domingo, 16 de abril de 2017

La Vieja Olma, Rascafría

Paseando ayer por la bella localidad serrana de Rascafría, en la Sierra de Guadarrama, población ribereña del río Lozoya, aquél que nace junto a la montaña tótem de estas sierras, la montaña de Peñalara, bien visible, además, desde Rascafría, nos encontramos con unas gradas circulares que rodeaban a un joven olmo. La forma de las gradas y la existencia del árbol en su interior, nos recordó a otros muchos ejemplos similares de árboles singulares en distintas localidades, de los cuales hemos ido trayendo bastantes ejemplos al blog. La grada, igualmente, nos puso sobre la pista, además de sobre la veneración que se tuvo que tener al ejemplar arbóreo que lo ocupó -y al nuevo que lo ocupa-, de que aquél era un lugar de reunión vecinal. Seguramente, bajo las ramas se reunían los vecinos para charlar, para resguardarse del sol en el corto verano serrano y, también, a buen seguro, para parlamentar sobre sus asuntos vecinales, lo que nos hace deducir, igualmente, que estamos ante un árbol de concejo, a pesar de que ninguna mención hemos encontrado al respecto.

La Nueva Olma - Foto: Iberia Mágica, 15/04/2017

Pudimos comprobar que las gradas seguían siendo utilizadas por los vecinos para sentarse a charlar, como se puede apreciar en la foto que hicimos ayer poco antes de anochecer y que traemos a la ficha, lo que nos hace ver que el lugar sigue produciendo cierto magnetismo entre los habitantes y visitantes del pueblo, lo cual nos alegra bastante. Lo que no nos gusta tanto es ser conscientes del gran desconocimiento que existe sobre cuestiones como el antiguo culto al árbol e, igualmente, sobre la gran ignorancia alrededor de una institución asamblearia tan democrática -la única democrática- como es el concejo abierto; actividad concejil que seguramente también, tal y como intuimos, se celebró alrededor de este antiguo árbol rascafriense. Y digo antiguo árbol rascafriense, porque, como ya imaginábamos al ver un joven ejemplar de olmo, contemplando el nombre de un negocio de la localidad, descubrimos que el lugar que ocupa el nuevo olmo, fue el de un viejo olmo, conocido en Rascafría, como La Vieja Olma, en lo que supone una bella costumbre de otorgar género femenino a estos ejemplares, que eran considerados como una madre para todos los vecinos y vecinas de los pueblos en los que se encontraban. En concreto, el olmo es un árbol muy extendido como árbol de concejo en el ámbito castellano y, casi siempre, otorgándosele género femenino. Hemos comprobado, a posteriori, que La Vieja Olma desapareció en el año 2000 por la grafiosis -debido a su enfermedad, no pudo soportar una primera gran nevada de ese año-, como tantos otros olmos que tristemente sucumbieron a esta enfermedad. Por lo visto, según una noticia de aquel entonces encontrada en la red, La Vieja Olma se sometió a un tratamiento de desecación para poder mantenerlo en un parque de la localidad; información con la que no contábamos ayer, con lo que procuraremos poder contemplar y rendir honores a La Vieja Olma en una próxima visita. Como ocurre en tantos otros casos, este símbolo de la población, ha acabado formando parte del escudo de Rascafría, como se puede observar más abajo.

Negocio hostelero en Rascafría con el nombre de La Vieja Olma - Foto: Iberia Mágica, 15/04/2017
La Vieja Olma, posiblemente, en los años cincuenta del pasado siglo - Foto: carlosdeiracheta.com

6 comentarios:

  1. Miguel E. Lozanodomingo, abril 16, 2017

    Hola Argantonios. Estupendo ejemplo, una vez más, de estos maravillosos árboles. Una pena que no se pudiera salvar la vieja olma (en la fotografía que adjuntas, al lado de lo que parecen cántaros o vasijas en sus gradas, luce espectacularmente). Me llama la atención el referirse a estos árboles con género femenino, algo como apuntas mas común en tierras castellanas, por la zona de Levante y en general arco mediterráneo, no suelen referirse a estos árboles de esa manera, que yo sepa. Aquí el privilegio de usar el género femenino lo tiene el viejo olivo, conocido en valenciano como "la Olivera". En cualquier caso, como bien dices, es una bonita costumbre.
    Por cierto, he conocido la existencia de un olmo centenario en el bonito pueblo valenciano de Bocairent (del que recuerdo que alguna vez he comentado algo). En este caso el ejemplar se encuentra al lado de una ermita (creo que dedicada a Santa Bárbara) a las afueras del pueblo. Este árbol, supongo, tendría una carácter mas sacro, en lugar del carácter comunal de los que se encuentran en las plazas de los pueblos españoles (¿en Portugal también se da?). Este ejemplar tiene al parecer apuntaladas sus pesadas ramas con unas columnas de piedra, por miedo a que se puedan partir.
    ¡Salud amigo!

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    1. Hola, Miguel.
      Muchas gracias, como siempre, por tus comentarios, se aprende mucho y aportas mucha información. Recuerdo que me hablaste del olmo de Bocairent, pero tenía pendiente buscar información sobre el mismo, pues olvidé tomar nota de él, como siempre suelo hacer con los datos que me aportas, y de ahí que hasta ahora no me haya dado por buscar nada. Su existencia junto a la ermita quizás le otorgue el valor que apuntas, aunque hay lugares en los que los árboles se suelen encontrar junto a iglesias y cumplían también la función de lugar de reunión y de concejo, además de marcar un enclave que quizás ya fuera sagrado con anterioridad a la iglesia. Pero claro, al ser ermita y no iglesia, quizás las pistas vayan más hacia lo que apuntas, pues normalmente las reuniones se hacían en el interior del pueblo y no a las afueras, donde suelen estar las ermitas (al menos en las poblaciones que no han crecido hasta absorberlas). Dicho lo cual, no sé si será o no el caso del olmo de Bocairent.
      Muy interesante también el dato que apuntas sobre el olivo en valenciano, donde se le otorga el género femenino cuando son ya de entidad y longevos.
      Sobre árboles de concejo en Portugal, es poco lo que sé. Más o menos lo que oí una vez en un programa dedicado a los árboles y bosques que hay en Radio 3, el Bosque Habitado se llama, y lo que menciona, brevemente, Ignacio Abella en su libro "Árboles de junta y concejo". Tanto en el programa, como en el libro, sólo se hablaba de la zona noreste de Portugal, de Trás-os-Montes, donde los que abundan son los morales, al igual que en su zona limítrofe del Estado español. Son zonas culturalmente similares, tanto la de un lado, como la del otro de la raya, a pesar de que la separación entre dos estados distintos haya creado un distanciamiento con el tiempo, pues tanto el castellano, como el portugués han acabado con las lenguas asturleonesas que tenían en común.
      Mientras que en el ámbito castellano es el olmo el predominante como árbol de concejo o de plaza, en la zona asturleonesa, tanto la española, como la portuguesa, es el moral. Del resto de Portugal estaría interesante poder sacar información.
      Un fuerte abrazo, amigo.
      ¡Salud!

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    2. Miguel E. Lozanodomingo, abril 16, 2017

      Gracias por las explicaciones Argantonios. Yo he aprendido mucho con las páginas que publicas. Eso es lo bueno; aprender unos de otros, compartir información, noticias, experiencias etc.
      ¿Recuerdas haber traído al Blog algun moral portugués como árbol de concejo? así podría buscarlo.
      Me alegro que Rascafría haya recuperado un olmo (olma) donde arremolinarse a su alrededor. Ojala acabe convirtiéndose en otra vieja Olma. No se me ocurre mejor manera que decidir los asuntos del pueblo reuniéndose debajo de un árbol.
      Por último, decirte que en valenciano/catalán también se llama olivera a los ejemplares jóvenes.
      Un abrazo.

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    3. Ah, gracias por la aclaración, Miguel, con respecto a la olivera. Hablando de lo que me preguntas, que yo recuerde no he traído ningún moral de territorio portugués al blog, pero me gustaría; a ver si encuentro alguna información pronto en esa dirección. En el libro que te he mencionado de Ignacio Abella, sólo le dedica unas líneas a los árboles de concejo en Portugal y no se nombra ninguno en particular, más allá de comentar que en Tras-os-Montes existen morales como árboles de concejo en algunos pueblos.
      Muy de acuerdo en lo que dices sobre los asuntos del pueblo, pues pienso que debería ser ahí y sin divisiones de partidos, donde los paisanos deberían decidir, de forma directa, sus asuntos vecinales, no en los ayuntamientos, como concejos cerrados que son, y, por tanto, no democráticos. Y ya si remato lo que pienso, sería deseable, además, sin ningún otro poder por encima. Pero sé que estoy, evidentemente, pidiendo un imposible a día de hoy, pues los poderes ilegítimos ya se encargan de evitarlo e incluso de perseguir y aniquilar toda forma de autogobierno que no esté bajo su control. Y ni si quiera eso, pues simplemente con ignorarlo, ya se acaba con algo que no interesa, pues lo hace caer en el olvido. No he visto que ningún ayuntamiento aporte la información, en ningún lugar de éstos, de que ahí se reunía el pueblo para decidir sus asuntos. No interesa que se sepa. Como tampoco al Estado, ni a sus aparatos adoctrinadores (ya hablemos de enseñanza pública y privada) les interesa que se sepa la gran cantidad de bienes comunales (lo público de verdad y no a lo que llamman público) que fueron robados con las desamortizaciones del siglo XIX y las apropiaciones hechas por los ayuntamientos en el siglo XX y lo que va de éste. Sólo se mencionan, en relación al siglo XIX, las expropiaciones de bienes eclesiásticos, pero no las expropiaciones de bienes civiles o del comunal, que según autores como Alejandro Nieto (el mayor conocedor de la realidad de los bienes comunales), fueron incluso más numerosos que los eclesiásticos.
      Pero disculpa, que igual me he ido demasiado por las ramas, nunca mejor dicho jaja.
      ¡Otro abrazo!

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  2. Miguel E. Lozanolunes, abril 17, 2017

    No, en absoluto. No te has ido por las ramas, ni mucho menos, has sido muy directo en el planteamiento que has expuesto, y debo decirte que coincido planamente con tu análisis.
    ¡Salud compañero!

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    1. Me alegro, igualmente, de coincidir contigo, Miguel. Yo creo que esa forma de organización humana, además de la más justa, es verdaderamente la natural. Disculpa, una vez más, la tardanza en responder.
      ¡Salud, igualmente, amigo!

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