar como aquél o fue pura intuición. Evidentemente esta última opción le otorgaría mayor misterio y, a la vez, esencia al asunto, pues sería como si los propios lugares nos comunicaran, sin previa información, ni prejuicios de ningún tipo, su verdadera dimensión como enclaves de un especial significado.
Lo que sí se sabe -al menos por lo relatado en su famosa obra- es que el motivo de su visita a Finisterre, desviándose del camino que tenía previsto en un inicio, fue rendir honores, dejando una biblia en la población de Fisterra, al lugar en el que años antes estuvo a punto de hacerle naufragar a él y al resto de personas que viajan en un barco de pasaje procedente de Inglaterra, no ocurriendo, finalmente, tan trágico suceso.

Finisterre - Foto: Iberia Mágica, 05/08/2015

Fuente: La Biblia en España - George Borrow

Por mi parte, cuando avisté el ancho océano y su salvaje costa, exclamé: 
-Tal es el foso de nuestra sepultura; estos páramos y tierras desoladas sobre las que hemos pasado son el terrible y penoso camino de la vida. Alentados por la esperanza luchamos contra los obstáculos del páramo, el pantano y el monte, para llegar...¿a qué?; a la sepultura pavorosa.


viernes, 30 de junio de 2017

El Eguzkilore o Flor del Sol, Euskadi

Hoy traemos un bonito amuleto que se coloca en las puertas de muchos caseríos norteños del País Vasco y de Navarra (suponemos también que en la parte vasca del Estado francés). Allí, en su lengua vernácula, este amuleto es conocido como eguzkilore, que es la bella flor del cardo llamado Carlina acaulis. La traducción es Flor del Sol, pues a él se asemeja y con él lo identifican. Su función, como la de la mayoría de los amuletos, es ahuyentar a los malos espíritus y demás males que puedan venir para los moradores de la vivienda en cuestión. Cumpla o no su función, lo que es evidente es que consitutye un bonito adorno natural, que se suma a otros amuletos colocados en las puertas de las casas, como las herraduras o, por ejemplo, más fruto de época contemporánea, los indalos del sureste ibérico.

Foto: floresyplantas.net

Fuente: floresyplantas.net

Se trata en sí del símbolo que representa la flor seca del cardo silvestre Carlina acaulis. Símbolo tradicional que se coloca en la puerta de entrada de algunos caseríos y casas como una representación del astro diurno y que desempeña las mismas funciones místicas atribuidas al sol. Este ahuyenta a los malos espíritus, impide la entrada a las brujas, a los genios de las enfermedades, de la tempestad, del rayo, etc. Eguzkilore es la imagen de la paz y del desarrollo. 
Cuenta la leyenda que hace miles y miles de años… cuando los hombres comenzaron a poblar la tierra, se encontraban inmersos en la gran oscuridad. Asustados por los numerosos genios que salían de las entrañas de la tierra en forma de toros de fuego, caballos voladores, enormes dragones… los hombres en su desesperación, decidieron pedir ayuda a la Tierra de forma constante. Ante esta insistencia, la Tierra les dijo: “Hijos míos, me pedís que os ayude y eso voy a hacer. Crearé un ser luminoso al que llamaréis Luna”. 
Al comienzo, los hombres se asustaron mucho y permanecieron en sus cuevas sin atreverse a salir, pero, poco a poco, fueron acostumbrándose. Al igual que los genios y las brujas que también se acostumbraron y no tardaron en salir de sus simas y acosar de nuevo a los humanos. Así que los hombres, acudieron otra vez a la Tierra, pero esta vez para pedirle algo más poderoso. Esta, les respondió creando un ser todavía más luminoso al que le llamarían Sol. De esta forma, el Sol sería el día y la Luna la noche.

Era tan grande, luminoso y caliente que los hombres tuvieron que ir acostumbrándose poco a poco. Gracias a su calor y luz, crecieron las plantas… y aún más importante, los genios y las brujas no pudieron acostumbrarse a la gran claridad del día y desde entonces sólo pudieron salir de noche.

Los hombres, acudieron una vez más a la Tierra para pedirle protección durante la noche ya que los genios salían de sus simas y los acosaban. Y fue entonces cuando la Tierra les creó una flor tan hermosa que, al verla, los seres de la noche creerían que era el propio Sol. Esta es ‘Eguzkilore’ o Flor del sol. Y hasta hoy, defiende los hogares de los malos espíritus, los brujos, los genios de la enfermedad, las tempestades, rayos y demás enemigos del hombre.

Foto: floresyplantas.net

jueves, 29 de junio de 2017

La encina de Sotoscueva, Merindad de Sotoscueva

Hoy venimos a hablar de nuevo de un árbol totémico o emblemático, un árbol de concejo en este caso, desaparecido en el siglo XVIII, según se cuenta, por el absurdo capricho de un déspota. En su lugar, se comenzó a dar culto a un nuevo árbol, que sustituye el recuerdo del anterior. Jaime L. Valdivielso Arce nos dice que la gran particularidad de la encina centenaria, incluso, milenaria, en palabras de otros autores, como Cesar Javier Palacios, de Sotoscueva, lugar en el que se encuentra, era la de ocupar el centro geográfico de la Merindad. Quizás por eso era el lugar idóneo de reunión, costumbre que seguramente podía venir de anteriores ejemplares que ocuparan el mismo lugar. Aunque esa forma de autogobierno y esa veneración alrededor de un juez que nunca prevaricaba, ni aplica injustas leyes, como es el árbol singular, se haya perdido en la actualidad -ojalá no para siempre- , al menos nos queda la memoria de su existencia y, como tal, resulta una cuestión de principal interés el divulgar su recuerdo y el ejemplo de veneración que nuestros antepasados les profesaron.
Fuera del asunto tratado hoy, diremos que nos ha hecho ilusión volver a traer al blog la Merindad de Sotoscueva, pues no volvíamos desde los inicios de este blog, allá por el 2009, cuando hablamos de la ermita rupestre de San Bernabé y San Tirso y de 'Ojo de Puente' de Puentedey.

Foto: tierrasdeburgos.blogspot.com

Fuente: tierrasdeburgos.blogspot.com (utilizando, a su vez, como fuente la obra "Árboles singulares de la provincia de Burgos" Cesar Javier Palacios)

Cuentan que desde tiempo inmemorial existió en este alto que se eleva sobre el mágico lugar de Ojo Guareña una centenaria encina bajo la cual se reunían los representantes de la merindad de Sotoscueva.
Durante muchos siglos y al menos hasta el siglo XVII, esta gigantesca encina milenaria fue testigo de los acuerdos tomados por los vecinos más notables para el mejor gobierno del valle. En 1616 fue creado el archivo de la Merindad, donde se empezó a levantar acta de todas aquellas reuniones y a registrarse los diferentes acuerdos, ya que hasta entonces nada quedaba escrito, al tenerse como suficiente testigo al gran árbol. Todo lo acordado bajo el gran arbol era respetado escrupulosamente, fieles todos a las costumbres ancestrales de origen pagano.
Hacia 1650 se trasladaron los plenos a las inmediaciones de la ermita, en una gran sala rupestre habilitada a tal efecto, y conocida todavía como sala del concejo (aún se utiliza en eventos singulares y se visita en la pequeña ruta guiada por las cuevas). Desde 1924 los plenos se desarrollan en la capital de la merindad, Cornejo.
Una leyenda afirma que aún en el siglo XVIII los habitantes de la zona sentían una gran veneración por la encina. Enterado el arzobispo de Burgos, consideró tal culto como un resto de paganismo demoníaco; y ordenó que fuese cortada, quemada por completo y dispersadas sus cenizas por el campo.
Pero el recuerdo pervivió en las gentes. Tanto que, ya en los años 70 Pedro Macho, que durante bastante tiempo fué el guia y encargado de las cuevas decidió individualizar una de las mediadas encinas del monte rodeándola con 16 pequeños monolitos rectangulares a modo de asientos. Así, pues este árbol singular en el que muchos se fijan es a su vez una creación singular de una persona. El ejemplar tiene un perímero de 1,20 metros y apenas unos 60 años.


miércoles, 28 de junio de 2017

Solsticio o Noche de San Juan en la Plaza del Diamantista, Toledo

Un año más nos acercamos a Toledo para celebrar la hoguera de San Juan y la llegada del verano, aunque hacía tres años que no acudíamos este día, en concreto, a la antigua capital carpetana, así que ya teníamos ganas de volver por estas fechas. Y teníamos ganas, porque la Plaza del Diamantista, junto al margen derecho del río Tajo, es uno de los lugares más especiales que he conocido para vivir una noche como ésta. Se encuentra en el único barrio toledano que toca la orilla del mítico río ibérico de más largo recorrido, el conocido como Barrio de la Cornisa; un barrio, que más que perteneciente a una ciudad, aunque sea pequeña, para lo que se considera grande o pequeño en los tiempos actuales, que no en siglos pasados, parece un pueblo en sí mismo, un pueblo ribereño, que se mira en las aguas del río de las auríferas arenas, como lo calificaba Estrabón, lo que le otorga un especial encanto.
Una vez más fue el grupo de teatro El Bolo Feroz quien se encargó de ritualizar el fuego, los saltos y las danzas que sobre él y alrededor de él se realizaron. Según se cuenta, la tradición que ha vuelto a resurgir en la ciudad de Toledo de hacer una hoguera en esta plaza, algo que se viene haciendo de manera muy reciente, tanto es así que no va más allá de unos cuantos años, ha recuperado el antiguo lugar en el que se dice ya se celebraba en siglos pasados esta celebración alrededor del Solsticio y la llegada del verano, festejo cristianizado o santificado en torno a la figura de San Juan el Bautista.
No es para menos, pues el lugar, encajonado entre los acantilados del famoso meandro del río que abraza a Toledo y con el Cerro del Bu, la Peña del Rey Moro y la Ermita de la Virgen del Valle como testigos, muestra una mística acústica, tal y como si de un templo natural se tratara, cuando el "chamán" o el "druida" del ritual realiza el famoso conjuro de la queimada y su voz retumba por los peñascos.
Si en próximos solsticios estivales, andáis cerca de esta bella y mágica ciudad castellana, no dudéis en dejar todo lo malo atrás, saltando sobre su hoguera.

Alrededor de la hoguera de San Juan - Foto: Iberia Mágica, 23/06/2017





martes, 27 de junio de 2017

El Cerro de La Encantada, Santa Cruz de la Zarza

Volvemos a un pueblo, de la comarca de Mesa de Ocaña, que visitamos en dos ocasiones anteriores en este blog, por sendos enclaves dignos de atención. Hoy lo hacemos para reseñar un tercer lugar del municipio de Santa Cruz de la Zarza, como es el Cerro de La Encantada. El topónimo que da nombre a este alto nos pone sobre la pista de la famosa Leyenda de La Encantada, la cual se repite, como ya sabemos, en muchos otros lugares. Casi siempre se la relaciona con la aparición de una princesa mora -en este caso cristiana-, que recibe una maldición, unida a la desgracia de enterarse de la pérdida de su amado, con lo que, como castigo provocado por dicha maldición, su alma queda vagando en un lugar en concreto, que en nuestro presente ejemplo es el Cerro de La Encantada, de Santa Cruz de la Zarza, y únicamente hace acto de aparición en la madrugada de San Juan, tratando de que alguien le ayude a poner fin a su maleficio, algo que muy pocos osados consiguen, en la mayoría de los casos con trágicos finales, por lo que la dama sigue encantada y atrapada a lo largo de los siglos a ese lugar, no encontrando su alma descanso.
 La tradición oral y, sobre todo, la recreación romántica tan típica del siglo XIX, han deformado o transformado estas leyendas, situándolas, en la mayoría de los casos, en tiempo de moros y cristianos, es decir, trasladándolas al Medioevo. Pero, como ya hemos comentado, reúnen elementos que nos remontan mucho más atrás en el tiempo; concretamente a tiempos de cultos paganos.

Foto aérea del Cerro de La Encantada, junto a los caminos de Cañada Blanca y Tarancón. Entre una vegetación de matorral bajo y coscoja se aprecian algunas zonas sin vegetación que parecen albergar, quizás, restos bajo su superficie.

Como primer elemento, hemos de decir que suponen una continuación a los encantos o hechizos tan propios de las celebraciones ancestrales del Solsticio de Verano, festejo que hemos pasado hace escasas fechas; en segundo lugar, se encuentran en estas encantadas, como han acreditado muchos mitólogos, antropólogos y estudiosos en general de este acervo cultural, bastantes paralelismos con divinidades paganas o precristianas, como, por ejemplo, las mouras gallegas o portuguesas, las anjanas cántabras, las xanas asturianas o la diosa Mari vasca; y en tercer lugar, en muchas ocasiones, los topónimos o microtopónimos aparecen en lugares con restos arqueológicos de la Edad Antigua, incluso prehistórica, supuesto que no sabemos si concurre en nuestro ejemplo de hoy, pero observando la foto aérea del cerro, hemos de decir que parece que contuviera restos por excavar, aunque evidentemente esto supone, a la distancia, una afirmación muy arriesgada. En este sentido, hemos decir que la maldición de esta leyenda consistía en la destrucción de un castillo existente en el cerro, donde moraba la encantada, quedando atrapada, además, tras su destrucción a este lugar. Esto, de por sí, no significa nada, pues no hay prueba de restos de un castillo en este cerro, pero ya sabemos que a otros muchos lugares se les han otorgado nombres como castilviejo, cerro del castillo, etc, siendo enclaves en los que nunca hubo un castillo, sino restos de castros o poblamientos antiguos que las gentes, desde la Edad Media hasta el pasado siglo, consideraron como restos de algún castillo.
Eso sí, debemos de decir que, algo retirado del pueblo, en la línea de los términos municipales de Santa Cruz de la Zarza y Villamanrique de Tajo -en la orilla izquierda del valle del Tajo- existen los restos de una construcción que, según algunos autores, podría haber sido el conocido como Castillo de Alboer. A sus pies, existe una cueva conocida -¡no podía ser de otra manera!- como la Cueva de la Encantada, por lo que algunos estudiosos sitúan en este lugar la leyenda y no en el cerro que nosotros traemos, conocido como Cerro de La Encantada.


Montserrat y la diosa Venus

Casualidades de la vida, desde hacía varios días tenía intención de recoger unas líneas de la obra Gargoris y Habidis en las que se habla de la vinculación de Montserrat, la montaña sagrada por excelencia de Cataluña, con la diosa Venus, relación a la que ya hicimos referencia hace unos años, cuando comentamos la vinculación de la Capilla de Sant Miquel con Venus Pirene, según un autor llamado Octavi Piulats. Pues bien, mirando en el histórico del blog, acabo de comprobar que justo hace dos días se cumplió el lustro de aquella publicación, la única dedicada en Iberia Mágica, hasta el día de hoy, que será la segunda, a esta montaña.
El autor, en el capítulo titulado "La oscura gente", habla de "una ermita consagrada a la diosa de las brujas", en la que se está refiriendo, evidentemente, al templo consagrado a Venus, antecesor de la mencionada Capilla de Sant Miquel. También cita unas palabras del enigmático autor Juan Eduardo Cirlot sobre las pinturas rupestres existentes en la zona, que son una muestra, además, como ya dijimos, de la antigua sacralidad de esta montaña.

Amanecer en la montaña de Montserrat - Foto: David Balcells Badia


Fuente: Gargoris y Habidis. Fernando Sánchez Dragó.

¿Y Montserrat?. Allí se fabricó en el 197 una ermita consagrada a la diosa de las brujas. Allí subsiste un culto primevo y genesíaco cuyas entretelas nadie atina a destripar. Allí pueden verse dibujos prehistóricos que muestran al hombre agachado y en cuclillas, "como un ser marginal, punto de intersección del cielo y de la tierra por medio del sacrificio". Tal es para Ciriot el recóndito significado del enclave y también la etimología del topónimo que lo bautiza, pues el perfil y disposición de los homúnculos reproduce la dentadura de una sierra.

martes, 20 de junio de 2017

Posible roca ritual en Peña Mortero, Alija del Infantado

Hoy traemos una roca con una cavidad circular en su interior y un forma exterior trabajada, también circular, que según Juan Carlos Campos, el conocido investigador de cazoletas y petroglifos de la comarca de La Maragatería, podría ser una roca en la que se pudieron haber celebrado rituales o cultos, al modo de un pequeño altar. Siempre se pensó que esta piedra se utilizó como pila de moler bellotas, cereales, etc, de ahí que se le llamara Peña Mortero, nombre que se hizo extensivo, finalmente, al cerro que corona, pero, como decimos, Juan Carlos Campos abre una nueva e interesante hipótesis.
No hemos dicho que Peña Mortero se encuentra en el término municipal de Alija del Infantado, población de la comarca leonesa de Tierra de La Bañeza.

Peña Mortero - Foto: tierradeamacos.blogspot.com

Fuente: Juan Carlos Campos - tierradeamacos.blogspot.com

La zona interior es una cavidad circular de la que sale un canal hacia la parte exterior. El fondo es plano, impropio de de un mortero al uso. Creo que si esta cavidad hubiera sido utilizada para machacar algo (bellotas, cereales etc) el fondo hubiera adquirido una forma más cóncava. Además, el exterior ha sido trabajado para conseguir una forma circular, y se han eliminado las aristas de manera que el aspecto además de circular es esférico. Demasiado trabajo para un simple mortero.
A su lado aparece una roca de parecido tamaño, sin trabajar a excepción de un par de surcos que la atraviesan longitudinalmente.
El entorno no parece propio de un poblado prehistórico, en lo alto del cerro y alejado del agua. Tampoco encaja un asentamiento posterior de la Edad del Hierro, ya que si bien los pueblos prerromanos construían sus castros y fortalezas en este tipo de entornos, no se observan por ningún lado los restos típicos (fosos , murallas, cerámica, toponimia etc.). Los únicos vestigios producidos por la mano del hombre son algunas obras de cantería, la instalación del vértice geodésico cercano y la plantación del propio pinar.
Así pues, si descartamos por el momento un uso doméstico asociado a un asentamiento, cobra importancia la opción de un espacio ritual prehistórico. Un pequeño altar donde depositar ofrendas, situado en lo alto del cerro, discreto y alejado de la zona de poblamiento cercana al río.


lunes, 19 de junio de 2017

Leyendas, mitos y sacralidad de la montaña: Sistema Central

Leyendo el magnífico libro de viaje La Biblia en España, del inglés George Borrow, ejemplar de los varios clásicos de autores anglosajones que, en el periodo romántico decimonónico, describieron distintos aspectos de España y de la Península Ibérica en general, hemos encontrado una magnífica descripción que hizo un barbero-sangrador que se encontró George Borrow cuando iba camino de Madrid, antes de llegar a Talavera, sobre las montañas y sierras que Borrow iba viendo a su izquierda, y que llamaron ya su atención tras cruzar el Puerto de Miravete, las cuales integran el conocido por la ciencia como Sistema Central. Y digo conocido por la ciencia, pues las gentes llamaban a esas montañas por el nombre de la sierra a la que pertenecieran y nunca pensando en ellas como un todo, aunque, a pesar de ello, hemos de decir que todas juntas forman un espectacular sistema montañoso de unos 600 kilómetros que van desde la Sierra de Lousã y Sierra de la Estrella por el oeste, hasta las sierras del Alto Rey y de Pela, por el este. 
Me ha parecido interesante traer la descripción en cuestión, pues se deja constancia de la gran adoración y poder simbólico que las montañas, al igual que ocurre con los árboles totémicos o singulares, de los que dejamos más de una vez cuenta por aquí, han tenido para las gentes que forman parte de sus entornos; tanto es así que, aún en pleno siglo XIX, Borrow se pudo encontrar con un relato similar a cargo de esta persona, oriunda de dichas montañas. En él menciona la existencia de lagos encantados en los que moran monstruos, elemento muy recurrente en distintas leyendas de otros lagos y otros lugares, muy propios de la cultura indoeuropea, principalmente de influencia céltica o grandes serpientes, continuando con la recreación de seres monstruosos. 
Finalmente realiza una famosa mención al valle de las Batuecas y, de forma indirecta, a las propias Hurdes, pues en Las Hurdes están Las Batuecas, a pesar de que formen parte, administrativamente, de la provincia de Salamanca; siendo una cita, como decimos, muy famosa que contribuye a esa injusta leyenda negra alrededor de Las Hurdes, algo que venía de bastante más atrás; como poco, desde la obra de Lope de Vega, Las Batuecas del Duque de Alba. Aunque, en su descargo, hemos de decir que no es tan agresiva como otras y, quizás, únicamente recoge lo que la gente de las comarcas circundantes a Las Hurdes pensaba en siglos pretéritos sobre los moradores de dichos valles. Así, Félix Barroso Gutiérrez, contaba, en una ocasión, que, cuando era niño, paseando con su abuelo por la dehesa boyal de Santibáñez el Bajo, pueblo del que es natural, éste, cuando miraban hacia las montañas hurdanas, le contó que en aquellos valles se decía que vivía el hombre lobo. Lo que Félix, seguramente, desconocía en ese momento, debido a su corta edad, era la gran vinculación que tendría años después con esa tierra, donde pasó a ejercer durante unos años la docencia, convirtiéndose con los años, con permiso de José María Domínguez Moreno, en el más importante investigador de aquellas sierras y valles en la actualidad.

El Pico Almanzor, la montaña más alta de Gredos y de todo el Sistema Central, visto desde el valle del Tiétar - Foto: Wikipedia

Fuente: La Biblia en España - George Borrow

-¿Qué montañas son éstas? -pregunté a un barbero-sangrador que, montado como yo en una burra gris, se me unió al mediodía y que me hizo compañía durante varias leguas.

-Tienen muchos nombres, caballero -replicó el barbero-. Toman el nombre de los lugares cercanos. En parte se denominan la serranía de Plasencia, y a la altura de Madrid, montañas del Guadarrama debido a un río así llamado que baja de ellas. Siguen un largo recorrido, caballero, y separan los dos reinos, porque al otro lado está Castilla la Vieja. Son grandes montañas, y aunque den mucho frío, me gusta contemplarlas, y eso no es de extrañar puesto que nací en ellas. Pero ahora vivo por mis pecados en un pueblo de la llanura. Caballero, no hay en España sierra que la iguale. También guardan sus secretos, sus misterios; se cuentan historias extrañas de estas montañas y de lo que encierran sus profundas entrañas, porque forman una extensa cadena y se puede vagar por ellas días y días sin llegar a su fin. Muchos han sido los que se han extraviado en esos montes y jamás ha vuelto a saberse de ellos. Se cuentan cosas fantásticas. Se dice que en ciertos sitios hay abismos insondables y lagos en los que moran monstruos, enormes serpientes largas como pinos y caballos de agua que a veces salen y cometen graves tropelías. Una cosa es cierta, que allí, hacia el oeste, en el corazón de estas cimas, hay un hermoso valle, tan angosto que sólo se ve el sol en él al mediodía. Este valle permaneció ignoto durante miles de años; nadie imaginaba su existencia, pero finalmente, hace largo tiempo, unos cazadores penetraron en él por azar y, ¿qué cree usted que hallaron, caballero?. Una pequeña tribu de gente desconocida que hablaban una lengua extraña, que tal vez habían vivido allí desde la creación del mundo, sin relacionarse con el resto de sus congéneres e ignorando que existían otros seres cerca de ellos. Caballero, ¿no ha oído usted hablar nunca del valle de las Batuecas?. Se han escrito muchos libros acerca de este valle y esa gente. Caballero, me siento orgulloso de aquellas montañas, y si fuese independiente, sin mujer ni hijos, compraría una burra como la suya, que según veo es excelente y mucho mejor que la mía, y viajaría por ellas hasta lograr conocer todos sus enigmas y haber visto todo cuanto encierran de admirable.


Sistema Central

viernes, 16 de junio de 2017

Las Fallas y la fiesta babilónica de Akîtu, Valencia

Estamos a punto de finalizar la estación primaveral, pero al inicio de la misma, entre distintas festividades diseminadas por la piel de toro, como llamó Estrabón a nuestra península, se celebran las más que conocidas Fallas valencianas. Es, claramente, una fiesta de celebración a la llegada de la primavera, con el elemento simbólico del fuego como protagonista, el cual devora a una serie de monumentos falleros y ninots, que forman parte de los monumentos, la Nit de la Cremà, que es el acto que clausura esta fiesta. Pues bien, leyendo una interesante obra sobre los íberos de Rafael Ramos, hemos encontrado una curiosa vinculación realizada por este autor entre Las Fallas y una antigua festividad babilónica conocida como Akîtu.

Ninots ardiendo - Foto: elperiodico.com

Fuente: Los Íberos. Imágenes y mitos de Iberia - Rafael Ramos

En la antigua Babilonia existió un ritual, que pudo extenderse por las costas del Mediterráneo como integrante de un espíritu religioso del que Iberia participó en su época. Era el denominado festival religioso del Akîtu, que, relatado por textos mesopotámicos, se celebraba al comienzo de la primavera, con el comienzo de año agrícola, en el momento en que la naturaleza y el dios volvía a la vida, y que tenía una duración de once días durante los cuales participaban en ella todos los habitantes de la ciudad y de su territorio. Se realizaba una procesión al santuario, a la "Casa de Akîtu", al lugar de residencia temporal del dios y la diosa, donde los sacerdotes cumplían los preceptivos ritos de purificación, realizaban sacrificios y pedían por la paz. Después el rey entraba en el santuario y allí se producía la renovación de su mandato, pues era el propio dios quien le concedía la autoridad de gobernar otro año. Luego se realizaban oráculos referidos al destino del país y el día undécimo terminaba la fiesta con un matrimonio sagrado entre el rey la diosa que estaba representada por su sacerdotisa, momento éste en el que comenzaba el año. Pero, mientras se celebraba el festival y como parte de las ceremonias que anualmente se celebraban como motivo del Año Nuevo, se tallaban en madera dos imágenes que se adornaban con oro y piedras preciosas, que simbolizaban a una pareja real y divina, con sus atributos respectivos del dios y la serpiente, y que tres días después de su erección eran ritualmente quemadas. Acto que en nuestros días coincidiría con la festividad de San José y podría relacionarse con las hoy llamadas "fallas".


miércoles, 14 de junio de 2017

Torques de Sagrajas, Sagrajas-Badajoz

En Sagrajas, pedanía creada en el siglo XX bajo el nefasto Plan Badajoz, pues nefastas son siempre las intervenciones estatales en el agro, se hagan bajo la bandera que se hagan, perteneciente al municipio de Badajoz, se halló una singular pieza de oro del Bronce Final, en concreto, de principios del I milenio a. C. Estamos hablando del conocido como Torques de Sagrajas, una pieza de más de dos kilogramos compuesta por dos torques anulares, donde llama la atención su decoración mediante incisiones geométricas y unidos ambos por una incipiente técnica de soldadura.
La pieza en cuestión formó parte de un tesoro o depósito ritual y se encuentra custodiada y expuesta en el Museo Arqueológico Nacional.

Foto: man.es

Se desconoce a ciencia cierta el motivo de dichas ocultaciones, pues existe tanto la hipótesis que indica que podrían haber sido ocultaciones destinadas a evitar que personas o grupos humanos extraños pudieran apropiarse de dichas piezas y otra linea de especulación que, atendiendo a la singularidad de muchas de las piezas pertenecientes a estos tesoros, cree que podrían haber sido depósitos con fines religiosos o cultuales.
Lo cierto es que, centrándonos en nuestra pieza protagonista de hoy, su gran peso y escasa ductilidad parecen indicar el carácter ceremonial de la misma, pues no parece que fuera de uso común, lo que hace creer que podría haber sido utilizada, por ejemplo, por sacerdotisas -o mujeres con similares funciones- en algunas ceremonias muy concretas; claro está que esto, como casi siempre, no dejan de ser meras especulaciones, pero no por ello descartables, pues parecen tener bastante sentido.


lunes, 12 de junio de 2017

Reutilización de estelas y verracos, Villardiegua de la Ribera

Nos acercamos, de nuevo, a los Arribes del Duero; esta vez a su parte zamorana, a la población de Villardiegua de la Ribera, en la comarca de Sayago. Allí, como ocurre en otros muchos lugares, de los que hemos ido trayendo ejemplos a esta página, se han reutilizado estelas y esculturas de la Edad del Hierro o, incluso, del Bronce o el Calcolítico, en la construcción de muros o medianerías. En Villardiegua, al menos, hemos conocido la existencia de una estela con una representación solar o astral y una cabeza zoomorfa en su parte inferior, que parece hubiera pertenecido a un verraco vettón (nos encontramos en un territorio a caballo entre tierra de antiguos galaicos y vettones) y una tosca estela con forma fálica en un muro medianero.

Estela con símbolo astral o solar - Foto: debotass.blogspot.com

Nada sabemos sobre la datación de las mismas. La estela solar y la escultura zoomorfa pudieran ser prerromanas -aunque se cree que creaciones de este tipo se continuaron realizando bajo el yugo romano- y el falo pudiera ser ya de época romana, pues bajo el culto a Príapo proliferaron esculturas de este tipo en dicho periodo. Pero esto no dejan de ser especulaciones de un simple aficionado, profano en la materia, como es mi caso. Lo que sí es cierto es que en la zona existen algunos yacimientos arqueológicos de la Edad del Hierro a uno y otro lado del Duero. En el propio municipio de Villardiegua se encuentra el castro de San Mamede, donde apareció un verraco que se encuentra en una plaza del pueblo, además de representarse en el escudo de la localidad (también aparece una estela solar, que no sabemos si será la que aparece en la fotografía anterior), y en la otra orilla del Duero, en el margen derecho o parte portuguesa, el de São João das Arribas.

Estela o figura fálica - Foto: debotass.blogspot.com


jueves, 8 de junio de 2017

La garra de oso esculpida de Piedra Escrita, Cenicientos

Seguimos sacando valiosísima información gracias a nuestra historiadora predilecta, de la que pusimos hace tres días, en nuestra página, la conferencia que impartió la pasada semana sobre el verdadero uso que se dio a la conocida como Silla de Felipe II. Otro de los testimonios, de los tantos, que ha estudiado Alicia M. Canto, es la conocida como Piedra Escrita de Cenicientos, un antiguo relieve dedicado a la diosa Diana, con una escena esculpida en una gran piedra de unos cinco metros de altura. Pero ya describimos hace unos años dicha escena que, a modo de recordatorio diremos que, representa una imagen de la propia diosa y, en la parte inferior, a una pareja que realiza un sacrificio en honor a dicha divinidad, con lo que hoy volvemos a traer la Piedra Escrita para hablar de otro interesante testimonio digno de mención sobre la misma: la garra de oso esculpida en su parte trasera. En comparación con otras existentes, alguna de ellas también localizada por Alicia M. Canto en los alrededores, se llegó a tal conclusión, conociendo incluso el significado de estos grabados en piedra gracias a una fuente clásica latina, en concreto de Latinus Togatus, quien en el siglo III d. C. afirmó que toda garra de oso grabada en piedra indicaba que se estaba entrando en un bosque sagrado.
Por tanto, no sólo la escena de la diosa Diana, divinidad de los bosques, además de la caza y otras atribuciones, y la propia garra, nos indican claramente que nos encontramos en lo que fue un espacio sacralizado, como poco, desde tiempos de los romanos.

Garra de oso en Piedra Escrita - Foto: Alicia M. Canto - celtiberia.net

Fuente: pasionpormadrid.blogspot.com

El megalito también fue un hito divisorio, dado su emplazamiento justo en la frontera oriental entre las provincias hispanas de Lusitania y Tarraconense, y una señal que advertía de la presencia inmediata de bosques sagrados, como parecen indicar las garras de oso que hay labradas en la zona trasera de la roca.
Alicia M. Canto apoya este último dato en un texto de Latinus Togatus, redactado en el siglo III después de Cristo: "si en un hito divisorio o sobre una piedra natural se representara la garra de un oso, significa que comienza un bosque [sagrado]".
Se concluye así que en el entorno de Cenicientos hubo antiguamente un bosque sagrado y que éste estuvo encomendado a Diana, diosa virgen de la caza y protectora de la naturaleza.


 
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